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Duerme el criado y está velando el señor


Quijote mirando a Sancho Panza durmiendo. Gustave Doré, 1883. Quijote mirando a Sancho Panza durmiendo. Gustave Doré, 1883.

Hasta el día de hoy incluido aquí Francia y España, así como media humanidad, se distinguen muy bien los personajes que están a favor de los españoles –esto ya lo he dicho- de los que no lo están. En algunas ciudades donde he vivido, puedo hablar de París o Nantes existe una pequeña burguesía más que francesa, afrancesada que todavía siguen viendo a los españoles muy por debajo de ellos. ¿Por qué? No lo sé, también en España se ríen mucho de los franceses porque les llega la nariz a las nubes por nada. En realidad sí que lo sé.

El trabajo doméstico es un trabajo como otro cualquiera en el que influye directamente la actitud de unos y de otros. Hay mujeres femme de mènage, aquí asistenta, que con sus guantes y su uniforme trabajan como en cualquier trabajo y lo ennoblecen. Prestan ayuda creando un ciclo mediante el cual esa mujer ayuda a que otra pueda trabajar. El Estado no da ninguna facilidad a las mujeres madres que quieren seguir trabajando. Más al contrario, cualquier hueco en tu currículum supone que nadie te va a contratar. Punto. ¿Qué diferencias existen en estos trabajos entonces? De momento la nobleza y respeto de unos y de otros. Es un trabajo que cualquier mamá (ama de casa) o papá (amo de casa) realiza en su hogar, pero que cuando viene alguien a hacerlo por nosotros, razones a parte, lo denigramos. A partir de ahí es La chacha o Chachamari. Una cosa es trabajar como limpiadora y otra muy distinta es servir o tener que recoger del suelo, ropa interior, pañales sucios…es decir, denigrar a la persona. Tradición literaria tenemos por doquier, la figura del criado en el teatro del Siglo de Oro y posterior es inmensa y llega hasta los escritores más liberales, que han incluido los criados en sus textos de la manera más natural. Gente de su tiempo, supongo. Algunas frases o dichos de nuestra historiografía lingüística nos recuerdan estas actitudes paleolíticas: criada chafardera, nunca termina su tarea, No sé qué hacer: si coger criada o ponerme a servir, No hay día para nada, ni para mí, ni para que guarde fiesta la criada, La moza como es criada, la estopa como es hilada, Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama, criada trabajadora, hace perezosa a su señora. A ama gruñona, criada rezongona…interminable.

Por ejemplo, en Francia, es la costumbre que han tenido a lo largo de mucho tiempo con respecto a estos trabajos, ya lo sufrieron todos los que salieron de España durante el exilio, cuando llegaron sin profesiones al país vecino. Esta es la leyenda negra sobre los españoles. También está el antagonismo vecinal entre franceses y españoles. Las mujeres españolas por mucho tiempo y en su calidad de inmigrantes después de la guerra en Francia, han ostentado los peores trabajos que las francesas les han querido dar, esto es, de criada, chachamari...bueno, ser eso, una Conchita, La Bonne. Por que para ellos con la revolución y sus eternos valores de igualdad, fraternidad y libertad, resulta, que decidieron aplicarlo pero para cuando les interesa. Y en este caso, les interesaba muy mucho explotar de mala manera a nuestras compatriotas dándoles unas condiciones relativas poder sobrevivir. Metidas en sus trabajos de asistentas, limpiadoras, cocineras y cuidadoras de niños, aquellas mujeres que habían tenido que huir de su país en busca de una nueva vida, llegaron a un país donde las trataban a batacazos. Ciertamente aquel tópico sigue hoy en la Francia profunda, en muchas de las conciencias y se da el caso de, por ejemplo, cuando una española demanda que alguien venga a limpiar, no vengan por el hecho de ser española. Esto es así, aunque la verdad histórica se torne en mentira histórica. Los españoles hoy, en el país vecino hemos superado la media de sus profesiones y en este sentido somos considerados como nuevos burgueses y no va a venir una francesa a trabajar a la casa de una española que vive mejor que ellos. Esto no lo toleran. Es verdad que Francia no es un país de servicios y por ello cualquier cosa de la que en España estamos acostumbrados como que te laven el coche, que te pongan gasolina y que te limpien la casa, no se permite o si se permite lo tienes que pagar caro.

He conocido a alguna compatriota bien cualificada (por ejemplo farmacéutica, médica, oculista…) que en su trabajo de profesional frente al público, han pedido delante de sus narices “por favor que me atienda un profesional” dando por hecho que ella no lo era. Es esa parte de la burguesía que no quiere reconocer que ahora las mujeres españolas en muchos sentidos les damos “sopas con ondas”, y son reticentes a ello, negándose a aceptar lo que es una evidencia.

Y digo yo, no sé para qué quieren tanta libertad si luego yo las he visto currar como malditas con maridos que viven con toda su geta de ellas. Con tanta libertad como tienen y tan listas y evolucionadas como están, resulta que pierden toda su identidad cuando se casan y se mueren por llevar para toda la vida el apellido de su marido, cambiando de esa manera su personalidad y su identidad. ¡Incomprensible!

Con la necesaria emancipación (palabra coyuntural donde las haya) ha venido una suerte de circunstancias en cierto modo extrañas. Las que ya se liberaron hace muchos años, como es el caso de nuestras vecinas francesas, resultan que yo las veo esclavizadas, más que nunca. No he terminado de entender en qué consiste su liberación, las veo tan absurdamente enamoradas como cualquiera...no veo en qué cambia las cosas a la hora de la vida cotidiana, muchas he visto so pretexto de bandera de libertad, que están sometidas. Advierto que las cifras de maltrato son mucho, pero mucho más altas que aquí, donde también tenemos esa lacra terrible.

Hoy en España, las mujeres hemos evolucionado considerablemente, tanto que hemos mejorado y superado en muchos aspectos a las europeas, a pesar de que para los franceses hemos tenido una dictadura que nos ha dejado atrás, y además somos muy católicos. Topicazo al canto. Entre los estereotipos creados y la visión tan destructiva y negativa de los españoles con respecto a los españoles, no paramos de tirar piedras sobre nuestro tejado. Mucho cuidado hay que tener con el fascismo/clasista que ya está aquí otra vez.

En la Francia rural, creo que ni siquiera se han enterado prácticamente, de que Franco ya se murió y que mi país ha evolucionado en muchas cosas más que ellos, como por ejemplo en la sanidad, educación, leyes de la mujer, matrimonio diverso, adopciones, forma de vivir en libertad porque nos gusta hacer lo que nos da la gana…muchas cosas. Si les llegan las informaciones de la política madrileña, no me extraña que piensen que el dictador se ha reencarnado. Pero me preocupa que nos volvamos igual que los que nos han pisado y que las zonas rurales de aquí, también tengan sus estereotipos con respecto a otros y que no se enteren. Me preocupa que tratemos mal a los extranjeros de nuestro país. Me preocupa que ellos no quieran cumplir las normas que todo ciudadano cumple imitando, por ejemplo, a los españoles que escaquean impuestos y se mueven en lo negro. Ellos, los que llegan aquí, imitan lo que ven, pero terminan por sentir animadversión por nosotros. Contemplo mi país y lo contemplo como una madre, soy crítica con él, y me duele como una espada a traición que vengan otros y lo critiquen y hablen mal. Lo defiendo a ultranza.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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