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EL PERIÓDICO
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¿Quién dijo que las mujeres eran histerismo?


El próximo 1 de octubre se celebra el 90 aniversario de la aprobación del sufragio femenino en España. El sufragio fue concedido para las mujeres españolas a partir de los 23 años y no estuvo exento de acalorados discursos de uno y otro lado en el Congreso de los Diputados.

Si hay una cuestión que genera debate en las redes sociales es el sufragio femenino en España. En realidad, lo que genera debate es la cantidad de tergiversaciones de la realidad, mentiras o tópicos que cuentas bot e incluso cuentas de diputados o senadores de la derecha y extrema derecha que se dedican a propagar.

En esta ocasión le ha tocado el turno a todo un director de la Oficina del Español. Efectivamente, Toni Cantó. Este tuvo a bien deleitarnos con el siguiente tuit: Las socialistas que se opusieron al voto femenino en 1933: «La mujer es histerismo».

Su intención era poner en evidencia a Salvador Illa en una declaración que publicaba la cuenta de Europa Press y en la que hacía la siguiente afirmación: «Las mujeres solo han avanzado en derechos con gobiernos socialistas». Sin embargo, como en otras ocasiones, tuvo que sufrir que alguien le sacase los colores. La persona encargada de hacerlo fue el periodista Isaías Lafuente que le recordó que los diputados que hablaron de histerismo femenino fueron los diputados Basilio Álvarez y Novoa Santos.

¿Quiénes eran estos diputados? ¿Qué dijeron sobre el sufragio femenino? ¿Qué votaron el 1 de octubre de 1931?

Comencemos por Basilio Álvarez Rodríguez. Se trataba de un sacerdote gallego nacido en Orense en 1877 miembro del grupo de personas que fundaron Acción Gallega, movimiento vinculado al agrarismo gallego. En 1930 ingresó en el Partido Republicano Radical siendo elegido diputado en las elecciones de 1931 y 1933. Sí, el mismo partido político al que pertenecía Clara Campoamor. Permaneció en él hasta 1935 cuando decidió integrarse en el Partido del Centro Democrático de Manuel Portella.

Basilio Álvarez no tomó la palabra ninguno de los días en los que se debatió directamente la cuestión del sufragio femenina (29 y 30 de septiembre, 1 de octubre y 1 de diciembre). Sin embargo, sí que habló cuando el 28 de agosto se debatió el proyecto constitucional.

Aquel día hizo una extensa intervención, de casi seis páginas del Diario de sesiones, en la que habló en contra del proyecto constitucional. Para ello dividió su intervención en dos partes: la primera, en la que habló de los aspectos políticos, jurídicos, económicos y administrativos; la segunda, en la que habló de la ordenación de la enseñanza y las relaciones de la Iglesia y el Estado.

Fue en esa segunda parte en la que mencionó la frase por la que se ha hecho tan conocido. Basilio Álvarez se preguntaba qué sucedería con la familia en España pues esta representaba uno de los últimos islotes que le quedaba al país: «la familia era el hogar, y quiero darle a la frase toda la fuerza de su estirpe latina; la familia quiere decir algo santo, algo sagrado; vosotros, con una incontinencia tremenda en la pluma, vais a arrebatarnos esa institución que parecía serlo todo».

¿Dónde estaba el problema? En el divorcio: «Y vais al divorcio, pero al divorcio con una precipitación escandalosa; al divorcio, que no era materia constitucional, que era obra de una ley objetiva; y vais con esa celeridad para que pueda disolverse el vínculo por voluntad de la mujer. ¡Menos mal que al declarar eso, habéis hecho del histerismo una ley!».

He ahí la famosa frase. Como curiosidad debo recordar que Clara Campoamor sufrió un intento de asesinato en el periodo de la Guerra Civil y vino a manos de 5 falangistas que viajaban con ella en el barco que tomó dirección Italia. La curiosidad reside en que la motivación de estos falangistas para querer arrojarla por la borda fue la aprobación de la Ley del divorcio los días 24 y 25 de febrero de 1932. Campoamor fue una de las personas defensoras de dicha ley.

