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EL PERIÓDICO
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La violencia y sus cómplices


“Una autoridad que se funda en el terror, en la violencia, en la opresión, es al mismo tiempo  una vergüenza y una injusticia.” Plutarco.-

Según la OMS, la violencia “es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad, que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte”.

Sin embargo, más allá del daño físico, hay otra conceptualización. Así, Jean-Marie Domenach afirma que: "Yo llamaría violencia al uso de una fuerza abierta o escondida, con el fin de obtener de un individuo o un grupo eso que ellos no quieren consentir libremente". Nos quedaremos en este concepto.

Si en un estado democrático se aplican métodos violentos quebrando la paz pública, es responsabilidad de sus dirigentes evitarlos. El monopolio de la violencia en ese caso es un atributo del propio estado para garantizar las armónicas relaciones entre sus habitantes.

En cualquier caso, es recomendable recordar la Campaña Mundial de Prevención de la Violencia 2012-2020, que tuvo por objetivo poner en práctica las recomendaciones del “Informe mundial sobre la violencia y la salud” fomentando la toma de conciencia sobre el problema de la violencia. En él, resaltó la función decisiva que podía desempeñar la salud pública para abordar sus causas y consecuencias y así fomentar la prevención. De más está decir que sus objetivos no han sido logrados. En realidad, las políticas neoliberales predominantes procuran la privatización de la sanidad pública. Añadamos que la OMS está fuertemente influenciada por las grandes farmacéuticas. Por ello, debería rebautizarse como la Organización Mundial de la Enfermedad.

Lo que vemos durante esta pandemia es violencia, en cuanto al trato desigual que soportan la mayoría de colectivos vulnerables. Específicamente en la administración de las vacunas contra el COVID es un claro síntoma de los abusos del poder. También es otro ejemplo la catástrofe humanitaria que se está produciendo en el Mediterráneo, por el flujo migratorio producido por los conflictos bélicos en Oriente Medio y África, ante la pasividad de una Unión Europea que sólo se ocupa de sus mercados.

Es violencia el avance de ideologías aún minoritarias que, por métodos amenazantes, sólo procuran el mantenimiento de privilegios que atentan contra los derechos de las mayorías. Esto, forma parte de las operaciones de lawfare que ya se han aplicado o se pretenden aplicar. Como no tienen mayoría, siempre violentan las reglas democráticas para usurpar las instituciones y hacerse con el poder.

Si nos detenemos en las condiciones de vida de los más desfavorecidos dentro de las sociedades, los niños, los ancianos y la juventud en paro, entonces resulta inadmisible el discurso de los lobistas de los fondos buitre cuando cuestionan los sistemas públicos, pero evitan que se remunere equitativamente a las personas trabajadoras. La avaricia es violencia. El hambre es violencia. El abandono sanitario también.

Claro está que todo lo que obstaculiza una mejora en las condiciones de vida de los más desfavorecidos requiere cómplices. Personas sin escrúpulos dispuestas a mentir para que sus pagadores logren sus objetivos. Los injustificados incrementos del beneficio por sus actividades son violencia. Así, los estados que protegen a los monopolios que evitan el pago debido a la permisiva fiscalidad nacional, mediante las prácticas de la elusión, practican la violencia de los cómplices.

No son tiempos de eufemismos. Son tiempos de ejercer la pedagogía para que las mayorías desatendidas abran los ojos y descubran el oscuro engaño al que las someten. Las campañas de desinformación son constantes. La ocultación de la Historia un requisito.

Luchar contra la violencia es una tarea de toda la ciudadanía.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.