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Yo fui Sesentayochista

Aunque apenas tenía 7 años aquel Mayo, yo fui un postsesentayochista español. Lector precoz el golpe contra Allende despertó mi conciencia política, dejando de lado mis fantasías infantiles, como la de ser astronauta, con la que epataba a los primos de mi pueblo, convirtiéndome en antifranquista con la revolución de los cravos portuguesa a los 13 años, pensando en un futuro democrático y socialista. Escribí entonces mis primeros ensayos escolares sobre Vietnam, las huelgas o la transición a la monarquía constitucional. En el curso de bachillerato de 1975 fundamos el SEI Sindicato, o para la facción minoritaria, Sociedad Estudiantil Independiente. Repartimos carnets con cuotas en vez de gastarlo en comics e hicimos alguna pintada.

Me hice actor de un grupo universitario a los 16, y los mayores hablaban entre susurros del PTE y del FRAP, yendo a concursos nacionales juveniles de teatro del Vertical y actuando de gira en Albacete. Al hacer el Cou formamos grupos en un club de debate en la clase de Formación del Espíritu Nacional. Nos asignaron el de la democracia cristiana, aunque yo pedí entrar en del socialismo. Con la cuadrilla hablábamos de chicas e imposibles camas redondas, pero también éramos arbitristas, regeneracionistas y revolucionarios y, enseguida, contraculturales y antibpatriarales. Empece a leer a Camus, Fromm, Marcuse y todo la contracultura y utopías que me permitió mi escaso bolsillo. Además, amigos mayores me pasaban folletos de propaganda y divulgación política y pude asistir a un mitin de Tierno en el colegio Maravillas.

Actúe en el festival de Cou con una parodia del Grapo que fue un inesperado y mi mayor éxito de aplausos en mi carrera juvenil como actor, por mucho que más adelante interpretara a Dragun, Lorca, Rojas, Genet y números mímicos.

En la semana santa del 77 hicimos el viaje de estudios del Cou a Polonia y por primera vez a los 16 una chica polaca me llevo a dormir a su casa, aunque en mi inexperiencia apenas hicimos nada. Siempre guardé la foto dedicada de la rubia Maryla y el recuerdo de una madrugrada escondiéndonos de la policía. Me curé para siempre del estalinismo al conocer la resistencia obrera, nacionalista y católica.

Al entrar en la Escuela de minas de la Politécnica conocí a algunos profesores y admiré a otros como Michavila, pero el curso siguió siendo colegial más que universitario en el imponente edificio bicentenario de Ríos Rosas. Pintábamos con lápiz o bolígrafo las siglas que pululaban por la calle vivas o recibidas en el recuerdo. Me tocó quedarme solo en el verano del 77 yendo a una academia para estudiar álgebra y física, además de ocuparme del negocio de mi padre, mientras mis hermanas pequeñas iban a la playa con mis primos cántabros. Adiós adolescencia de bicicletas, ríos, playas, senderismo, pajares y verbenas. En cambio, hice guateques en aquel tórrido verano y pude conocer a mi amor imposible, a mi amiga más antigua que pudo ser mi mujer y, en cambio, me divorció y casó hace poco en segundas nupcias a mi animosa hermana Emma Mateos.

Un día de ese verano del 77 fui a ver Equus y tras el impacto decidí pasarme a Historia. No sin dificultades abandoné a Politécnica para con mis 18 recién cumplidos pasarme a la Autónoma. Era un grupo raro. La mayoría de los alumnos eran algo más mayores y algunos de ellos maoístas, ácratas y trotskistas. Yo era el único socialista sin carnet y mi amiga de origen andaluz, Lola, lectora feminista de Nin y Miller, era simpatizante comunista. Vamos un tiernista y una eurocomunista, que quería que nos fuéramos a vivir juntos porque ya éramos mayores de edad.