Teniendo en cuenta su opinión sobre la naturaleza femenina resultó lógico su voto negativo a otorgar el derecho al sufragio a las mujeres españolas. En efecto, en el acta de sesiones del día 1 de octubre (página 1361) puede leerse su nombre entre los 121 diputados que votaron en contra del derecho al sufragio. Evidentemente, el día 1 de diciembre, cuando se votó la enmienda de los diputados Peñalba y Victoria Kent, fue uno de los 127 diputados que votó a favor de retrasar el derecho de sufragio hasta haberse realizado dos elecciones municipales. Puede verse su nombre en el acta de sesiones de ese día en la página 2751.

Sigamos con Roberto Novoa Santos. Se trataba de un médico coruñés nacido en 1885. Si bien durante su juventud tenía tendencias políticas anarquistas, llegadas las elecciones de 1931 fue elegido diputado por la Federación Republicana Gallega. En esta organización, en un principio, estaban integrados el Partido Republicano Radical y el Partido Republicano Radical Socialista. Proclamada la II República abandonaron la Federación. Sin embargo, en las elecciones constituyentes de junio de 1931 se presentaron con el nombre de Organización Republicana Gallega Autónoma.

Su posición sobre el feminismo en general venía siendo muy clara a través de sus publicaciones «La Indigencia espiritual del sexo femenino. Las pruebas anatómicas, fisiológicas y psicológicas de la pobreza mental de la mujer. Su explicación biológica» (1908) y «La mujer, nuestro sexto sentido y otros esbozos» (1929).

En el caso de Roberto Novoa, al contrario de Basilio Álvarez, se abstuvo de votar en ambas ocasiones. Tanto el 1 de octubre, como el 1 de diciembre, no emitió voto alguno en el Congreso de los Diputados. De hecho, tampoco tomó la palabra ninguno de esos dos días.

Sin embargo, esto no evitó que su opinión respecto a la naturaleza histérica de la mujer no se escuchase en algún momento. Así fue el día 2 de septiembre de 1931, en una extensa intervención de cinco páginas del Diario de sesiones, Novoa habló sobre varias cuestiones del proyecto constitucional: la territorial, la enseñanza, la religión, el sufragio femenino y la cuestión sobre la unicameralidad o bicameralidad de las Cortes españolas.

Respecto al sufragio femenino, comenzó su intervención con las siguientes palabras: «Hay también en el título III de la Constitución una alusión a la ecuación de derechos civiles en el hombre y la mujer, ecuación de derechos civiles e igualdad de sexos o para la expresión de la voluntad popular en un régimen de elección. Pero, ¿por qué?, preguntamos, aun cuando la pregunta tenga un cierto aroma reaccionario. ¿Por qué hemos de conceder a la mujer los mismos títulos y los mismos derechos políticos que al hombre? ¿Son por ventura ecuación? ¿Son acaso organismos iguales? ¿Son organismos igualmente capacitados?».

A este conjunto de preguntas responde: «La mujer es toda pasión, todo figura de emoción, es todo sensibilidad; no es, en cambio, reflexión, no es espíritu crítico, no es ponderación. Por mi parte, creo que podría concederse en el régimen electoral que la mujer fuese siempre elegible por los hombres; pero, en cambio, que la mujer no fuese electora».

Poco después recupera las palabras sobre el histerismo de Basilio Álvarez: «¿Cuál sería el destino de la República si en un futuro próximo, muy próximo, hubiésemos de conceder el voto a las mujeres? Seguramente una reversión, un salto atrás. Y es que a la mujer no la dominan la reflexión y el espíritu crítico; la mujer se deja llevar siempre de la emoción, de todo aquello que habla a sus sentimientos, pero en poca escala o en una mínima escala de la verdadera reflexión crítica. Por eso yo creo que, en cierto modo, no le faltaba razón a mi amigo D. Basilio Álvarez al afirmar que se haría del histerismo una ley».

¿Fueron los únicos que hablaron de «histerismo» o sobre las capacidades de las mujeres?

No, lo cierto es que hubo otros diputados que cuestionaron las capacidades juiciosas de las mujeres. Así, por ejemplo, el día 30 de septiembre de 1931 el diputado José Buylla dijo: «No hace muchos años, en un Congreso internacional se estimó (…) respecto a la "standardización" de la edad critica de las mujeres latinas, que era, poco más o menos, a los cuarenta y cinco años. Pues bien, yo ateniéndome al criterio de la mayoría de aquellos congresistas, cuando en el Parlamento de mi Patria se va a tratar de dar la plenitud de los derechos electorales a la mujer, como hicieron los especialistas en aquel Congreso, traigo la cuestión de si se cree de buena fe que antes de esa edad critica (…) está perfectamente capacitada la bella mitad del género humano. ¿No puede estar, y de hecho está disminuida en algún momento la voluntad, la inteligencia, la psiquis de la mujer?». (página 1337 del Diario de sesiones).

