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Atónitos

Según la Real Academia Española, atónito es alguien que está pasmado o espantado de un objeto o suceso raro. Les confieso que cada día que pasa estoy más atónito, pasmado, espantado o estupefacto, como ustedes prefieran, por la situación política que nos ha tocado vivir en Catalunya estos últimos años y que irradia hacia el conjunto de España y Europa.

En Catalunya estamos administrados por la aplicación excepcional del famoso artículo 155 de la Constitución pero después de las elecciones de diciembre y a estas alturas, lo que tocaría sería tener un president o presidenta y un Govern que afrontaran los retos, las necesidades y las oportunidades que tenemos en un ecosistema cada día más globalizado y competitivo.

Ya sé que se me dirá que en Alemania llevan medio año de interinaje esperando una nueva gran coalición entre el SPD de Schulz y la CDU de Merkel, pero allí las reglas del juego democrático están muy claras, la cultura del pacto muy arraigada y existe una vocación de liderazgo completamente asumida.

Sin embargo, aquí se ha jugado a dividir y a hacer que los adversarios se conviertan en despreciables enemigos con los que no está permitido ni el mínimo gesto de acercamiento, no sea que alguna de las partes nos acuse de traicionar algún sacrosanto principio de la lucha patriótica. Esta situación llena de irregularidades, de menosprecio a las leyes de la que nos hemos dotado democráticamente y que ha dado como resultado el encausamiento de diversos responsables del procés, con cárcel y huida al extranjero incluidas, es claramente excepcional y contraproducente. Por eso es necesario y urgente cerrar este capítulo y que la mayoría del Parlament asuma su responsabilidad de sacarnos de este doloroso embrollo.

Nos ha tocado vivir una época que puede ser apasionante. Una revolución tecnológica y científica nunca vista. Ahora todos los esfuerzos deben dirigirse a crear sinergias para ser líderes mundiales en el inicio de esta nueva era. Y que esos avances signifiquen una oportunidad de mejorar la vida del conjunto de la humanidad y que no signifiquen la apertura de otra dolorosa brecha todavía más profunda entre ricos y pobres.

Estamos a las puertas de una nueva edición del Mobile World Congress en Barcelona. Quiero recordar que fue el alcalde Hereu el que lideró este proyecto propiciando la unidad de acción de diversas administraciones públicas y sectores privados que tuvieron la intuición, y ahora vemos que fue un acierto, de apostar para que Barcelona fuera la capital del Mobile. En los JJOO de Barcelona ’92 ya vimos que esa era la fórmula del éxito.

Hoy nos tocaría tener gobiernos que pensaran en las oportunidades que nos dará la conectividad 5G; la necesidad de crear sinergias con sectores públicos y privados; la necesidad de liderar experiencias de nuevos modelos de comercio que están cambiando radicalmente nuestra forma de comprar; una movilidad menos colapsada, más eficiente y menos contaminante. Y todo esto tiene que ver con las ciudades pero también con un modelo de país que necesita, casi por prescripción facultativa, mirar más hacia el exterior que continuar cociéndose en su propio caldo si no queremos quedarnos permanentemente atónitos.

Miembro del Comité Federal del PSOE, delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona y licenciado en Biología por la UAB. Fue alcalde de Terrassa entre 2002 y 2012, primer secretario del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC)entre 2011 y 2014, diputado del Parlament de Catalunya y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). A lo largo de su carrera profesional ha desarrollado distintos cargos de dirección como presidente del consorcio Localret y presidente del Fons Català de Cooperació al Desenvolupament. En 2013 la Fundación City Mayors lo incluyó en la lista de los mejores alcaldes del mundo.