HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

La práctica de la colusión


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La ciudadanía debería, ahora que llegan los fondos europeos, estar atenta a la práctica colusiva. En la actividad económica la Colusión es un término que representa el fortalecimiento algunas empresas pertenecientes al mismo sector con el fin de mantener, por ejemplo, un control del abastecimiento del producto que distribuyen y recibiendo las ganancias por igual. Así, sectorizan el mercado local más importante. Estos acuerdos también se crean con la finalidad de parcializar el mercado para convertirlo en un monopolio de acción solo para quienes forman parte de la colusión establecida. De tal modo, cierran las puertas a las demás compañías que intentan a menor escala formar parte del grupo de competencia libre en el área de marketing. Esto impide una mejora de las prestaciones con el abaratamiento de los precios. Análogamente, en política, el bipartidismo abusó de dicha práctica basándose en lo que han llamado «el sentido de Estado». Aunque eso terminó produciendo el 15M, su práctica degrada el efecto benéfico de las medidas progresistas cuando empobrece una mejora general en detrimento del acaparamiento faccioso.

En la actualidad, por poner un ejemplo, en el mercado farmacéutico, el grupo de las grandes corporaciones del sector actúa de manera colusiva. Como los precios no tienen el nivel que desean, desabastecen el mercado de fármacos de bajo coste vitales para la salud pública. Un chantaje en toda regla. De la misma manera podríamos observar las prácticas de los sectores energéticos, financieros o de la sanidad y dependencia privados. Las prácticas colusivas no se afrontan con la debida energía desde los gobiernos que hemos tenido desde la Transición. Tampoco los demás miembros de la UE son un ejemplo de transparencia y ética. Ello, en buena medida, por la acción de lobbies y prácticas relacionadas con las conocidas como «puertas giratorias». Estamos en presencia de prácticas que se definen como de mercados imperfectos o, si debiésemos ser más precisos, como de probablemente fraudulentos.

En cualquier caso, resulta que dichas prácticas sólo son posibles por la ausencia o negligencia de los mecanismos de control que los Estados tienen previstos o, al menos, deberían tener. Esto, debido a la cooptación de los representantes de los máximos niveles de gestión por parte de las organizaciones implicadas. Se observa cuando deciden calificar a la energía nuclear como “verde”. Curiosidades de la colusión.

Además de esa complicidad, vaciando de contenido la posible legislación restrictiva, o no aprovisionando de medios para ejercer su labor fiscalizadora, nos encontramos con la deficiente labor parlamentaria para crear marcos legales que la imposibiliten. Porque las prácticas colusivas no sólo son económicas. Son, por encima de todo, políticas. Quedan así definidas por el modelo que sea el imperante en la gestión de los recursos públicos. Se aprecia, cuando para mantener el modelo que se implantó desde la Transición, que se deriva del postfranquismo, fue necesario contar con una estructura de magistrados y magistradas que actúen a favor de su mantenimiento.

Hemos conocido que, quién preside el Consejo General del Poder Judicial en funciones, cuestionado en numerosas ocasiones por sectores de la propia magistratura, ha tomado la decisión de nombrar o convocar las plazas de 46 presidentes de tribunales y magistrados del Tribunal Supremo que tendría que haber nombrado el próximo Consejo. Estos magistrados fueron en su mayoría afines al presidente interino Carlos Lesmes y a los vocales nombrados a instancia del PP que gobiernan el órgano constitucional. Toda una osadía impropia de un de un Estado que se precie de su calidad democrática.

Por una cuestión de pulcritud democrática. Para muchos sectores les parece que teman menos a la sensibilidad social que a la representación política en el Congreso de los Diputados y el Senado. Olvidan impúdicamente que la Ley está por encima de los jueces.

Deberían recordarse los riesgos de la colusión empresarial y política para la democracia. La propia legitimidad de este Estado está en juego.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider