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EL PERIÓDICO
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Del lazo amarillo al Aleph


Ese olvido, ahora insuperable, fue quizá voluntario; quizá las circunstancias de mi evasión fueron tan ingratas que, en algún día no menos olvidado también, he jurado olvidarlas.

Jorge Luis Borges, El Aleph

Aquellos viajes, que alcanzaron el olvido de una expatriación voluntaria debería llevar a una reflexión, lo imposible, tal vez fuese inviable y en el sueño de la ambición en la historia, quedaron los jirones

(anónimo)

El gran despliegue amarillo que elevó el grito de “Llibertat presos polítics” y popularizó el lazo amarillo, como símbolo y demanda de que los políticos presos a causa de impulsar “el procés”, fueran excarcelados, tiende a tocar su fin.

¿se acabarán los lazos amarillos y las pancartas en los ayuntamientos catalanes? o ¿tal vez continuaran y por consiguiente no eran el reclamo para la excarcelación de los presos?

El amarillo, lazo, camiseta o escarapela, pancartas en las fachadas sobre todo de los Ayuntamientos (aquellos que ostentaban una mayoría independentista), se constituyeron en la identificación de todos aquellos catalanes que exigían la libertad de los políticos procesados por desobediencia a leyes vigentes, que prometieron respetar y hacer valer al ostentar sus cargos o tal vez por rebelión, cosa que parecería una exageración o por sedición. En cualquier caso, acusados de organizar una declaración unilateral de independencia, juzgados por una actitud subversiva…. el gran combate amarillo tiene visos de concluir con éxito con la gestión de indultos parciales para aquellos que lealmente permanecieron en el país, afrontando sus consecuencias.

Una declaración unilateral, que nunca existió, el President Puigdemont no se atrevió, y fue claramente consciente de la imposibilidad de su aplicación real y por ello al no tener el valor de permanecer al frente de la defensa de sus principios de lucha, se expatrió en Bruselas; Waterloo es un símbolo de derrota; y posteriormente durante el mandato del President Torra, que abarcó un periodo de tres años, en el que se prometieron como la oportunidad para conformar, estructurar y llevar a cabo una declaración unilateral, o avanzar de manera definitiva en el “procés”, el resultado: no hicieron nada, con la excepción de insistir en la colocación de una pancarta en la fachada de la Generalitat, hecho que conllevó a la inhabilitación del President en medio de una legislatura fallida, vacía de contenido, en medio de un tiempo de mucha alaraca, pero la inacción como conclusión, los resultados quedaron ahí.

Por el contrario, otro sector del independentismo es racionalmente consciente de la necesidad de ampliar la base de sustentación, de aumentar el número de votantes partidarios de la separación, obtener el concurso favorable de otros estados y/o naciones que puedan justificar la creación de un nuevo estado, más allá de cualquier deseo emocional de una parte minoritaria de la población. El independentismo sin ambigüedades, más allá de aquellos que proclaman el extravagante derecho a decidir (¿puede también tener derecho a decidir un termino municipal?, ¿el territorio de La Vall d´Arán?, etc.), de aquellos que, mediante la seducción comunicativa o alguna información manipulativa, han llegado a creer que, con un nuevo estado separado de España, las perspectivas económico-sociales serían mejores, lo que a todas luces se presenta como imposible en una economía globalizada e igualmente una justicia y un estado completo de valores republicanos, una utopía, una quimera, ya que es ajena a cualquier base racional de sustentación en este momento de la historia y de las circunstancias geopolíticas.

Daba la sensación desde el año 2017, que el amarillo era el símbolo de la lucha por la independencia, sin embargo, los independentistas y otros partidarios de legislar a favor de autorizar un referéndum para la autodeterminación y/o para el derecho a la fragmentación total o parcial del actual estado español, insistían que no, que el lazo o la escarapela amarilla, era la bandera por la lucha a favor de la excarcelación de los políticos presos.

Pero ahora, que parece acercarse la hora de la excarcelación, el amarillo se constituye en el símbolo de una nueva demanda, la excarcelación no basta, en este momento quieren la amnistía, sin embargo, la amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito que fue cometido, es decir pretenden que se otorgue el perdón al hecho en sí, una anomalía jurídica y constitucional, el perdón para los hechos y para las personas que infringieron la ley que prometieron preservar, pero no se puede obviar lo que conforme a la legislación vigente, constituyo un acto de subversión

Los partidarios burgueses y en su conjunto la derecha independentista, exigen el derecho a decidir la fragmentación, mediante el derecho a la autodeterminación, y si eso fuese así, hipotéticamente, sólo podría alcanzarse mediante un acuerdo consensuado con el estado español, o por una revolución surgida de las filas populares, una subversión popular más allá de la clases media y alta que ahora sustenta el procés, lo que conllevaría a una lucha fratricida entre las mitades enfrentadas al 50% de la ciudadanía de Cataluña o por último, también podría lograrse mediante una fuerte presión internacional, geopolítica y económica y es aquí donde surgen algunos de los interrogantes, ¿permitirán esto, los estados como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, EE.UU, etc., que tienen en sus propias realidades, similares gérmenes separatistas?, ¿arriesgarán sus posiciones estratégicas de la interdependencia económica global, sin resistencia?, ¿le otorgaran voz y voto a esas regiones que clamaran por el mismo derecho, ahora consentido a un territorio que ha marcado esta lejana e hipotética iniciativa?.