Enseguida participé en las protestas contra los primeros proyectos de ley de autonomía universitaria tomando la palabra en una asamblea multitudinaria en el pabellón de deportes en el invierno de 1979. Tomamos el tren y nos manifestamos en islas Filipinas y la Gran Vía, mientras unos comandos violentos arrojaban artefactos incendiarios y volcaban coches, enfrentándose a la policía. Me retiré en esos días que creímos pre-revolucionarios y supe de detenciones y de dos muertos en Atocha. Me había convertido en líder estudiantil y fui elegido tres años delegado de curso y especialidad y luego claustral y representantes de la junta de estudiantes e investigadores doctorales y posdoctorales hasta 1991 en la Autónoma y la Uned, hasta mi marcha becado, recién cumplidos los 30 años y padre de Sara, como Senior Associated Member en el St. Antony´s College de la Universidad de Oxford, donde me habló amablemente Sir John Elliot por mis estudios, mientras el jubilado Raymond Carr firmaba mi recepción, preguntaba por mis estudios sobre la guerra de España y el franquismo y el PSOE en el seminario que había dirigido Juan Pablo Fusi y secretariaba y clausuraba Charles Powell. En realidad, había querido ir a México de investigador posdoctoral, pero los patronos de la fundación Indalecio Prieto, me dijeron que el archivo no estaba disponible todavía. Lograría hacer realidad mis deseos en 1995 en la Universidad Iberoamericana, ya como profesor de historiografía titular durante dos meses, conociendo a mi primer amor defeño y los ciclones caribeños. Antes había finalizado mis prácticas en el arma de Artillería de la Escala militar de Complemento en el CIR de Madrid, mandado el Regimiento un día de nieve en la que no habían llegado los jefes militares y desfilado con los caballeros aspirantes de la Academia de Artillería por Recoletos y mandado una unidad de ametralladora pesada en Tenerife y un cañón en las prácticas en la Maragatería leonesa, al mismo tiempo que trabajaba los veranos de profesor de natación y socorrista, era becado por la Fundación Largo Caballero e impartía mi primera conferencia en la casa del pueblo de Valdepeñas y en el curso de historia del socialismo de Santos Juliá en la Pablo Iglesias en 1984 y 1985, recibía mi carnet del PSOE en 1984 y de UGT, conocía al padrino Koniecki y Juan Iglesias y al malogrado hermano de Forges, terminaba mi licenciatura de Sociología Política. Hice mis primeras estancias de investigación en Barcelona y Martorell, impregnándome del proyecto autogestionario de USO y del PSC, y menos del FOC. El martes próximo viajaré a Mestre-Venecia, mi deseado multicultural Trieste y Capodistria a revivir y reflexionar sobre mis lecturas y estudios socialistas autogestionarios con un grupo de jóvenes del sur de Europa, bajo el patrocinio académico del eslovaco desde el plebiscito de 1956 Koper. ¡Viva la revivida Primera Internacional!!

Viví quince días en Mallorca en una casa prestada para mi amor mallorquín, y en autostop, de Madrid a la Alhambra, durmiendo cuatro en una misma cama gracias a una amiga local, y, también, a dedo, de Versalles a Santiago. Visité en autostop París de Mitterrand y el centro Pompidou y la Lisboa posrevolucionaria de Eanes en los otoños de 1981 y 1982, alojándome en su casa y con su familia, un conocido de viaje en Porto.

En 1981 fui al congreso del cincuentenario de la segunda república en Tarragona, al curso de Tomás y Valiente en la UIMP de Santander y al de Tusell sobre problemas debatidos del siglo XX español, presentando mi primera comunicación al Primer Congreso de Sociología en Zaragoza sobre la reforma agraria y el prefascismo católico castellano, colaborando con el grupo de investigación de la Complutense en el Inventario de Fincas Expropiables de 1933 para la provincia de Ávila, que me pagaron, organizamos la primera conferencia de estudiantes de historia de España, publicábamos la revista Historia Moderna y Contemporánea, y unas conferencias con los profesores Pérez Ledesma, Álvarez Junco y Juliá, y publicaba en 1985-1987 mis primeros artículos académicos, era comisionado a un congreso de cincuentenario de Octubre del 34 por la Largo Caballero y bajada a las mina de Asturias, mientras el admirado maestro Santos Juliá me ofrecía su primera ayudantía en Políticas de la UNED.

Había que hacer curriculum y dejé tras mi paso por Izquierda Socialista la militancia activa, aunque pude conocer a la refundada Agrupación Socialista Universitaria ya comandada por Rafael Simancas, y a una bella estudiante y compañera de ASU de Sociología. Empezaba mi etapa de profesor en la UNED, después de mi etapa de investigador desde mi entrada en el doctorado en el curso 1985-1986, ya 33 años de posgraduado y profesor, ahora candidato a decano y secretario de la histórica Agrupación Socialista Universitaria.

Abdón Mateos

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)

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