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¿Matrículas gratuitas?

La propuesta de gratuidad de primera matrícula de curso universitario, puesta en práctica por Andalucía como política de devolución de las tasas siempre que se apruebe el curso, es una reivindicación histórica estudiantil que empecé a oír cuando inicié historia en el curso 1978-79, aunque, por aquel entonces, los precios eran irrisorios. Se estima que la medida del gobierno autonómico solamente beneficiará a una quinta parte de los alumnos que estén matriculados y aprueben el curso completo.

Recuerdo una conversación con un profesor en el que justificaba la subida de las tasas porque se necesitaban más recursos para promover la calidad y que la igualdad de oportunidades se podía conseguir con más becas. Sin embargo, resulta claro que la gratuidad de las primeras matrículas no asegura la igualdad de oportunidades que debe ser conseguida a través de becas salario y/o becas de residencia y transporte. Según los datos manejados por Ignacio Sánchez- Cuenca, la promesa electoral de los gobiernos de Rodríguez Zapatero de que la mitad de los alumnos universitarios recibieran beca resultó incumplida, incrementándose su dotación unitaria cuantitativa en un 10 por 100 real.

Las tasas actuales de primera matrícula de Grado oscilan entre los 700 euros de Andalucía a los 1.500 de la Complutense, debido, entre otras cosas, a la falta de financiación suficiente de la Comunidad de Madrid gobernada por el PP. Las tasas se disparan en los Máster, que hoy por hoy son enseñanza básica, al sustituir al segundo ciclo de la antigua Licenciatura. La matrícula completa de un Máster en universidades públicas de Madrid puede alcanzar los 5.000 euros frente a los menos de mil en Andalucía.

Las diferencias de precios entre regiones se dispararon a partir de 2012, cuando el Ministerio de Educación aprobó un cambio que permitió a las Comunidades Autónomas aplicar casi las subidas que quisieran. La normativa establece que los alumnos paguen entre el 15% y el 25% de lo que cuesta su titulación. Hoy por hoy, España es de los países con matrículas más elevadas de Europa, donde solamente los futuros extracomunitarios británicos pagan mucho más.

La única universidad pública que depende directamente del Ministerio de Educación es la UNED. Con unos 205 mil estudiantes matriculados, la Universidad a Distancia se sostiene en dos tercios de su presupuesto de las tasas (reducidas comparativamente). Si considerásemos que la matrícula de la UNED fuese gratuita, esto implicaría que el Ministerio tendría que incrementar su presupuesto en 200 millones de euros anuales.

El presupuesto de la Universidad para el ejercicio 2018 asciende a 194,4 millones de euros, lo que representa una disminución del 5,3% respecto del presupuesto inicial del ejercicio 2017, debido, sobre todo, a la falta de aprobación de los presupuestos del Estado. En apenas un quinquenio se ha perdido un tercio de la plantilla, lo que ha permitido sostener el presupuesto a falta de un suficiente gasto público.

El incremento del gasto en Educación y Ciencia me parece excelente, aunque cabe recordar que solamente se podrá realizar con cambios en las prioridades del gasto y/o con un aumento de la recaudación fiscal, bien por una mayor eficacia recaudatoria bien mediante una mayor presión fiscal directa. Para alcanzar niveles europeos de gasto en Educación y Ciencia, además, habría que dedicar unos recursos que en investigación supondrían el doble de lo actual.

Periódicamente, se escuchan lamentos y críticas por la baja presencia de las universidades españolas en los rankings universitarios, pero nunca se destaca el escaso esfuerzo presupuestario de la Administración y de las donaciones privadas.

En cualquier caso, la gratuidad total, de difícil implementación en España, entre otras cosas por la descentralización autonómica de la educación y la propia autonomía universitaria, beneficiaría a un sector de la clase media y de las rentas más bajas, mientras que las rentas más altas ya desvían a menudo a sus hijos hacia las universidades privadas o los mandan al extranjero. Creo, por ello, que los sectores sociales privilegiados prefieren el incremento de las tasas al incremento del gasto público en la universidad pública y, en general, a la ampliación del Estado del bienestar mediante impuestos.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)