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EL PERIÓDICO
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El propósito noble de la política


"La verdadera nobleza consiste en saber valerosamente sufrir por los demás y no permitir que los demás sufran por nosotros." Thomas Carlyle

Según las decisiones que adoptan nuestros gestores los intereses de sus grupos, sean estos religiosos, filosóficos, políticos o económicos, suelen prevalecer en las conductas y medidas de aquellos individuos que ejercen cometidos públicos.

Las personas que habitan una sociedad de este tipo tal vez hayan sido cómplices de esa deriva. De esa degradación que nos afecta hoy a la ciudadanía en general. Eso es lo que se le imputa al régimen del 78. El haber sido contaminado con las prácticas franquistas. Aquellas conductas egoístas basadas en los privilegios del saqueo del todo, por las rapiñas de una parte.

Eso es un incumplimiento de la finalidad democrática. Es ir en contra del interés general. Transgredir los principios constitucionales sería entonces, ni más ni menos, que una deslealtad, una traición. Por traición entendamos a un delito cometido contra un deber público. Se refiere entonces al acto o conducta de deslealtad o falta de compromiso que existe entre dos o más partes.

Por tanto, todo aquel ciudadano que se someta, en el desempeño de sus funciones, a una institución o grupo que tenga principios diferentes a los de la Constitución podría calificarse como un traidor a España. Lo sería, porque su subordinación se convertiría en una transgresión a la fuente de la legitimidad de su propia autoridad. El voto de los ciudadanos.

Por ello la corrupción es una traición, tanto para los corrompidos como para los corruptores. Sin paliativos. Permitir o contribuir a la impunidad de los actos de corrupción también es una traición. La justicia debería dar la talla de una vez.

Una parte no menor del periodismo también es parte del mantenimiento del penoso estado de cosas. Por ejemplo cuando se generan noticias falsas constantemente para justificar los actos corruptos. O cuando se alteran los hechos a sabiendas. Así, para los advertidos, se cree saber que una noticia es falsa por la irrealidad de su contenido, el medio en el que aparece publicada la noticia y por titulares muy alarmistas, ridículos e improbables. Las tramas tienen en nómina a mentirosos profesionales para que distraigan a los públicos. Les convencen que el éxito justifica los medios. No los instruyen sobre la nobleza del compromiso ético de los agentes sociales.

Esto, que para muchos es una visión inocente del ejercicio del poder, resulta la propia fuente de la razón de ser del Estado. Si la política no cumple con el propósito noble que se le requiere, entonces sólo se reduce a un medio vandálico de entender la vida en sociedad. Siguiendo la actividad parlamentaria en todos sus niveles, incluido el de la UE, se puede valorar el sentido del voto de nuestros representantes. Tal vez así se identifique si responden a los intereses del conjunto social o al de sus grupos.

Es conveniente tener claro esto en los tiempos que corren. Hay demasiadas traiciones que afectarán tu vida y la de los tuyos.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.