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EL PERIÓDICO
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Madrid Km. 0


Esa Puerta del Sol, antaño casi arrabal y punto de encuentro de la progresia liberal y librepensadora de los principios del Siglo XX, dio paso al Madrid gris de los silencios, con la instalación de la siniestra Dirección General de Seguridad,… y como por arte (arte de birlibirloque) - de sables y pistolas-, pasó rápido de la racionalidad napoleónico-jacobina, a la imprecisa radialidad política del desarrollismo franquista con sus empantanados pantanos. Y todo, por lo que parece, dejó una duradera (indeleble) huella en nuestra cultura cívica y política, y en especial en la capitalina: es lo que tiene vencer sin convencer, que entonces emerge una corte de aprovechados, estraperlistas, advenedizos y pelotas, que se convierten en vara de medir (y en vara de azote fácil y escarmiento ejemplificante).

Madrid, con esa ambivalencia nunca resuelta que Amaral resumÍa en su “Barrera del sonido”, cantando como “Este vagón de sombras / Sigue y sigue su camino / Hasta el Puente de Vallecas tú / Y yo hasta Cuatro Caminos”… metáfora para un Madrid ya “popular” que, con la gestión austera(ricida) de la gran crisis, había desterrado a sus periferias a los amantes madrugadores oficinistas y noctámbulos cantados por Sabina cuando recorrían “Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, …donde queda tu oficina para irte a buscar”.

Y hoy Madrid quizás es el Km O. de la democracia… quien lo podía haber pensado hace unos meses... Una extrema-derecha populista -hija desordenada de la nostalgia y de la usura- marca una agenda política alejada del espíritu y de los consensos constitucionales, a un ya imposible llamar “centroderecha”. La Constitución es ya, en sus manos, tan solo una excusa arrojadiza tras la que parapetar su reiterada intención de volver a vencer sin convencer. E igual que se apropiaron de la bandera buscando una patria sin ciudadanos, pretenderán una Constitución sin normas y de lectura difuminada, con grises raíles para el retorno, el recorte y el arte del engaño. Los miedos son siempre, la historia nos lo dice, malos consejeros de la democracia y de las libertades.

Madrid Km. O: El filósofo hablando con el tono pausado de las cosas severas e importantes, entendiendo las complejas complejidades de la humano. Detrás, con él, la pretensión de esa España, imposible siempre, que pretende hacer política con esdrújulas y frases subordinadas. La plaza aparentemente sorda o quizás ensordecida. Madrid, es Km O, donde rompen las olas encrespadas de años de silencios, concesiones e indefiniciones. Madrid Km 0 de los demócratas, de las gentes que pagan entrada en palco de butacas para asistir al desconcierto.

Cuando un Km. O se queda en si, sumándose y multiplicándose hasta el 0 infinito, el mar es agua estancada que se torno hedionda. El destino del cero es siempre navegar hacia lo lejos, más allá de los confines conocidos, para ser puerta y no muralla, para ser plaza y no fortaleza, para el paseo antes que para el desfile, para el libro antes que para la soflama. Madrid, Km. O: Cuantas esperanzas puestas en Ángel Gabilondo… Soso, serio, formal…. Y demócrata en el Km. 0.

Licenciado en Derecho, Licenciado en Ciencias Políticas, Doctor en Derecho, Profesor de Derecho internacional. Miembro de número de la Real Academia Europea de Doctores, y actualmente Senador del Grupo Socialista por Tarragona.