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EL PERIÓDICO
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¡La República no existe, idiota!


El 21 de diciembre de 2018, un agente de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra logró una gran popularidad al espetarle esta contundente frase a un agente rural que se estaba manifestando, según él, defendiendo la República. Aquí es interesante analizar el origen etimológico de la palabra “idiota”, porque, curiosamente, es de procedencia griega y se usaba para referirse a aquella persona que no se ocupaba de los intereses públicos, sino sólo de los propios.

Esta frase del ‘mosso’ me ha venido inmediatamente a la mente cuando se ha anunciado el acuerdo al que han llegado ERC y Junts, por cierto con el apoyo de los antisistema de la CUP, para repartirse el poder en la Generalitat surgido de las elecciones del 14 de febrero. Todo esto me hace pensar que, desgraciadamente, continuaremos con esa fantasía en la que estamos instalados hace ya demasiado tiempo, descuidando las necesidades urgentes del conjunto de la ciudadanía. En este momento la palabra que pronuncia el ‘mosso’ es absolutamente pertinente porque volveremos a vivir un tiempo en el que lo más importante va a ser mirarse el ombligo y que no parezca que haya ni un asomo de temblor de piernas en el viaje a ninguna parte en el que se ha convertido el ‘procés’.

Existía la gran oportunidad de hacer caso a las urnas y cambiar totalmente de registro, pero ya se encargaron los más radicales de elaborar un documento en el que se excluía de cualquier pacto al PSC y a Salvador Illa, por cierto el ganador de las elecciones

La paradoja es que, en un momento de crisis sanitaria, donde se han puesto en evidencia los recortes que CiU, primero con el PP (¡sí, con el PP!) y después con ERC y que dejaron a la sanidad pública catalana en los huesos, problema que ha tenido que subsanarse con el esfuerzo y sacrificio por parte del personal sanitario, veamos el nacimiento de un pacto de gobierno con la participación de dos partidos que se proclaman de izquierdas (ERC y CUP) con aquellos que, siendo los herederos de la antigua CiU, le enseñaron el camino de la austeridad a costa de los servicios públicos esenciales al mismísimo Rajoy.

Y es que ahora existía la gran oportunidad de hacer caso a las urnas y cambiar totalmente de registro, pero ya se encargaron los más radicales de elaborar un documento en el que se excluía de cualquier pacto al PSC y a Salvador Illa, por cierto el ganador de las elecciones. Todos aquellos a los que se les llena la boca de democracia y de la necesidad de oír al pueblo estaban excluyendo a un partido que podría darles muchas lecciones de democracia y de lucha por las libertades en un momento en el que no era todo tan fácil.

Se ha puesto mucho énfasis en que el resultado de las elecciones da una mayoría a las fuerzas independentistas, pero la realidad es que el 14 de febrero un 58% de los ciudadanos votaron a partidos que se declaran de izquierdas. Ese es un hecho incontestable.

La decisión era continuar por el camino del enfrentamiento, de la profundización en la brecha entre catalanes y con el conjunto de españoles hacia la inexistente “República”, o elegir las políticas de crecimiento económico generando confianza en los inversores, garantizar la salida de la crisis sin que nadie quede atrás, potenciar las energías renovables, recuperar la inversión en educación y sanidad, evitar el clientelismo a la hora del reparto de los fondos europeos, recuperar los planes de barrios para dignificar la vida de tantas personas o dar oportunidades a los jóvenes para emanciparse y tener un prometedor futuro entre otros.

Todo esto lo encarnaba Salvador Illa. No han querido. La República no llegará, pero el error lo pagaremos todos.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.