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EL PERIÓDICO
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Hay quien se alegra o el futuro enjaulado


Es una cita que resume tantas cosas. Me disculpen la pereza de no buscar en qué artículo la cité con fuentes. A cierta edad cuesta caminar hacia atrás. El intelectual húngaro, muy famoso por su oposición al régimen comunista explicaba su sociedad tras la caída del telón de acero: “cayó el comunismo y nos sucedió el capitalismo”. No había otra. Esa pesadumbre de lo inevitable (solo gato blanco, solo gato negro) definía las formas de vivir el presente y enjaulaba los futuros posibles.

En España tuvimos semejante experiencia. El monarca JCI hincaba sus raíces de legitimidad en el régimen del dictador Franco. Él le eligió. Con ello, apoyaba firme sus pies en el sangriento golpe de estado que desangró literal e intelectualmente a la sociedad española por décadas. Más evidente esa nueva legitimidad impostada al cambiar el “rey muerto, rey puesto” por “rey vivo, rey más vivo aun”. Y esa legitimidad adulterada (ni hereditaria ni por referéndum) es la que (según los jerarcas militares de la época) les llevaba el café. Y aquí entra el colega húngaro: “Cayó la dictadura y nos sucedió la monarquía” ¿Cómo tal? Muy fácil, usted toma un rey de legitimidad adulterada y lo envuelve para regalo con papel de Constitución. Una vez bien envuelto él y sus privilegios con artículos de soberanía del pueblo, libertad y todas esas cosas bonitas se lleva a referéndum. Todo en uno. Como esos packs de yogures que se venden inseparables y tienes que comprar el sabor coco o te quedas sin sabor fresa. Por supuesto que a muchos les gusta el sabor coco al igual que les gusta la monarquía sin supervisión o control. Y así terminó un dictador que solo rendía cuentas ante dios y la historia y nos sucedió constitucionalmente una monarquía asilvestrada que solo rinde cuentas ante dios y la historia. Tan chapucera fue la más que envoltura cobertura constitucional, que cuando ya las consecuencias de sus actos le llevaban al desenlace, improvisaron una ley para que hubiese un después sucesorio. Al parecer constitucionalmente en lo suyo quedaban restos de ley fundamental del régimen, que ya sabemos eran universales y eternas. Eso sí que fue enjaular constitucionalmente el futuro. Los engañados miran al pajarito de la guerra civil, pero nuestro presente se acuñó décadas más tarde. En ese lugar dónde nadie quiere hurgar.

Que algo termine y necesariamente algo suceda, es la forma y manera en que perseveran en enjaular el futuro los sujetos con poder económico, político, mediático, judicial o militar (ya sea bajo bandera discursiva de derechas o izquierdas). Y digo de izquierdas dado que en cualquier momento o te sale un Tamames o ya los ves “in péctore” camino de. Por eso, toca decirle al que nos “sucedió” cuando son tus pasos los que te pierden no hay caso de queja o lamento. José Mujica (expresidente de Uruguay) lo resumía como una “monarquía muy mellada, pero allá los españoles sabrán”. Da igual lo que sepan los españoles; ya sabe, por acá las cosas nos suceden de tal forma que ya lamentarnos ni podemos bajo este sol de justicia.

Catedrático de Sociología Matemática.

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