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La rareza de Madrid


La presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo. La presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo.

El diario Hunffington Post, antes de las elecciones de la Comunidad de Madrid (CAM), publicó algunas ideas de un artículo del Financial Times que se titulaba “La rareza de Díaz Ayuso”, que como se puede observar me he permitido copiarlo parcialmente pues realmente me gustó. El artículo hacía mención a las normas laxas que había tomado el gobierno de la CAM ante la pandemia y que contrastaban como las que se habían llevado a cabo en casi toda Europa, principalmente en las grandes ciudades. También esa rareza se produce en España, y contrasta además con las medidas aplicadas por todas las Comunidades Autónomas, incluidas las gobernadas por el PP.

Tras el resultado de las elecciones, esa rareza se manifiesta aún más. La importante victoria del PP y la derrota de la izquierda conducen lógicamente a la reflexión, y ya son muchos los analistas y columnistas que tratan de dar explicaciones de lo que ha pasado. La elevada participación ha roto la creencia de que la abstención era fundamentalmente de la izquierda. El triunfo del PP en barrios y pueblos tradicionalmente con voto de izquierda mayoritario ha trastocado también muchos esquemas. Todo esto sucede con unos datos sobre la gestión de la pandemia muy malos y con unos mediocres resultados económicos, como he puesto de manifiesto en los últimos artículos. Si esto es así cabe preguntarse ¿cómo es posible entonces este éxito electoral de la derecha? ¿Es que acaso la gente es masoquista a la hora de votar?

No tengo respuestas a todo ello, pues sin duda las causas son varias. Pero me atrevo a aventurar dos de ellas. Una sobre el fracaso. Otra sobre el éxito. La primera es la mala campaña que ha realizado la izquierda, excepto Más Madrid, y fundamentalmente el PSOE. No culpo de ello solo a Gabilondo, al que tengo aprecio personal y valoro intelectualmente, sino que creo que hay que buscarlo más arriba. Como decían dos amigas, que valoraban positivamente a Gabilondo, ha sido una campaña sin ideas algo incomprensible en una persona que tiene ideas. Ni Unidas Podemos ni el PSOE han sabido trasladar la realidad de los datos a la campaña acercándose a los problemas de la gente que son muchos. Más Madrid si lo ha hecho y por ello se sitúa en segunda fuerza política y la primera en la oposición.

Con el fin de no seguir cometiendo errores creo que es conveniente citar a este respecto el final del artículo de Christophe Guilluy en El País “ Macron, el elitismo y la gente corriente”: “ responder a las peticiones concretas, es decir, dedicarse más a la política y menos a la comunicación”. Creo que estas palabras son muy expresivas, sobre todo para el PSOE, de lo que ha pasado, que es fundamentalmente el escaso acercamiento a los problemas reales, como consecuencia de la primacía de la comunicación sobre la política. Hay que puntualizar que el artículo en general trata sobre Macron el cual se debería plantear la incompetencia de las clases dirigentes y su alejamiento cultural de la gente corriente, pero hay aspectos que se pueden trasladar a la sociedad española.

El éxito, sin embargo, ha tenido más de comunicación que de política, adulterando el significado de la palabra libertad. La derecha española no tiene desde luego una trayectoria histórica de lo que vanagloriarse en defensa de lo que reamente es la libertad. Se apropia de ella con una acepción que no es la que da ni la Declaración de los Derechos Humanos ni la que recogen los Derechos Fundamentales de la Constitución española. La comunicación y la manipulación ha sido lo predominante, pero, no obstante ha conseguido conectar con los miedos y las inquietudes de las gentes. La pandemia ha creado mucho miedo ante el riesgo de contagiarse, enfermar, y poder morir. El miedo también se extiende por la grave crisis económica que se ha provocado. Se han cerrado negocios, y mucha gente se ha ido al paro. Los ERTE han sido un colchón pero muchos empleados se han ido y se irán del ERTE al ERE. La inseguridad que la crisis está creando en el trabajo y la elevada precariedad está afectando a los obreros/as que viven precisamente en los barrios y pueblos de menor nivel de renta. El miedo ahí es mayor que en otras clases sociales.

La apertura de bares y restaurantes con un horario mayor que en otros países y comunidades ha tenido un efecto sobre la votación que se ha infravalorado, entre los que me encuentro. Se ha puesto el énfasis en los propietarios de los establecimientos de la hostelería y entre los clientes que se han beneficiado de ello. Se ha banalizado sobre los tabernarios, y no se ha tenido en cuenta a los números empleados/as que trabajan en este sector, así como también a los que desempeñan su función en otros sectores vinculados a la hostelería y que se benefician de una actividad, cercana al pleno rendimiento que había antes de la pandemia, la cual tiene además mucha presencia en la economía madrileña. Esto es lo que han vendido bajo el falso nombre de libertad. También se puede añadir el comercio con lo que tendremos un cuadro económico que ha influido en la motivación del voto hacia el PP.

Lo que no se ha mencionado suficientemente por parte de la izquierda es que la CAM no ha dado ni un euro a los bares y restaurantes, al contrario de lo que ha sucedido en otras comunidades que han tratado de compensar los cierres y la apertura con un horario más reducido. Esta política que ha dado rentabilidad electoral ha supuesto jugar con fuego en relación a la salud. De todos modos, a pesar de la importancia del sector de la hostelería y del comercio, los datos económicos globalmente no ofrecen tan buenos resultados. Hay economía más allá de estos sectores. Estos son los visibles y lo que más han influido en el voto, sobre todo cuando está en juego la supervivencia de tantos trabajadores, y tanta gente fundamentalmente jóvenes se han beneficiado de ello. La fatiga de la pandemia explica muchas cosas.

Esto es lo que han querido los madrileños mayoritariamente, pero sí que conviene puntualizar que el resultado electoral además de una rareza coloca a la CAM fuera de las corrientes que se están dando en Estados Unidos, en la UE, y de las propuestas que están haciendo el FMI y la OCDE. La presidenta sigue hablando sobre las bondades del modelo neoliberal cuando este está caducado, pero no se ha debido enterar de ello.

Catedrático emérito Universidad Complutense.