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EL PERIÓDICO
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Un periódico pequeño y unas necesidades grandes


“Aludíamos, comentando los progresos de la prensa socialista en Europa, aludíamos a que por nuestra parte, si la colaboración del lector no nos faltaba, procuraríamos mejorar las condiciones de este diario. Esa mejoría no se dará sin que podamos sustituir nuestra actual máquina por otra de condiciones y capacidad mejores. Nuestra máquina es una veterana que tiene, hace mucho tiempo, ganada su jubilación. Es una viejecita pulcra. Como puede comprobar a diario nuestro lector, todavía imprime con esmero y limpieza. Estampa los grabados—y no todo el mérito es suyo, que también lo tienen, y grande, los obreros que la manejan— con una perfección impropia de sus muchos años. Pero lo que no le podemos pedir, sin complicarnos la vida perdiendo correos, recargando nuestro presupuesto con horas extraordinarias y defraudando al lector por no darle las páginas en la forma que es obligado; lo que no podemos pedirle es que nos haga números de ocho páginas. Necesitaría una agilidad y una velocidad de que carece. ¡Es vieja, camaradas, es vieja! Y tenemos que sustituirla. Por una razón: porque nuestro periódico es pequeño, y cada día lo será más, para atender a las necesidades de la información. A diario recibimos, de todos los pueblos de la península, originales para hacer, no uno, sino dos, tres periódicos. Imposible complacer a todos. Imposible complacernos nosotros mismos dando cabida a los originales de interés que necesitan esperar ocasiones propicias que, muchas veces, porque el periodismo tiene sus exigencias, no se presentan. Esta es una leal explicación a quejas que somos, ciertamente, los primeros en justificar. Quejas que, en la medida de nuestras posibilidades actuales, procuraremos que no se repitan porque entendemos, volvemos a repetirlo, que los pueblos deben ser oídos.

Ya cuidaremos de que así suceda; pero no olviden nuestros compañeros que tenemos uno máquina antigua que nos limita implacablemente el espacio. Una máquina que hemos de procurar que sea sustituida por otra más capaz y rápida. En este punto debe centrarse toda nuestra preocupación Para las-anteriores necesidades del diario la rotativa veterana que las imprime podía servir; para las actuales, no. Tenemos que dar el salto. Tenemos que superarnos. El Partido está obligado a hacer el periódico que corresponde a su importancia numérica y a su influencia social. ¿Cómo lograrlo?, De un solo modo: ayudando 'al periódico a adquirir una mayor divulgación. No estamos descontentos de la que tenemos; pero es, evidentemente, pequeña si contamos nuestros efectivos socialistas y sindicales. No somos un periódico como los demás y estamos, de consiguiente, obligados a confesamos con el lector, con este lector nuestro que nunca nos ha negado su concurso y que no nos lo negará en lo sucesivo.”

(El Socialista, 29 de marzo de 1932).