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El fascismo no es ni libertad ni democracia


1926, Francisco Franco y Millán Astray se abrazan mientras cantan junto a otros legionarios del Cuartel de Dar Riffien (Ceuta). Foto Bartolomé Ros. Archivo Familia Ros Amador. E/Coloreada https://twitter.com/latinapaterson/status/1296608050111971329/photo/1 1926, Francisco Franco y Millán Astray se abrazan mientras cantan junto a otros legionarios del Cuartel de Dar Riffien (Ceuta). Foto Bartolomé Ros. Archivo Familia Ros Amador. E/Coloreada https://twitter.com/latinapaterson/status/1296608050111971329/photo/1

“Los que pueden renunciar a la libertad para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”. Benjamín Franklin

La libertad es un concepto construido por aquellas sociedades que desean alcanzar una convivencia plena y constructiva para el beneficio de todas las personas que las componen. Ello también implica la responsabilidad de su ejercicio. Por ello, la libertad, se encuentra contenida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin más limitaciones que el respeto a la libertad de los demás, esta cualidad es la facultad o capacidad del ser humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad. Por tanto, hay libertad cuando las personas pueden obrar sin coacción y opresión por parte de otros sujetos. La represión de las ideas plurales, o la falta de respeto a la discrepancia cultural no son circunstancias democráticas. De aquí que los fascismos, que imponen un pensamiento único, no sean democráticos.

Es decir que un Estado democrático es aquél que respeta las diferencias en torno a una convivencia armónica, para que se produzca un perfeccionamiento del individuo. Así, se dice que un individuo está en libertad o actúa en libertad cuando no está en condición de prisionero, sometido a las órdenes de otros o bajo coacción ni política, ni religiosa, ni económica. Los aparatos policiales represivos forman parte del sistema fascista porque no protegen a los ciudadanos, sólo se constituyen para el sostenimiento del sistema de privilegios.

Por tanto, la libertad conlleva un sentido de responsabilidad individual y social. De aquí que exista una relación entre la libertad y la ética, ya que actuar en libertad no es dejarse llevar por los impulsos, sino obrar con conciencia en pro del bien propio y común. Desde ya que una justicia al servicio de los intereses de grupos dominantes no son democracia. Si nos atenemos a la corrupción enquistada en las instituciones de nuestro país, tampoco. En cualquier caso, estas dos últimas condiciones son típicas del fascismo cuando se vale de las bondades de una democracia verdadera. Los casos de corrupción económica que se observan, forman parte de las redes criminales de intereses que se resisten a someterse a la ley.

Porque los fascismos se valen de las bondades del sistema de libertades de la democracia para valerse de ellas. Así estamos viendo medrar organizaciones fascistas para corromper los cimientos del sistema porque están al servicio de los poderes económicos y religiosos del franquismo. Recordemos que las primeras medidas que adoptan estos partidos es el recorte de libertades.

La cita electoral del próximo martes 4 de mayo mostrará si los individuos prefieren someterse al yugo de los grupos que se han beneficiado de los privilegios o, por el contrario, prefieren construir una sociedad basada en el interés común de la sociedad.

Piénsalo. Serás responsable, en cualquier caso.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.