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Carlos López Riaño. In memoriam


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

“ Tenía yo mucho interés en que participaran en la elección y me acompañaran en el Ayuntamiento personas con las cuales yo había trabajado y que admiraba por sus cualidades y capacidad de trabajo. Entre ellas Carlos López Riaño, brillante parlamentario y clave de lo mejor de la vida interna de la Federación socialista madrileña” F.Morán PALIMPSESTO,p. 428.

Aquella fue para Carlos y para mí nuestra última batalla orgánica tras la victoria de Fernando Morán en las elecciones primarias de junio de 1.998. Al año siguiente se producirían las elecciones municipales y lograríamos que la lista del PSOE pasara de 16 a 20 concejales. Era una lista en la que participaban Cristina Narbona y Matilde Fernández y colaboradores de Morán como Silvia Escobar y Felipe Carballo.

Carlos venía de una larga experiencia parlamentaria al haber sido diputado durante cuatro legislaturas de 1.982 a 1.996 y haber sido Secretario de Estado para la droga de 1.994 a 1.996. Cuando estos días veo los episodios de CUENTAME me vienen a la cabeza todo lo que vivimos en aquellos años que ya son historia. El final terrible del felipismo con todos aquellos escándalos vino unido a la esperanza de la recuperación del partido socialista con las victorias en primarias de Pepe Borrell y de Ana Noguera en Valencia y de Fernando Morán en Madrid. Después de aquella legislatura agónica comenzaba la recuperación de la ilusión.

Ese entusiasmo lo vivimos en la candidatura de Madrid. Morán constituyó un equipo político potente para dibujar un diseño de ciudad y ahí de nuevo jugó un papel decisivo Carlos “Con la coordinación de López Riaño trabajaron durante meses un número considerable de urbanistas, técnicos en temas sociales e incluso de seguridad ciudadana; los papeles que redactaron son la base de una reforma, mejora y racionalización de la ciudad… este es el tipo de labor que siempre me ha apasionado. La creencia en que el conocimiento, el análisis, la crítica debe preceder a la acción y que la política no es mera gestión y que hay que tener cuidado en renovar las ideas y acudir a lo nuevo” (PALIMPSESTO, 429)

En muchas ocasiones en conversaciones con amigos desaparecidos como Fernando Baeza o Mario Salvatierra recordábamos la ilusión que pusimos en aquella campaña de primarias y en la elección de 1.999. Fernando Morán había participado en los inicios de Izquierda socialista, formando parte de la lista alternativa encabezada por Luís Gómez Llorente y había formado parte en los debates en comité federal del partido de las posiciones del ala izquierda con Ignacio Sotelo y los miembros de izquierda socialista.

El problema era como moverse en el intrincado mundo de la Federación socialista madrileña con una pugna entre sectores que reproducían conflictos federales pero que respondían también a problemas internos de la federación. Fernando necesitaba una luz que permitiera abrirse camino en aquel mundo lleno de obstáculos, de trampas, de dificultades. La persona ideal para acompañarle, para orientarle, para prevenir las puñaladas y sortear las barreras, era Carlos López Riaño. Tenía la velocidad necesaria para reaccionar a tiempo ante los imprevistos y la experiencia acumulada durante años para saber cuando había que avanzar y cuando era preferible acordar.

Formaban un magnífico equipo porque combinaban el elemento intelectual-literario-estético de Morán con la pasión-el ímpetu y el coraje de Carlos. Personalmente aprendí mucho de aquella experiencia en las primarias y en la campaña. Aquella batalla me permitió volver a conectar con el compañero de las luchas de los años setenta y ochenta con el que había participado en los debates sobre las señas de identidad de la izquierda, sobre la pervivencia del marxismo, sobre la política de bloques, sobre la memoria republicana.

Al acercarnos a Morán pudimos los dos debatir sobre su experiencia en el parlamento europeo, sobre su percepción acerca de los peligros y los límites de la globalización y sobre las consecuencias del proceso de la Unidad alemana. Todo ello nos hacía imaginar el lugar que podía jugar Madrid como referente cultural ilustrado y cosmopolita que recogiera lo mejor del antifranquismo, la herencia de Tierno y la pervivencia de la cultura republicana.

Me doy cuenta que son los temas a los que nos convocaría años después Antonio Chazarra en la Fundación Progreso y cultura en ciclos sobre el laicismo, el marxismo, la memoria histórica, la globalización con nuevos interlocutores como Rafael Fraguas y Paco Cánovas. De nuevo aquí pudimos recordar las batallas de los setenta y la experiencia de los noventa. Siempre volvía el mismo tema en nuestras conversaciones y la misma interrogante: ¿cómo preservar la memoria de lo vivido y poder transmitirlo a las nuevas generaciones?

En un día como hoy en que despedimos al amigo de tantos años, al compañero de tantos paseos, al animador de tantas tertulias, no quiero olvidarme de un libro en el que se recogen algunos de los testimonios de esta memoria. El libro está publicado por la UGT de Madrid y da cuenta de historias de vida de militantes de la UGT durante el franquismo. Participan con López Riaño, el propio Chazarra y compañeros de aquellos años como Enrique Moral Sandoval y Juan Antonio Matesanz.

En esta obra aparece el joven estudiante de la Facultad de Derecho que comparte las aulas con Luís Gómez Llorente y el abogado que participa en las batallas del Colegio de Abogados con Pablo Castellano. Aparecen también las relaciones siempre complejas entre socialistas y comunistas y las percepciones de los años setenta cuando eran muchos los que pensaban que el PSOE no volvería, porque, como señala Carlos, creían que “ … el partido socialista no tenía futuro como organización política, su historia y su proyecto se habían consumado con la II república”

( RESISTENCIA SINDIC AL IV p. 77)

No fue así y mucho se debe a la militancia de hombres como Carlos López Riaño. Hoy le despedimos cuando acabamos de celebrar el 14 de abril y el recuerdo de la memoria republicana y cuando asistimos perplejos a lo ocurrido con el Partido socialista francés el pasado domingo. El recuerdo del pasado para militantes como Carlos no era un puro pasatiempo erudito. Por ello me lo imagino, como tantas veces, llamándome para comentar los resultados y plantear las grandes interrogantes que siempre nos preocupaban: ¿cómo es posible que Anne Hidalgo no haya alcanzado el 2%?; ¿es extrapolable ese resultado a otros países?; ¿cómo repercutirá en el primer gobierno de coalición de izquierda en nuestro país?

Son las interrogantes que siempre nos acompañaban y que tratábamos de despejar en almuerzos interminables y apasionantes con Antonio Chazarra.

Cuando esa llamada ya no es posible ni tampoco lo es repetir nuestros encuentros es el momento de recordar a Carlos. En los próximos días organizaremos un homenaje de despedida al amigo que nos ha dejado para recordar las convicciones que dieron sentido a su compromiso político.

 

Catedrático de Filosofía política de la Uned y ex portavoz de Izquierda socialista.

1 comentario

  • José María Mohedano Sábado, 16 Abril 2022 18:58 Enlace comentario

    El artículo de García Santesmases le habría encantado y emocionado al gran amigo y compañero Carlos Lopez Riaño.
    Antonio, muchas gracias y un abrazo.

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