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Socialismo, inteligencia, bondad, salud


  • Escrito por Dr. Terwagne
  • Publicado en Déjà Vu

“Nuestros adversarios deben reconocerlo: el Partido Socialista tiene el gran mérito de provocar en la clase obrera una verdadera germinación intelectual. El obrero que, instintivamente ó por un conocimiento forzosamente incompleto de la ciencia social y de los principios socialistas, se afilia al Partido Obrero quiere conocer, por lo menos, las bases esenciales del programa colectivista, estudia, reflexiona, desarrolla su inteligencia y su filosofía personal. Desde este punto de vista se puede afirmar que el Partido Obrero es el verdadero partido «intelectual».

Pero para ser socialista en toda la amplia y humana acepción de la palabra, no basta poseer cierto bagaje científico: es necesario aplicar todo él desarrollo intelectual al servicio del sentimiento de bondad. ¿No queremos que en la sociedad nueva los hombres sean naturalmente buenos, porque no han de tener ningún interés en ser malos?

La práctica de la bondad dará, para dicha de todos, resultados que no podemos ni soñar.

Es, pues, “socialistamente” lógico que nos esforcemos desde ahora, aun cuando las circunstancias nos son desfavorables, en ser buenos para dar al mundo una idea de lo que será la humanidad socialista.

Somos bastantes «científicos», sin embargo, para saber que estos sentimientos no se improvisan ni dependen de nuestra sola voluntad.

Lo que más contribuye al desarrollo de la bondad es la salud.

Todo buen socialista debe cuidar su salud, la de los suyos é interesarse en general por la de todos.

No hay mejor manera de favorecer la percepción de ideas sanas, de concepciones justas, de sentimientos generosos, que dar á nuestro cuerpo su desarrollo integral, procurándole una vida normal, en lugar de los sufrimientos que proporciona una existencia enfermiza.

El que vive sano piensa con rectitud, reflexiona antes de obrar, trabaja con gusto y ¡mira con filosofía tranquila las dificultades de la vida.

Para vivir con salud hay que vivir según indica la Naturaleza.

Los trabajadores, encorvados bajo el yugo del capitalismo, encuentran bien difícil vivir según las reglas de la higiene, cuando la conquista del pan cotidiano les obliga á vivir en lugares malsanos, á, gastar sus fuerzas con exceso y á sudar sin tregua ni descanso por sus explotadores.

No obstante, cada obrero puede individualmente remediar en parte esta destrucción de su cuerpo adquiriendo conocimiento de los medios higiénicos, simples y racionales, y poniéndolo en práctica: la limpieza del cuerpo y de la habitación, la ventilación constante, la alimentación sencilla, la abstinencia de bebidas alcohólicas, el reposo unido al recreo intelectual, etc., etc.

El Socialismo debe contar con generaciones fuertes y sanas. Es preciso que todos los compañeros y compañeras del Partido Obrero comprendan la necesidad de cuidar sus cuerpos, de tener higiénicas sus viviendas, suprimiendo así, en lo posible, las miserias que han de sufrir por parte de la inhumana desorganización capitalista.

Y cuando hayan visto la importancia de la higiene del individuo, comprenderán la inmensa transcendencia de la higiene social, que es el resorte de la colectividad y que debe asegurar el bienestar común por la supresión de todas las enfermedades que puedan evitarse y de todas las cargas constitucionales que gravitan con tanta pesadez sobre nuestra pobre Humanidad.”

(Vida Socialista, 7 de abril de 1912).

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