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La reforma laboral, una votación de infarto


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

El otro día, mientras hablaba con un amigo y compañero de proyectos, reflexionábamos sobre la reforma laboral, las expectativas que había levantado y el recorrido que puede tener en España.

Mi compañero y yo estábamos de acuerdo en que no era la reforma ideal, donde sindicatos y gobierno han tenido que ceder en ciertos aspectos con el fin de conseguir un ansiado consenso con la patronal.

Desde luego, no podemos tildar esta reforma como un éxito, pues aún no se han visto los resultados, sin embargo, si parece que se verán resultados en tan solo unos meses.

A diferencia de mi compañero, que calificaba estos cambios como una gran decepción, yo creo que esta no es una reforma de máximos, aunque tampoco lo es de mínimos. El texto final deja a pocos trabajadores descubiertos, aumenta considerablemente su protección y en numerosos casos su salario.

Es por esto por lo que me parece incomprensible que grupos de la investidura como ERC y PNV pongan sus intereses y los de sus sindicatos por encima del bienestar general de la clase trabajadora española.

En vez de trabajar para conseguir sumar con una mayoría que era más sencilla de armar que buscar el apoyo de algunos sectores de la derecha moderada, han preferido dejar a cientos de miles de trabajadores tirados, lo cual sorprende pues siempre son los referentes en todo lo que al progresismo refiere.

A mi juicio, esta decisión negativa debería hacer pensar a todos los actores políticos sobre la necesidad de dialogar más y de primar las negociaciones sobre las reformas estructurales que necesita el país en su conjunto.

Sin este diálogo el gobierno queda huérfano, y eso es algo que no nos podemos permitir, más aún en un contexto en el que la extrema derecha está en un auge que casi parece meteórico.

Esta votación también mostró la cara más radical del PP, maniobrando de forma moralmente reprochable para influir en los grupos ideológicamente afines que iban a apoyar la reforma.

Esto me parece realmente preocupante, pues creo que, aunque la distancia ideológica nos separe, los conservadores deberían recular en su extremismo, pues corren el riesgo de mimetizarse con la extrema derecha y desaparecer, lo que dejaría a España, ese país al que tanto aman, en una situación complicada.

Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado la Segunda República y Guerra Civil española, progresista, interesado en devolver la memoria y dignidad a quienes lucharon por la democracia y libertad.