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Lo devoran todo


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Entre manejos y pelotazos, telefonazos y jackeos, lo devoran todo, y son como el caballo de Atila por donde pisan no crece la hierba. Existe una fauna humana que es corrupta por devoción, convicción y vocación, son en el peor sentido de la palabra unos chorizos y unos impresentables. Incluso puede que en algún momento lo que hacen sea legal pero es reprobable y repugnante éticamente.

Los españolitos y españolitas que se levantan todos los días y se disponen, con suerte, si lo tienen a ir a su trabajo, ¿Qué pensarán de toda esta jauría que habla y alardea de las comisiones ganadas con negocios poco claros o aprovechando sus ventajas y circunstancias personales para enriquecerse?

No podemos ni debemos dejar la solución de la corrupción a los tribunales ni tampoco solo en manos de los políticos, sino que hemos de profundizar en sus causas y en los valores democráticos. No podemos admitir la mentira como un arma política, ni como norma y santo y seña de la actuación de quienes se dedican al servicio público.

Tampoco debemos admitir que sin ningún tipo de responsabilidad se pueda decir una cosa y hacer justamente la contraria, ni tomar a los demás por carajotes, contándoles milongas, inventando relatos que no se sostienen o simple y llanamente tomándoles el pelo.

Los que justifican desde su negocio todo lo que manejan y no hay mascarillas que se les resista por mucho que cobren por la gestión de conseguirlas, o que sean capaces de tapar la caradura de la que hacen gala o la de aquellos que se vuelven ciegos, sordos y ausentes antes pactos que dicen que no quieren, pero permiten con todas las consecuencias.

Aquellos que se buscan todo tipo de martingalas jurídicas para hacernos ver la mentira como verdad y viceversa, los que son unos chapuzas ignorantes, pero se las dan de expertos de pega y van de sencillos en el vestir y en el hablar, pero es pura pose.

También lo devoran todos los especialistas en crear falsos debates o en hablar en los mismos de aquello que no es objeto del mismo para desviar la atención, e intentan paralizar a todo el que les combate y neutralizar con bulos a los que dicen lo que no les conviene.

Están los que se alejan o acercan al sol que más calienta, y en un momento defienden sin ruborizarse todo lo contrario. Un día lucen sus mascarillas por la que se han pagado sustanciosas comisiones y otras se las quitan, pero no padecen como muchos adolescentes el síndrome de la cara vacía sino el de cara sucia.

Los corruptos y corruptores lo devoran todo, los hay por sectores o individualmente, están presentes entre las diferentes clases sociales y en las diferentes profesiones, pero quizás haya que dedicarles capítulo aparte a algunos ejemplares de la nobleza, ya que consideran el trabajar una grosería muy cercana al pecado.

Y en este circo no faltan los estafadores a través de las redes que se dedican a hacerse con nuestros datos bancarios y pasarnos cargos sobre lo que no hemos comprado o gastado, bajo siglas inexistentes, aplicaciones y plataformas piratas.

Aquellos que nunca aclaran nada y niegan tener conocimiento cuando se produce una irregularidad, y recurren al tan socorrido argumento de que se han enterado por la prensa, y que toda la culpa es del otro que le tiene declarada una guerra contra ellos, porque les gustaría que miraran para otro lado mientras hacen las guarrerías que les conviene o los que quieren que todos piensen como ellos y niegan la pluralidad para fomentar el pensamiento único.

Dentro de estos están los que se dedican a empujar a los y las periodistas que pretenden cumplir con su deber de informar, e intentan hacernos creer a todos los que lo hemos visto que sufríamos alucinaciones, y ejercen el poder porque se han dedicado casi siempre a vivir de los políticos.

Son verdaderos devoradores y sembradores de la corrupción, quienes se dedican a difundir y propagar bulos y calumnias con tal de lesionar el honor de los adversarios y sembrar ; uno de los peores males que se pueden dar en la política y en la vida misma; el odio.

Nos dejan asombrados y estupefactos los que no cumplen con su palabra ni cuando se equivocan , los que casi siempre están en una situación de perdida de tiempo e indecisión para tomar decisiones que exigen una pronta respuesta a las demandas ciudadanas.

Echamos en falta en la sociedad actual en algunas ocasiones, lo que es el eje básico de la democracia seria y rigurosa como la nuestra, la independencia y autonomía de los poderes públicos, y algunas interferencias dan lugar a fracturas políticas, a una falta de conciencia y practica de la moral pública ciudadana, la asunción de responsabilidades políticas, la fortaleza de nuestras instituciones por medio de la creación de órganos de supervisión y control de las mismas y los partidos.

Para que podamos exigir obligaciones ajenas, debemos asumir las propias. No podemos pretender a otros un comportamiento correcto, si no somos capaces de lograr que el nuestro sea ejemplar.. Ante cualquier tipo de corrupción ni podemos mirar para otro lado ni hacer la vista gorda, sino terminaremos formando parte de esa miserable banda de los que lo devoran todo.

Una confusión inadmisible que no debemos permitir es la de aquellos que quieren mezclar lo público con lo privado, al igual que la falta de transparencia y la practica del oscurantismo en la gestión pública, con el ánimo de obtener los mayores beneficios personales, porque sabemos que a mayor democracia siempre tendremos menor corrupción.

Es lamentable porque los contribuyentes, en ocasiones no conocemos, la corrupción en cadena, que cuando persiste y permanece en el tiempo se va convirtiendo en organizada, y asistimos cada día al conocimiento de tramas en la que cada protagonista juega su papel desde principio al final.

Sería injusto terminar este artículo sin hacer referencias en los momentos que vivimos a quienes adoptan una actitud indecente, cobarde y corrupta a través de las redes sociales, a aquellos que se esconden en el anonimato para acosar e insultar y fomentar la crispación y el odio.

Y antes de decir hasta luego hemos de pensar sobre el avance de los nacionalpopulismos utilizando las formas más reaccionarias del ejercicio de la política, como la ultraderecha y los resultados de la misma en las Presidenciales francesas con Mari le Pen al frente que han sido los mejores de su historia desde la segunda guerra mundial, y que no dejan de suponer un peligro para los valores democráticos.

Es el voto reactivo de las vísceras, de la ira o del cabreo Tengamos cuidado y aunque las circunstancias en España son distintas, estemos alerta porque el PP ya les ha abierto las puertas a gobernar en una Comunidad Autónoma como Castilla y León. Y quizás al señor Feijóo no le importaría dejarle el espacio en otros Consejos de Gobierno o tal vez en un Consejo de Ministros.

He intentado reflexionar sobre algunos ejemplos y actitudes que pueden ser perversamente corruptas, colóquenle queridos lectores en cada momento nombre y apellidos y delitos imputados, y ratificaremos que es omnipresente, persistente, abrumador y, además, aunque la mayoría de la humanidad son personas honestas, los devoradores de valores y corruptos piensan que hagan lo que hagan son impunes.

Todos debemos tener una actitud comprometida en la lucha contra la corrupción, porque somos muchos más los que queremos una sociedad limpia, justa y empeñada en que las cosas funcionen; en la que debemos mantener una posición reivindicativa, de la honradez como nuestra principal marca de nuestra actividad ciudadana, pública o privada.

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