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EL PERIÓDICO
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El advenimiento del Socialismo


  • Escrito por Pablo Iglesias
  • Publicado en Déjà Vu

“Aseguran los enemigos del Socialismo que éste tardará mucho en venir. Antes decían que no vendría nunca. Han hecho, pues, una concesión.

¿Pero están en lo cierto al afirmar esa tardanza? No. Lo mismo que se equivocaron cuando sostenían que el Socialismo no vendría nunca, se equivocan ahora.

Trabaja por el advenimiento del nuevo régimen social el desarrollo de las fuerzas productivas, que nadie puede contener. Este desarrollo, concentrando el capital, barriendo la pequeña industria, acentuando el antagonismo de intereses entre la clase explotadora y la clase explotada, une á ésta, despierta en alto grado su sentimiento de solidaridad y la conduce al vasto campo del Socialismo.

El poder de éste, considerable ya hoy, será arrollador dentro de poco.

Las dos fuerzas principales de la burguesía—la Iglesia y el Ejército—no son tan potentes como se las supone. La primera, á pesar de los esfuerzos que hace para mantener su antigua influencia, está á punto de caducar; la segunda, aunque algo más consistente, muestra ya signos de que no es sólida. ¿Quiénes constituyen el Ejército? En su inmensa mayoría proletarios. Pues basta saber esto para comprender que dicha institución no puede ser hoy una fuerza fiel á la clase opresora.

Acaso se nos objete:—¿Y las Ordenanzas? ¿Y la disciplina militar? ¿Y la vida de cuartel?

A esa objeción respondemos:—Para las ideas todo eso es débil freno. Soldados socialistas no harán armas contra sus compañeros de taller y de fábrica, ni tampoco irán á la muerte por arrebatar á otros pueblos terrenos que sirvan para hacer millonarios á unos cuantos buitres sociales.

Quizá se nos replique:—Eso sucederá con los obreros de la ciudad y de los centros fabriles, pero no con los del campo. Los obreros rurales constituirán el núcleo principal del Ejército y con ellos se mantendrá el régimen del salario.

—No, volvemos á responder nosotros. La inmensa masa campesina no pensará en burgués; pensará en socialista, y pensará asi porque los obreros de las ciudades, que están en contacto con ella, se cuidarán de inculcarla las ideas que el Socialismo sustenta.

El Ejército, pues, dejará de ser fuerte garantía para los intereses de la clase privilegiada.

Si hoy el Socialismo es ya en el mundo una fuerza colosal, ¿qué no será dentro de cinco, de diez ó de veinte años? ¿Qué elementos burgueses, al cabo de este tiempo, serán capaces de resistir su empuje y de oponerse á que se haga dueño del Poder?

No somos ilusos ni soñadores los que afirmamos que el Socialismo vencerá pronto; lo son, sí, los que ante los millones de hombres que hoy constituyen sus legiones aseveran que tardará mucho en venir.”

(Vida Socialista, primero de mayo de 1910)