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EL PERIÓDICO
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Cambios legales, cambios individuales


Viajar y conocer mundo, es una buena manera de aprender virtudes ajenas. Llevo Suiza en la mente y el corazón porque durante 7 años viví, trabajé y estudié, en su capital, Berna. Una capital, diferente de la de muchos otros países, porque no nació con ánimos de ahogar a las otras sino de contener las principales instituciones del país, en un país modelo federal, para el resto del mundo.

En Suiza podemos ver lo que supone un sistema federal. De arriba abajo y de abajo arriba. Ayuntamientos fuertes, Cantones robustos, Gobierno Central, para el resto de cometidos. Los tres niveles bien coordinados, y debidamente financiados. Otro día expondré como funciona esta maquinaria. Hoy quiero exponer el valor del trabajo y de cumplir con las obligaciones de ciudadanía.

En este país, y en algunos otros, próximos (Austria, Alemania, Dinamarca, Países Nórdicos…) impera un concepto de seriedad individual, muy diferente de la nuestra. Algunos expertos ponen el acento en los valores que emanan de la religión que profesan, muy rigurosa ante la mentira, la falsedad, el engaño. Seguramente influye, y mucho, en su comportamiento individual y colectivo.

Hemos visto muchas veces el rigor ante mentiras como falsear títulos universitarios, méritos académicos y laborales, u otros similares. Igual rigor vemos ante el impago de impuestos o cobro de prestaciones por desempleo o servicios sociales.

Pues bien, considero llegado el momento de copiar algunos controles y supervisiones, ante el pago de prestaciones, en nuestro país. Lo que algunos llaman picaresca, es simple y llanamente falseamiento de condiciones personales para defraudar al erario público y beneficiarse a nivel individual.

Para seguir con Suiza, quien pierde el empleo, es dado de alta en las oficinas de empleo, las cuales estudian sus conocimientos profesionales, y le buscan otro, de similares características. Si es rechazado, tiene que detallar los motivos, y puede tener una segunda oportunidad, pero no una tercera. Rechazados dos posibles empleos se le da de baja de la oficina de empleo y de las prestaciones que hasta entonces percibía. A partir de aquí, le toca resolver su problema, por sí mismo.

Puede parecer drástico, pero lo considero justo. No es justo tener miles, decenas o centenares de miles de parados, y no cubrir peticiones de empleo, por falta de candidatos. No puede ser que muchos prefieran cobrar el paro, en vez de aceptar un empleo, porque consideran no les compensa. O peor aún, porque cobren del paro y trabajen en negro, ingresando doble sueldo.

Hay que devolver la confianza en el sistema, y el sistema exige supervisión y controles exhaustivos y quien no quiera trabajar no puede acceder a prestaciones porque las quita a los que reamente las necesitan. Este debe ser uno de los cambios legales para los próximos tiempos, al igual que la concienciación en el bien común, que exige seriedad y honestidad.

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.