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EL PERIÓDICO
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Editoriales

La patria

“Por esta vez vamos a hablar de la patria. Decimos por esta vez, porque entendemos que de la patria no se debe hablar mucho. Lo mismo que de la madre. Hay cosas que, precisamente por demasiado respetables, conviene no manosearlas. Ni someterlas a charlatanería. Ni servirse de ellas para fines bastardos. 'Los que mentan la madre, los que mentan la patria... Los hijos respetuosos no las traen ni las llevan tan en vano.

Hacia la solución de la crisis de trabajo

“Meses atrás se cifraron fundadas esperanzas en la primavera. No en la primavera corno estación grata solamente, sino también como período galvanizador de la actividad nacional. En la primavera se barrunta la cosecha; ya se sabe si será buena o mala. En la primavera se sale, a ese respecto, de inquietudes. Y la cosecha se anuncia espléndida y copiosa este año. El empréstito de tos 500 millones de pesetas se ha cubierto con rapidez irritante para los enemigos de la República. El ministro de Obras públicas, camarada Indalecio Prieto, va a intensificar las obras hidráulicas. Casi sin intermitencia se están girando cantidades para obras públicas. El esfuerzo e inteligencia de los hombres que hoy ordenan la administración española producirá inmediatamente sus frutos. Al trabajo, virtud acusada del nuevo régimen, se une en estos momentos un poco de suerte, que se ha hecho republicana. Ni los gobernantes pueden tachar de esquivo al destino, ni los gobernados podemos, en justicia, censurar a los gobernantes, que trabajan de modo esforzado por el feliz alumbramiento de España.

El equívoco de la clase media

“No hace mucho comentarnos; desde nuestro punto de vista ideológico el propósito formado por unos cuantos elementos de la sedicente clase media de organizar a ésta en una especie de partido distinto de todos los demás partidos políticos y con un programa propio, condensado en la vaga fórmula de las reivindicaciones de la clase. Augurábamos a la proyectada organización un convicto fracaso, precisamente por la dificultad de concretar las aspiraciones de un sector social compuesto de tan dispares elementos y a quienes, por tanto, no es fácil reducir a un común denominador. Eso, decíamos, si no se trata de iniciar un movimiento cuya finalidad trate de encubrirse con la defensa de los intereses de tina clase social que en realidad no es lo que se pretende que sea.

¿Es cosa de broma la política?

“En el tiempo que llevamos de vida republicana hemos tenido que repetimos muchas veces esta pregunta: Pero e política, ¿es cosa de brema? En les últimos meses, sobre ludo, nos la hemos formulado con reiteración casi diaria. A ello nos obliga, no, la conducta nuestra, que es firme y segura, sino la conducta de quienes están situados en el lado opuesto. Creíamos nosotros que la política es ocupación que exige seriedad, es decir, lógica. consecuencia en sus fines y en sus métodos. Buen discurso teórico. Ajuste entre los actos y das palabras. En suma, lealtad a un principio doctrinal y respeto a una norma de gobierno. Eso creíamos nosotros, sin que interese para el comentario cuáles sean ese principio y esa norma política. Cada cual adscribe sus simpatías al sistema que le es más afín. Pero, una vez adoptado, interpretado fielmente y seguirlo en sus deducciones es mandato de buena razón.

¿Han pasado de moda las doctrinas de Marx?

“La muerte de Eduardo Bernstein ha ofrecido coyuntura a «El Debate» para exaltar la obra revisionista del célebre teorizante. Ni corto ni perezoso, “El Debate» se lanza a la crítica del marxismo en un tercio de columna. Ese trocito de literatura filosóficopolíticaeconómica merece los honores de la antología. Confesemos, para tranquilidad del articulista de «El Debate», que la pluma de Bernstein haría un papel poco airoso junto a la del genial economista que se ha permitido, desde las planas del periódico católico, acabar en un santiamén con la teoría marxista.

La pobreza en Estados Unidos

«Tenemos encima la mayor crisis de paro de todos los tiempos. Si el número de parados aumenta simplemente en la proporción normal, habrá para enero 12.700.000 sin trabajo. Ya casi la tercera parte de dos trabajadores asalariados y de jornales cortos están privados de medios para ganarse la vida.»

Democracia política y democracia social

No hay mal que por bien no venga.

La crisis mundial ha producido el efecto de llevar una profunda turbación a los cerebros, sobre todo a los cerebros burgueses. Mas para otros ha tenido el feliz resultado de impulsarlos a reflexionar y a hacer claridad sobre cuestiones para las cuales n Se aceptaban antes soluciones hechas. Pienso, por ejemplo, en las discusiones que se suscitan en todas partes en los círculos socialistas sobre la democracia, sobre la conquista del Poder, sobre los métodos a emplear para construir y realizar el Socialismo.

La fobia de las derechas a las actuales Cortes

“Las derechas vienen haciendo una violenta campaña contra las actuales Cortes. Ven en ellas un gran peligro. ¿Para quién? Para sus privilegios, sin duda. Y quieren que se disuelvan en cuanto sea aprobada la Constitución. No quieren que aprueben siquiera las leyes complementarias de ella, cosa verdaderamente absurda, porque dejaría el Estado republicano a medio constituir. Los elementos republicanos de España siempre fueron tímidos en sus avances. Carecen de sentido de la realidad. Vencen, y una vez que han vencido se asustan de su propia obra, y, o retroceden, o la dejan a medio realizar.

La moralización de la política

“La inquietud más viva del Partido Socialista fué la de depurar la política nacional. En el régimen monárquico, ser político era sinónimo de negociante y a veces de otras denominaciones más expresivas. De tal manera juzgaba el vulgo a todo aquel que intervenía en la vida pública. Y no le faltaba razón. El cargo público era gratuito, y sin embargo era ambicionado por tirios y troyanos. ¿Por qué? El vulgo veía además que el concejal, el diputado, en cuanto empezaba a actuar mejoraba de posición económica. Siendo el cargo gratuito, ¿a qué podía deberse? No a otra cosa que al soborno. El concejal y el diputado recibían gratificaciones de los gremios, de las contratas. Cada vez que se gestionaba una concesión de un gran negocio se establecía una prima para el gestor afortunado. Un simple traslado de un funcionario a un puesto de relieve valía miles de pesetas.

¿A dónde van las derechas?

Intentemos demostrar ayer, propósito harto difícil de conseguir, cómo por desgracia o por suerte, no hay controversia posible con las derechas. Con las derechas españolas, se entiende, que suelen diferenciarse algo de las de otros países. Recordamos que las moviliza contra la República una fuerza dictatorial que llevan disuelta en la sangre desde que se habituaron al monólogo político, o sea ala. dictadura, más o menos encubierta, de los suyos. A estas alturas no es tarea fácil la de educar a las derechas en el sentimiento de la democracia burguesa, que por ser de ellas debiera recibir de aquel sector una adhesión más calurosa que de otros, aunque a todos beneficie el régimen de libertad política. Pero no soñemos. Las derechas españolas rectificarían su historia y su tradición si se condujeran de otro modo. Son ya demasiado adultas. Y les pasa lo que a los mayores que hicieron su capricho de niños y fueron despotillas y voluntariosos. De pequeño se endereza el árbol.

La Internacional fascista

“La prensa fascista se muestra indignada contra Herriot por haber aventurado la opinión de la existencia de una alianza secreta italo-húngara y otra húngaro-alemana.