La Catalunya de Chaves Nogales y la de hoy

La reciente reedición de ¿Qué pasa en Cataluña?, un viejo texto del periodista andaluz Manuel Chaves Nogales (1), ha desvelado el paralelismo existente en lo que se refiere a la llamada “cuestión catalana” entre su época, la Segunda República, y la actual; dos momentos históricos alejados en el calendario por casi un siglo, pero políticamente tan próximos que esa cercanía resulta altamente inquietante. Su autor, olvidado hasta fecha reciente, merece al menos una breve introducción.

Nacido en Sevilla a finales del siglo XIX, Chaves Nogales se forjó en el periodismo durante los años finales de la Restauración, en plena dictadura del general Primo de Rivera. Trabajó para los principales medios escritos de Madrid y fue director del innovador Ahora, diario progresista que aunaba una gran calidad en los textos con la introducción de páginas enteras de fotografías, algo desconocido en la prensa española hasta entonces.

La mirada periodística de Chaves Nogales resulta de una modernidad sorprendente. Treinta y tantos años antes de que Tom Wolfe explotara en beneficio propio el concepto “Nuevo Periodismo”, su colega andaluz ya escribía buscando la esencia de las cosas a través de la narración personal de los hechos en contacto directo con quienes los protagonizaban, ya fueran estos actores de primera línea o simples peatones de la Historia. Es imposible leer a Chaves Nogales y no acordarse de inmediato de A sangre fría, la novela reportaje periodístico de Truman Capote fundadora del Nuevo Periodismo norteamericano.

Chaves Nogales rompe con los procedimientos del periodismo decimonónico todavía vigentes en su tiempo. Él no redacta gacetillas desde un oscuro cubículo en la sombría redacción de un diario madrileño, sino que persigue la noticia allá donde esta aparezca. Dinámico e infatigable como corresponde a su juventud (morirá a los 47 años, en 1944), toma el primer tren y se presenta en el lugar del suceso, sea la Sevilla que anda tras sus procesiones de Semana Santa en plena República, la Barcelona donde el Frente Popular acaba de ganar las elecciones o las trincheras madrileñas en las que un grupo de milicianos ha capturado a un pelotón de moros de Franco, y tras pasearlos por la ciudad se disponen a fusilarlos. Chaves Nogales escribe en primera persona y a tambor batiente, mientras el paseo de Gracia hierve en manifestaciones de júbilo o llueven bombas y metralla sobre la Gran Vía; él está allí, y da testimonio de lo que está pasando. Su estilo de trabajo es idéntico pues al de los reporteros que tres décadas más tarde escribirán a pie de obra las crónicas de la guerra de Vietnam, la última ocasión por cierto en la que los militares permitieron a los periodistas andar sueltos por los campos de batalla y contar lo que veían, es decir explicar la verdad, ese arma de destrucción masiva que tanto temen los militares. Durante la Guerra Civil española en fin, mientras otros periodistas de renombre se maceraban el hígado en la barra de Chicote pontificando de oídas sobre el discurrir de las operaciones, Chaves Nogales se metía hasta los tobillos en el fango de las trincheras de la Ciudad Universitaria y conversaba con los milicianos; así pudo legarnos por escrito trozos de realidad palpitante que aún hoy estremece leer (2).

Un poco antes, apenas transcurridos los festejos del advenimiento de la Segunda República en aquella primavera de 1931, el llamado “problema catalán” ocupó buena parte de las portadas de la prensa de entonces. En la batalla política y mediática que se libró en torno a la tramitación del primer Estatuto catalán, Chaves Nogales tomó partido por la información, intentando que sus lectores de fuera de Catalunya tuvieran una idea cabal de los intereses que se ventilaban y de las fuerzas en presencia en aquel combate. En diciembre de 1931 Chaves Nogales entrevistó en profundidad para Ahora al entonces flamante presidente de la recién reinventada Generalitat de Catalunya, el ex coronel Francesc Macià, personaje de enorme significación histórica ya en su tiempo y arquetipo del político pequeño burgués catalanista. Las palabras de Macià apuntan a una concepción nacionalista sin fisuras de la especificidad catalana en la línea de “un solo pueblo, una sola voluntad”, una convicción aparente en la capacidad de la República para resolver el problema del encaje entre los pueblos ibéricos, y una desconfianza profunda hacia el movimiento obrero y sus objetivos (3). Ciertas dosis de ingenuo populismo y algunos rasgos autoritarios completan un personaje que parece arrancado del idealismo decimonónico más trasnochado ya entonces. Algunas palabras de Macià suenan entre el infantilismo y el cinismo más absolutos: “El amor es lo único constructivo del mundo, y hay que dejar a un lado los odios y rencores de clase, que no sirven más que para destruir. Queremos construir, guiados por nuestro amor a los obreros y a los humildes todos (…)”.