Pero retomemos el hilo amarillo, ¿quiere decir que la lucha llevada a cabo, bajo la consigna “Llibertat presos polítics”, era solo una excusa, que se aprovechaba del sufrimiento de sus propios presos? o bien a juicio de un buen entendedor ¿se podría decir que una etapa más ha terminado y debe comenzar una nueva, basada en el dialogo y la negociación? Ello significa, que ambas partes deberían considerar ceder posiciones. No se puede negociar, cuando el punto de ruptura para una parte es la amnistía y la autodeterminación o NADA, o una grande y libre para la otra parte.

No es solo España la que contempla en su constitución la indivisibilidad, por ejemplo, la Corte Suprema de Estados Unidos: “La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por estados indestructibles” o la Constitución de Rusia, que en su artículo 4: afirma “La Federación Rusa asegura la integridad e inviolabilidad de su territorio” y así en la inmensa mayoría de los países, estado o naciones que componen el actual escenario geopolítico mundial.

El presidente Wilson, fue quien reclamó la autodeterminación, como fundamentación de un nuevo orden mundial después del tratado de Versalles al terminar la primera Guerra Mundial, refiriéndose a la confrontación interna y tal vez expansionista del Imperio austrohúngaro o al dominio que había existido en parte de Europa por parte del Imperio Otomano o al inquietante nacionalismo serbio en su afán de expansionismo y domino sobre los territorios de los eslavos del sur, desalojando a los musulmanes arraigados en esos territorios por la ocupación Otomana, y también para los territorios bajo “protectorado”, de algunas potencias occidentales. Europa no ha superado aún el desgarro de las potencias imperialistas y colonialistas de finales del XIX y primer cuarto del siglo XX, abrir hoy la caja de pandora para dinamitar el europeísmo, es sencillamente una opción descabellada. Pretender reestructurar el mapa continental para dar lugar a una Europa de las naciones, es desconocer la realidad geopolítica que impera en la actualidad.

El ser humano del siglo XXI y del Siglo XXII, aspira y aspirará al progreso, al bienestar, a la igualdad y a un equilibrio universal a través de la paz, más allá de cualquier frontera. Los principios que deben de regir la organización de las sociedades deben basarse en la tolerancia, el dialogo y la negociación. Es muy importante establecer los límites de forma clara porque, como afirmaba Jean-Paul Sartre: "Mi libertad se termina dónde empieza la de los demás".

La vía unilateral, alentada por la burguesía catalana, el pujolismo y ahora sostenida por el reinventado puigdemonismo, no se encuentra fundamentada en los principios de igualdad y justicia social y de ninguna de las banderas que alumbraron el republicanismo, tienen como pretensión una lucha fratricida que consiga imponer un conservadurismo anacrónico sustentado supuestamente en los valores culturales, valores que pueden ser conservados sin ningún nuevo giro a posiciones de una derecha extemporánea.

A lo largo de los siglos y de las latitudes cambian los nombres, los dialectos, las caras, pero no los eternos antagonistas.

Jorge Luis Borges, El Aleph

Los otros catalanes, los que nacieron, viven y se desarrollan en Cataluña, los inmigrantes, los castellanos parlantes, que adoptaron ese territorio como el lugar para asentarse, vivir y trabajar, lo que en muchas jurisprudencias internacionales figurarían como ciudadanos de adopción o nacionalizados (baste poner por ejemplo a América, todos esos países, desde EE.UU. a Argentina, se constituyeron gracias a la inmigración y la recepción de una ciudadanía que buscaba una mejora situacional y donde las colectividades catalanas en algunos de esos estados son significativas), estos otros catalanes, digo, experimentan la sensación de ser ninguneados, de no contar con ellos ahora, ya no se los necesita. Existe un distanciamiento por razones de pensamiento político.

Punto de Encuentro

Es el momento de alcanzar un punto de encuentro, un lugar como en el Aleph, como un puente entre el universo y nosotros; donde poder encontrarnos y en relación con lo que sucede en el entorno y que tal vez este sucediendo en el mundo, pero entorno a nuestro propio espacio y convivencia. En el Aleph de Borges se esconde un microcosmos infinito dentro de sí, a través del Aleph se encuentra un espacio común.

Un hombre se confunde, gradualmente, con la forma de su destino; un hombre es, a la larga, sus circunstancias.

Jorge Luis Borges, El Aleph

Las culturas pueden ser imperecederas, desde la cultura proto-cananea a la cultura catalana, los usos y las costumbres, las lenguas desde su origen, pueden marcar el carácter de un pueblo, pero nunca la discriminación o la ignorancia o la indiferencia a los otros. Mas allá de cualquier frontera está el ser humano, el rey de la creación, mas allá, se encuentran los principios y valores humanistas de la esencia, que justifica una sola especie humana, mas allá de cualquier interés político o emocionalmente diferenciado.

Hoy es el momento de la negociación sumergiéndose en el microcosmos de El Aleph, que concentra, vincula, dignifica y hace del todo uno y del uno todo.

Tal vez, este micro ensayo, suene a queja, a rebeldía, a la amargura de no creer en todos los demás, a un sentimiento de marginación, tal vez real, tal vez imaginario, pero en realidad es un grito de BASTA YA, busquemos la concordia.

 

Doctor en Psicología Social, Profesor Retirado de la Universidad de Barcelona. Docente de distintas universidades de España y América Latina.

Conferenciante, Asesor para la vinculación académica Internacional. - Ha sido Experto Internacional de la O.E.A, y Catedrático de la Escuela de Especialización de la O.E.A. (Panamá) y director de Proyectos del Fondo Social Europeo. UE.

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