HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

La inflación, los trabajadores y la reforma fiscal


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Los datos muestran un rebote de la inflación, tanto en los EEUU como en la zona euro y dentro de esta con España a la cabeza, solo por detrás de los países bálticos. Se trata de la consecuencia directa de la salida del estado de coma económico provocado por la pandemia y las medidas restrictivas de la movilidad y el consumo, algo similar a lo que ocurrió después de la segunda guerra mundial y que motivó la creación de la oficina federal de control de precios.

Sin embargo, aún es pronto para saber su posible duración, aunque muchos piensan que pueda ser solo coyuntural, aunque ya se ha convertido en una de las principales prioridades para la política monetaria de la reserva Federal de los EEUU.

En el caso de Europa, el principal determinante del mantenimiento al alza del rebote puntual a consecuencia de la recuperación económica al final de la pandemia es el precio de la energía, y en particular el del gas y su mayor repercusión en concreto en España sobre la tarifa eléctrica regulada, que es la que se contabiliza en el cálculo de la evolución del índice de precios al consumo.

De hecho, con la fuerte subida actual del seis y medio por ciento en diciembre, de un nivel medio del tres por ciento anual y del dos por ciento de inflación subyacente, el actual nivel de precios se ha transformado en un impuesto al consumo particularmente injusto que afecta en particular al poder de compra de los trabajadores del sector privado y también del sector público, sobre todo teniendo en cuenta la pérdida continua de poder adquisitivo de los salarios a lo largo de las últimas décadas. Además, el incremento salarial previsto para este año en los convenios no alcanza el uno y medio por ciento y con ello no alcanza a compensa ni la mitad del impacto de la subida de los precios.

Las recientes encuestas muestran la confianza y el apoyo de la mayoría a la gestión económica del gobierno, algo inédito con los gobiernos de izquierda, compatible sin embargo con una crítica a lo que se considera un menor compromiso del esperado con las rentas más bajas y con los trabajadores, a pesar del reconocimiento de la importancia de medidas como los ERTEs para el mantenimiento del empleo. En el mismo sentido, los datos de Cáritas muestran también el agravamiento de la desigualdad y de la pobreza como consecuencia de la pandemia, a pesar del denominado escudo social.

En relación al impacto del crecimiento de los precios en los sectores de rentas más bajas, es cierto que el salario mínimo se ha revalorizado con la fuerte subida el primer año de gobierno y la pequeña subida del año pasado, aunque la subida de la inflación obliga al gobierno a confirmar el compromiso de su revalorización para 2022, a la par que a la actualización del indicador público de rentas para ayudas, desempleo y subvenciones (IPREM). Lo mismo se puede decir con respecto a la prioridad del impulso definitivo al ingreso mínimo vital que aún va demasiado lento en su gestión y como consecuencia en una cobertura demasiado baja en relación a las necesidades pendientes. Por otra parte, en relación al precio de la electricidad, se trataría de mantener y ampliar la rebaja de impuestos, pero más en particular la ampliación de la tarifa eléctrica especial para las rentas más bajas y los sectores vulnerables, resulta vital para mejorar sus condiciones de vida durante los próximos meses.

De otra parte, la reforma laboral debe servir de impulso para la negociación de lo convenios pendientes con un mayor equilibrio entre las partes y la revalorización de los salarios de acuerdo a la evolución prevista del IPC. La paradoja es la actitud de oposición por parte de la derecha, tan exigente con la urgencia de la contención de la inflación, como un impuesto injusto a los trabajadores, y sin embargo con el mantenimiento de su rechazo a la reforma laboral y a un mayor equilibrio entre las partes en la negociación colectiva, así como su oposición frente a cualquier regulación de los sectores más inflacionistas.

El gobierno progresista tiene pendiente la regulación de los principales sectores inflacionistas, como en el caso de las medidas anunciadas en el sector eléctrico, y asimismo la reforma fiscal, una medida imprescindible y estratégica para compensar los sobrebeneficios de los sectores que más se han lucrado como consecuencia de la pandemia como entre otros el sector energético, el farmacéutico o la industria digital. La privatización de los beneficios no puede suceder de nuevo a la socialización de las pérdidas.

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider