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¿Qué está pasando en Europa?


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El ascenso electoral de la ultraderecha en Europa resulta muy preocupante para la democracia y la violación de los Derechos Humanos que esto lleva consigo. Este creciente aumento electoral ha tenido su culminación, de momento y esperemos que se quede ahí, en el triunfo de la extrema derecha en las elecciones italianas. Es muy inquietante el crecimiento de la ultraderecha en otros países, como es el caso de Suecia en donde su modelo político, social y económico ha sido un referente para la socialdemocracia internacional, así como el Estado del Bienestar que ha desarrollado. Se está produciendo un gran retroceso bastante generalizado de todo lo que suponen los valores democráticos que han presidido las actuaciones políticas en los países de Europa Occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 

Se ha llegado hasta aquí tras un proceso histórico en el que se han deteriorado las condiciones laborales para una parte muy importante de la población. La flexibilización de los mercados de trabajo ha traído consigo la disminución de los salarios en relación al PIB

La aparición en la escena política con fuerza de los partidos con esta ideología extremista está dando lugar a una amplia y buena bibliografía que trata de explicar este fenómeno. La mayor parte de estos textos lo hacen desde el análisis ideológico y político, fundamentalmente. Los libros más destacados que tratan esta temática aportan, sin lugar a dudas, un valioso conocimiento para entender parte de lo que está pasando. Pero falta en ellos un pilar básico como es el modelo económico que se ha ido instalando desde los años ochenta del siglo pasado.

Se ha llegado hasta aquí tras un proceso histórico en el que se han deteriorado las condiciones laborales para una parte muy importante de la población. La flexibilización de los mercados de trabajo ha traído consigo la disminución de los salarios en relación al PIB. En el libro de Sampedro y Berzosa ‘La inflación (al alcance de los ministros)’ en la parte que escribo proporciono un gráfico, elaborado por Michel Husson a partir de los datos de AMECO, en el que se puede ver la evolución desde 1960 hasta 2008 del porcentaje de los salarios en el PIB, tanto de la Unión Europea de los 15 como de Estados Unidos. La caída ya se inicia a finales de los setenta pero se hace más pronunciada posteriormente, siendo mayor en la UE que en Estados Unidos. En la UE se pasa desde el pico más alto alcanzado en 1976 cercano al 68% del PIB hasta algo menor del 58% en 2008.

La reducción de los salarios en la tarta viene acompañada de un aumento de la contratación laboral más precaria con lo que los trabajadores no solamente no se benefician de los crecimientos habidos en el PIB, sino que la inseguridad laboral aumenta. Las nuevas y peores condiciones de trabajo han sido analizadas por Guy Standing en dos libros: ‘El precariado. Una nueva clase social’ (Pasado&Presente, 2013) y ‘Precariado. Una carta de derechos’ (Capitán Swing, 2014). Estos hechos han ido aumentando la desigualdad, que se ha agudizado a su vez por la implantación de sistemas fiscales regresivos.

En los países desarrollados ha habido también un proceso de deslocalización industrial que ha provocado aumento del paro, regiones industriales en declive y abandonadas, mientras que los trabajos que se podían conseguir a cambio en el sector servicios eran, por lo general, sin cualificar y con peores retribuciones que las que tenían. Todos esto ha ido acompañado de recortes en el Estado del Bienestar, lo que ha generado un malestar creciente y de desafección a la democracia, toda vez que los dirigentes políticos no han sido capaces de cambiar el rumbo de una economía hegemónica sustentada en el enriquecimiento, por un lado, y en la incertidumbre y precariedad en el otro lado. Se han generado las condiciones para un caldo de cultivo en el que prosperan los discursos demagógicos de extrema derecha. Se buscan además chivos expiatorios que se encuentran en los emigrantes y refugiados. Los políticos tradicionales prometen cosas que no pueden cumplir pues son prisioneros de unas fuerzas económicas capitaneadas por las corporaciones transnacionales que han acrecentado su poder en estas últimas décadas.

Catedrático emérito Universidad Complutense.