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Descontextualizando la desesperación


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La descontextualización es una técnica de la manipulación. Frente al hecho de que el 30% de la población de España esté expuesta a la pobreza, el presidente del gobierno y muchos de los miembros de su equipo ministerial, responden con cifras que no se compadecen con esa realidad. Pero no cejan. Siguen machaconamente afirmando que se ha acabado la mal denominada “crisis”. Con esta recuperación los recortes han producido una brecha de desigualdad que nos deja en el fondo de la desesperación, mientras los ministros se solazan con cifras que están tan lejanas del conjunto de españoles, como las sociedades en paraísos fiscales. Curioso modo de responder al éxito económico, ¿no? Lo cierto es que el conflicto en Ucrania, con la crisis de los combustibles, está teniendo ya un impacto directo en la realidad de nuestro país. Como ya pasó con la pandemia, el conjunto de la sociedad se verá previsiblemente golpeada, pero no nos afectará a todas por igual. Las personas más vulnerables se enfrentan de nuevo a una situación amenazante sin haberse logrado recuperar tras más de dos años de pandemia por la COVID-19.

La obsesión por el control de los medios de comunicación colisiona con el cambio de paradigma tecnológico de los mismos. Han surgido alternativas basadas en redes sociales. El éxito de Pablo Iglesias con su “puto” podcast “La Base”, es un caso. Esto los complica. Tal vez por ello alientan la restricción en la difusión de “datos inconvenientes”. Quieren invisibilizar a las víctimas. A todas. Desde el austericidio a los refugiados de segunda que se dejan morir.

España es el segundo país de la Unión Europea en el que más ha crecido la distancia entre rentas altas y bajas, sólo por detrás de Estonia. Con la inflación por la guerra, el salario medio español. Además, según estos datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos que ya habían sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis, observan como el salario de los más ricos es 18 veces superior al del más pobre. La reforma fiscal de Rajoy sigue siendo “una herramienta para garantizar privilegios a unos pocos”, lo que ha dado como resultado que España siga teniendo una de las presiones fiscales sobre el patrimonio más bajas de toda Europa.

Habría que recordar a Garamendi y a los secuaces neoliberales, que no se ha conseguido remediar que 17 de las 35 empresas del IBEX 35 pague el impuesto de sociedades en España y la inversión en paraísos fiscales creciera un 2000 %. Según Intermon-Oxfam, en España en España, tan sólo durante el primer año de pandemia, más de un millón de personas pasaron a encontrarse en situación de carencia material severa. Mientras, desde el inicio de la pandemia, los 23 principales milmillonarios españoles han visto crecer su riqueza un 29%. Oxfam Intermón pide más políticas públicas e impulsar medidas fiscales para redistribuir estos beneficios extremos y que se reintegren a la economía real. Todo ello demuestra que esta pandemia se aprovecha de las desigualdades existentes y ha puesto de manifiesto la violencia económica que se ensaña sobre todo con las mujeres y las niñas, así como con las personas en situación de exclusión y pertenecientes a grupos racializados.

Según Oxfam: “Cada nueva ola de la COVID19 hace que aumente el peso del trabajo de cuidados no remunerado que recae sobre las mujeres y las niñas. Ahora se tardarán 135 años en cerrar la brecha de género, y no 99 años como se estimaba antes de la irrupción de la pandemia. En 2020, las mujeres perdieron 800.000 millones de dólares en ingresos, y hay 13 millones menos de mujeres con trabajo ahora que en 2019. La riqueza conjunta de 252 hombres es mayor que la de los mil millones de mujeres y niñas que viven en África, América Latina y el Caribe.”

En España, la pandemia agrava las consecuencias de las políticas de austeridad implementadas durante la anterior crisis, que supusieron un descenso continuado del gasto sanitario público total. Los años de dinamismo económico previo a la COVID19 no se tradujeron en una recuperación de estos recursos para proteger a la población vulnerable. Así se ensañaron con los ancianos de las residencias, en especial en Madrid. “No nos podemos permitir ver cómo se desmorona nuestro sistema público de salud, mientras unos pocos ven aumentar su riqueza. No es justo.”, afirman desde Oxfam.

Esta organización con anterioridad a los “Panamá Papers”, ya animaba a “atacar el complejo entramado de paraísos fiscales que hace posible que se vacíen las arcas públicas es fundamental para combatir la desigualdad de forma efectiva”. Por eso temen el cambio de modelo. Están sembrando la decepción y alientan que los españoles eludan ir a votar a propuestas progresistas, en la creencia de que “de nada sirve”.

Desde el duopolio mediático, pretenden descontextualizar la relación de responsabilidades entre estos datos objetivos y sus actos allí donde gobiernan. Por ello, tal vez, siga creciendo la ultraderecha. Es que los españoles tenemos una pulsión que nos lleva a situarnos entre la tragedia y el suicidio colectivo. Ello no deja de ser una claudicación de nuestra responsabilidad individual frente a la Historia.

No permitas que se salgan con la suya. Desde algunos ministerios del propio gobierno, quieren descontextualizar la desesperación para incrementar la abstención.

 

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.

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