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El dilema de Ciudadanos

La victoria relativa de Cs en las últimas elecciones catalanas está impulsando a la nueva formación política centrista (dando casi igual que se defina como liberal o socialdemócrata) a la tentación de aspirar a igual objetivo en las elecciones generales de España.

El único precedente en la España democrática fue la breve trayectoria de Unión de Centro Democrática, originariamente una coalición impulsada desde el Gobierno de Adolfo Suárez de reformistas del franquismo con antifranquistas moderados de las ideologías democristiana, liberal y socialdemócrata). Tal coalición y casi partido de Estado, arruinó las perspectivas centristas de otras formaciones, como el originario Partido Popular de Areilza, la izquierda democristiana de Ruiz Giménez o, incluso, el Partido Socialista Popular de Tierno Galván. Las clases medias urbanas ilustradas se quedaron sin un partido político con el que autoidentificarse frente al resto de la sociedad.

Tal ilusión elitista quizá respondía ya un pretérito fuera de época, dado el carácter atrapa-lo-todo de los partidos políticos modernos. Incluso ya antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, Indalecio Prieto había polemizado con Salvador de Madariaga, señalando la debilidad futura del centrismo republicano en España, pues ya estaba acariciando la posibilidad de autonomía política del antiguo partido obrero al incorporar en su seno a las clases medias asalariadas.

La conversión y continuidad de tal coalición ucedea en partido político dependía de la pervivencia del liderazgo de Suárez, algo que empezó a deteriorarse irreversiblemente desde comienzos de 1980, antes de que UCD cumpliera los tres años de edad.

El centrismo político sólo excepcionalmente, como fueron las circunstancias de la transición a la democracia en España, puede aspirar a ser una formación dominante. Otra cosa es, claro está, el centro sociológico al que aspiran para obtener mayorías absolutas los sistemas políticos bipartidistas.

Pues bien, en las actuales circunstancias de crisis política, incluso de Estado, el catalán Albert Rivera podría tener la ilusión de aspirar a encabezar la gobernación de España, algo que ningún catalán, desde el general Prim, Francesc Pi i Margall y Estanislau Figueras hace siglo y medio durante el Sexenio revolucionario, ha podido hacer realidad.

En su favor corren los vientos del nacionalismo español emergente frente al separatismo catalán (siempre con enemigos internos en vez de exteriores). Por el contrario, a pesar de los reclamos de Miquel Iceta o Xavier Domenech, la izquierda y los trabajadores parecen haber olvidado que hubo una mayoritaria Cataluña socialista libertaria, republicana federal y eurocomunista.

Como afirmó ayer Antonio García-Santesmases en un acto de homenaje al histórico socialista y pedagogo Luis Gómez Llorente, resulta necesario que la izquierda tenga un relato propio frente al de los nacionalismos y para ello hay que preservar y cultivar la cultura histórica de la izquierda, desde los republicanos federales al socialismo autogestionario, pasando por los anarcosindicalistas y el eurocomunismo.

El peligro de tal halagüeña prospectiva será olvidar su carácter circunstancial, obligando a Ciudadanos a una, ya muy patente, deriva derechista que arruinaría sus posibilidades de partido bisagra en el medio plazo, y polarizaría a la izquierda llevándola a un pacto de unidad de acción que simplificaría peligrosamente la política española en dos bloques más que en el tan denostado falso bipartidismo del pasado democrático.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)