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Amartya Sen, uno de los mejores economistas del siglo XX (I)


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En el artículo anterior, en el que mencionaba doce libros de economía que me parecen los más interesantes de los publicados en castellano en el año 2021, hacía una especial referencia a las Memorias de Sen Un hogar en el mundo, editado por Taurus. Premio Nobel de Economía, tuve la enorme satisfacción como rector de investirle Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense. El día anterior impartió una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, que no sólo tuvo un gran lleno, sino que muchas personas para gran pesar suyo no pudieron entrar. Una muestra de la gran expectación que levantó este gran economista.

Amartya Sen comprendió que la economía le resultaría mucho más útil debido a sus intereses sociales y actividades políticas. Ya albergaba la idea de trabajar por una India diferente: una no tan pobre, ni tan desigual, ni en absoluto tan injusta como el país que le rodeaba

Estas memorias que comienzan en su infancia cuentan los diez años maravillosos que pasó en la escuela de Tagore, el poeta visionario, en Santiniketan, para partir, finalizado este ciclo educativo, hacia Calcuta con el fin de continuar su formación en la universidad. Fue un día de julio de 1951, inundado por el monzón, cuando se matriculó en Economía y Matemáticas en el Presidency College. En un principio, había pensado estudiar Física y Matemáticas, pero cambió de opinión en parte por la influencia de su amigo Sukhamoy Chakravarty, que ya había comenzado a estudiar Economía. Sukhamoy le preguntó: “¿Por qué no sigues mi camino y estudias Economía?”. El argumento que le dio es que la economía se relacionaba con mis -y sus- intereses políticos, y que daba lugar al razonamiento analítico -y matemático- ( sabía que me gustaban) como las ciencias naturales. Pero, sobre todo, la economía es humana y divertida.

A diferencia de la mayoría de las universidades de la India de aquella época, en el Presidency College ya se consideraba que aprender matemáticas era necesario para estudiar economía con seriedad y hacía que el estudio de la materia fuera más interesante. Asimismo, cada vez más comprendió mejor que la economía le resultaría mucho más útil debido a sus intereses sociales y actividades políticas. Ya albergaba la idea de trabajar por una India diferente: una no tan pobre, ni tan desigual, ni en absoluto tan injusta como el país que le rodeaba. Saber algo de economía sería vital en el trabajo de transformar la India.

Su nuevo interés por la economía se vio más que recompensado por la excelente enseñanza que impartía su facultad. En particular recibió la influencia de Bhabatosh Datta y Tapas Majundar. De Datta considera que fue, sin duda, el catedrático de Economía más lúcido que jamás haya escuchado. Analizaba con una claridad sorprendente los complejísimos problemas de las teorías del valor y la distribución, y los hacía muy accesibles. Adoraba sus clases, pero le sorprendía que, al parecer no le interesaba desarrollar una investigación propia. Era un hombre muy modesto, e imagina que le gustaba mucho ser un magnífico intermediario intelectual que ponía la complicada teoría económica al alcance de los estudiantes.

La estrategia de Majundar era diferente a la de Datta. Era un profesor muy joven que acababa de terminar sus estudios. Tanto por su capacidad mental como por, suponía Sen, la influencia de Datta (a quien siempre trataba como un gurú),también era un catedrático claro y lúcido en grado sumo, y además él sí desarrollaba sus propias e interesantes investigaciones. Con el tiempo, realizó contribuciones notables a la economía de la educación, así como a la teoría de la elección social. De una manera muy original, puso de manifiesto cómo la teoría de la elección social puede contribuir a la planificación y desarrollo de la educación.

Los retos intelectuales para Sen que planteaba el Presidency eran sin duda excitantes, pero que no describía con exactitud su vida allí si diera la impresión de que se centraba en su mayor parte en las clases y los estudios formales. Entre otras cosas, las conversaciones en el café absorbían su tiempo casi igual que las horas de clase. Tras esta experiencia, de la que se pueden extraer muchas lecciones en lo que debe ser la formación de un economista, consigue irse a Cambridge en 1953.

Catedrático emérito Universidad Complutense.

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