Volviendo al tuit de Toni Cantó queda demostrado que yerra o miente respecto a la adjudicación de la frase pues no pertenece a ninguna socialista.

Tal vez le convendría leer más sobre el feminismo socialista pues el 15 de septiembre de 1931, Matilde Huici dio una conferencia en una Casa del Pueblo de Madrid sobre la situación de la mujer en el momento del debate constitucional alegrándose de que por fin llegase el momento en el que a la mujer se le declarase persona. En esa conferencia, en el extracto de su intervención publicada en «El Socialista» al día siguiente, ensalzó la posición de los socialistas y dio las gracias al socialista Fernando de los Ríos «por haber sido el primer hombre que se ha preocupado activamente de los derechos de la mujer».

Le vendría bien leer a la socialista María Cambrils y sus artículos «La capacidad femenina» (El Obrero Balear, 1925) o el titulado «La mujer y sus enemigos» (El Pueblo, 1926) en el que escribió esto: «No podemos ni debemos callar ante esa multitud de doctos que sostienen la inferioridad del sexo femenino, cuando dicen que la mujer no reúne condiciones mentales para acometer problemas trascendentales de la vida».

Sería recomendable que leyese el artículo de Isabel Muñoz Caravaca en el semanario Acción Socialista en 1914 titulado «El voto femenino» en el que decía: «La mujer necesita ser electora, e inmediatamente, elegible. La mujer de nuestro tiempo no puede ser una cosa, y la mujer lógica no puede ser independiente en mitin y sierva en la casa conyugal. No puede serlo, y necesita leyes que la protejan, que disciernan sus derechos y sus deberes, que le den acceso a las carreras, los oficios, los empleos; medios de atender su sustento, a su independencia económica... más, la de sus hijos, esas leyes no se formularán, no se harán, no se promulgarán jamás si las mujeres mismas no intervienen en ellas».

Debería leer las actas del IV Congreso de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas celebrado entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre de 1915, en el que tendría un papel importante el feminismo y la cuestión del sufragio femenino. La propia editorial de «El Socialista» el mismo día 27 decía: «El feminismo ocupa un lugar en el orden del día de los más interesantes. Se propone la creación de una Federación nacional de mujeres socialistas y se aborda el tema palpitante del derecho de sufragio para la mujer (…) Mucho y bueno se puede decir sobre este tema, y los acuerdos que se adopten redundarán en el resurgir de las mujeres españolas».

Aquel congreso de las Juventudes Socialistas, tal y como se especifica en «El Socialista» del 2 de diciembre de 1915, sacó adelante un dictamen en el que en segundo lugar aprobaba que se registrase entre sus aspiraciones que se promulgase una ley otorgando el derecho al sufragio y la elección a la mujer.

Lo cierto es que también yerra o miente sobre la fecha puesta en ese tuit. Como hemos visto las palabras de Basilio Álvarez se pronunciaron en agosto de 1931 y las de Roberto Novoa en septiembre de 1931. Ninguna fue pronunciada en 1933 como él escribe.

Como expliqué en el artículo «El socialismo en España y el sufragio femenino», mal les pese a los que aprovechan los bulos sobre los socialistas, la vinculación del sufragio femenino con el socialismo en general y el PSOE en particular no era novedosa para 1931. Su posición favorable respecto al derecho a votar de las mujeres era parte de proyecto varios años antes.

Profesor de Historia en Secundaria. Autor de "Tomás Meabe: escritos políticos" (2013) y "Un siglo de Juventudes Socialistas de Euskadi" (2019).

Licenciado en Historia por la Universidad de Deusto. DEA en Relaciones Internacionales por la UPV-EHU con tesina “Relaciones UE-China: un futuro por delante”. Postgraduado en “Organización jurídica, económica y política de la R.P. China y Taiwán” por la Universidad de Alcalá de Henarés.