Buena parte de los textos de Chaves Nogales recopilados en ¿Qué pasa en Cataluña? se articulan sin embargo en torno a los meses previos al comienzo de la Guerra de España, cuando tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936 se restauró la legalidad republicana vulnerada por las derechas durante el Bienio Negro. La excarcelación de Lluís Companys y su gobierno, en prisión tras la asonada nacionalista del 6 de octubre de 1934, y su regreso triunfal a Barcelona le sirven a Chaves Nogales para desplegar una reflexión en profundidad sobre el poder y su substancia, y sobre todo acerca del papel de las masas en los movimientos de la Historia. Compara Chaves Nogales la salida de Companys de Barcelona detenido en 1934, solo, sin nadie que fuera a despedirle, con su regreso en loor de multitudes: “Al ir, únicamente jalonaban su paso las parejas de la Guardia Civil (…) Al volver, miles y miles de hombres gritaban hasta enronquecer (…)”. En Catalunya, hoy como antaño, el éxito y el fracaso políticos son quienes mueven las masas y no al revés.

En la entrevista que le hace Chaves Nogales (4), el repuesto presidente Companys reconoce el aislamiento social de su Gobierno, sometido a presión desde un doble frente: por un lado, por las clases conservadoras, la oligarquía catalana, y por el otro por las masas obreras, divididas estas entre quienes no quieren ningún contacto con las estructuras políticas y gubernamentales (los anarcosindicalistas) y “los marxistas” (sic), que quieren conquistarlas para sí. El proyecto político de Lluís Companys y su ERC es pues el de la pequeña y la mediana burguesía catalanas, el mismo que guiaba a su antecesor Macià. Lejos queda el joven Companys, aquel republicano de izquierdas que fuera amigo de Salvador Seguí “El noi del sucre” y de Francesc Layret. Lejos queda también el “Luisito” (en castellano), que debutara en política de la mano del político monárquico Melquíades Álvarez. Tras leer la entrevista de Chaves se entienden mucho mejor determinadas actitudes y acciones de Lluís Companys y su entorno desplegadas a partir del mismo 19 de julio de 1936, dirigidas de modo constante a intentar recuperar para la Generalitat republicana el poder que la fracasada rebelión militar del verano del 36 dejó en manos de las masas obreras y sus organizaciones, incluidos los hechos de mayo de 1937, cuando una alianza entre la Generalitat, los partidos burgueses que la apoyaban y el PSUC se hicieron con el control de las calles a tiro limpio, finiquitando así la experiencia revolucionaria barcelonesa.

Con todo, y más allá del conocimiento de los hechos históricos de primera mano que facilita el libro, lo mejor de él es como decía su olor a modernidad, a actualidad absoluta. Al cabo, las fuerzas en presencia que se describen son prácticamente las mismas, y los intereses que se ventilaban entonces y ahora, idénticos. Incluso las opiniones y los comportamientos humanos resultan tan extrañamente familiares, que el ancho foso de tiempo transcurrido desde entonces, más de ochenta años, parece nada.

(1) ¿Qué pasa en Cataluña?, Manuel Chaves Nogales. Editorial Almuzara. 2018.

(2) A sangre y fuego, Manuel Chaves Nogales. Libros del Asteroide. Barcelona, 2013.

(3) En esa entrevista, Francesc Macià afirma textualmente: “Creo que si hoy mismo los obreros, por un acto de fuerza, obtuviesen el poder, se encontrarían incapacitados para ejercerlo, por su falta de instrucción y de capacidad política”. Entrevista para Ahora, 20-12-1931.

(4) Entrevista a Lluís Companys para Ahora, 4-3-1936.

Joaquim Pisa

Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla.Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).

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