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Llega el tiempo de gobernar para la gente


“Si alguien te traiciona una vez, es su culpa; si te traiciona dos veces, es tu culpa.” Eleanor Roosevelt

Mi estimado y respetado colega Javier Aroca, en su último análisis para la edición andaluza del Diario.es, refiere que “… La gente está cansada, desanimada ante una derecha que no cede y una izquierda que blandea. Si no se remedia pronto, la abstención puede convertirse en el gran partido de los demócratas. Una hecatombe.”

En tal sentido, frente a la disociación entre la Moncloa y el Parlamento que le da sentido y legitimidad, debe entrar en una nueva fase. Sería apropiado, por tanto, dar un baño de realidad al grupo que, en el gobierno, sigue incumpliendo los acuerdos de la formación de la coalición. Acciones que vayan más allá de titulares ocurrentes e histrionismos mediáticos que no contribuyen en casi nada a mejorar la vida de la ciudadanía española. La imagen que se proyecta en el entorno presidencial es que ha perdido el respeto, primero, a las expectativas de sus votantes y, en segundo término, a las carteras de sus socios de UP. Ha juzgar por las postergaciones en afrontar temas cruciales, ha dejado de gobernar para la mayoría parlamentaria.

Va siendo hora de gobernar para la gente, en lugar de que lo hagan los lobistas que ya están trabajando para las históricas puertas giratorias de las que han salido y a las que esperan regresar. Si a todo ello le sumamos que las personas integrantes de UP están demostrando una ingenuidad suicida, entonces se comprende la negligente gestión en materia de comunicación de sus logros. No solamente hay que ser, debería recordarse a UP, es crucial parecerlo. Deberían crear una unidad de comunicación propia en la Moncloa. Si no existe, implantarla.

El primer error es no dejar en evidencia de manera clara los obstáculos que los miembros del ala neoliberal del socialismo interponen en su gestión. Obstáculos que se derivan en retrasos o anulaciones de los efectos benéficos que deberían tener para los sectores más vulnerables. La barrera al cumplimiento de lo pactado que oponen desde Economía, Nadia Calviño, o desde Seguridad Social, José Luís Escrivá, no deja dudas de la posición que ha adoptado Pedro Sánchez. El señor de Guindos, al parecer, manda.

La gestión parlamentaria es crucial para que este aparato socialista, no precisamente sus bases, se den cuenta que son una minoría. Parecen haberlo olvidado. Se debe pasar del calvario del consejo de ministros, en los que UP es minoría, a los plenos parlamentarios en los que cada grupo quedará reflejado junto a sus servidumbres y donde no hay mayorías propias. Como las reticencias a investigar los presuntos delitos cometidos por Juan Carlos de Borbón. La efectiva legislación sobre Memoria Histórica y tantas otras. Las personas no ven con buenos ojos esa renuencia. Menos aún todos los temas sobre legislación laboral, o de libertades, también las financieras y de gestión energética, que vienen soportando desde la época de M. Rajoy.

Esas carteras neoliberales sí agilizaron la privatización de Bankia, mientras que su monumental rescate se lo quedan los ciudadanos. Para eso fueron todas facilidades. Sospechoso. Se prosigue también financiando a una religión en un Estado aconfesional. Tampoco se mete mano en el sistema tarifario energético. Ni se buscan alternativas para la renovación de las instituciones caducadas. En una primera observación se podría decir que se está gobernando para la ultraderecha, en especial para sus financistas.

En definitiva, está llegando el tiempo de gobernar para la gente. Antes de que sea tarde. Unidas Podemos debería saberlo.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.