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La firma del convenio de futbol femenino no debe de impedir ver su incierto futuro

Ayer fue un día sin duda histórico para el deporte femenino de nuestro país, especialmente para las jugadoras y seguidoras del futbol femenino, firmándose su primer convenio colectivo. La escenificación tuvo lugar en el Consejo Superior de Deportes (CDS), a las 12 del mediodía, y a las 18:30 en el Congreso de los Diputados donde su Presidenta, Meritxell Batet, manifestó: “en los valores de este acuerdo confluyen el fomento del deporte y la cultura, la garantía de las condiciones laborales y la igualdad entre hombres y mujeres”.

Dieciséis meses de negociación, una treintena de reuniones, una huelga de futbolistas, una mediación gubernamental fracasada, los manejos de Luis Rubiales presidente de la Real Federación de Futbol (RFEF), la guerra entre este y La Liga de Futbol Profesional a cuya cabeza está el ultraderechista Javier Tebas. La división sindical, el sindicato mayoritario AFE -que en su momento presidió el propio Rubiales- intentó eliminar de la negociación a los sindicatos minoritarios ON y UGT, o el comportamiento de algunos clubs, utilizando argumentos similares a los que usan en el futbol masculino, han impedido que se firmara antes el acuerdo alcanzado el pasado 20 de diciembre al que faltaba parte de los recursos económicos necesarios, que los clubs debería buscar, para cumplir con las aspiraciones de las jugadoras.

Los puntos claves del convenio son: sueldo mínimo de 16.000 euros a jornada completa, 12.000 a tiempo parcial, la parcialidad se fija en el 75% de todos los contratos. Incremento anual del IPC más un 2%. Los pluses por antigüedad, la duración de las concentraciones, el periodo de vacaciones, las condiciones en caso de embarazo, la incapacidad total o parcial, el acoso laboral y sexual, los derechos de imagen… Un compromiso firmado con la patronal (Asociación de clubs) de la que no forman parte FC Barcelona, Athletic Club y Tacón, club comprado el pasado año a golpe de talonario por Florentino Pérez y que por temas legales hasta la próxima temporada no puede denominarse Real Madrid CF. Casualidad que los tres clubs no sean sociedades anónimas deportivas, como lo son la mayoría del resto de clubs profesionales, lo que les permite tener una gestión ventajosa, tampoco es casual que apoyen públicamente a Rubiales al frente de la Federación.

El problema que ha retrasado el acuerdo ha sido la guerra, otra vez, por los derechos audiovisuales de los partidos. La Asociación de Clubs tiene un acuerdo firmado con Mediapro, la productora de Jaume Roures, que ha permitido la posibilidad de presenciar, en abierto, varios partidos de cada jornada durante las últimas temporadas. Rubiales ha intentado que se rompiera dicha alianza molesto por las críticas que recibe su gestión desde Gol TV, canal de TDT de Mediapro, para intentar conseguir la ruptura ha utilizado todo de componendas y anuncios, con el resultado de quedar en evidencia, en fuera de juego. Barça y Real Madrid no firmaron el acuerdo de la patronal con la productora catalana, pretendiendo retransmitir en sus propios canales todos los partidos que jugasen sus jugadoras, obviando los derechos televisivos de los clubs a los que se enfrentan. El compromiso de Mediapro de aportar el dinero extra preciso ha permitido la firma de un convenio colectivo histórico, único en Europa, que debería permitir que nuestro #futfem creciera y no solo estuviera presente en momentos muy concretos.

La realidad no parece ser la mejor. El año pasado todos hablaban de las más de sesenta mil personas que se congregaron para ver el Atlético de Madrid Femenino- Barça Femeni en el Metropolitano, esta temporada ese mismo enfrentamiento ha sido invisible, sin ninguna televisión presente. La prohibición por parte del Real Madrid de que las aficiones contrarias puedan acudir a las instalaciones del club de Florentino Pérez para apoyar a sus equipos, sin que nadie haya dado un paso para impedir ese comportamiento, parece demostrar que el apoyo de algunos al futbol femenino no deja de ser más que una estrategia comercial. Realidad que puede enrarecerse muchos más con fichajes a golpe de talonario que pueden hacer desaparecer a clubs femeninos que llevan años apostando por las futbolistas, y que no dependen de los ingresos de los equipos masculinos contando solo con el apoyo de sus aficiones y patrocinios pequeños y locales. El nuevo formato de la Supercopa Femenina, que ha beneficiado claramente a Barça y Levante, ha sido denunciado por el entrenador de la Real Sociedad, ganadoras de la última Copa de la Reina, se podrían seguir con más ejemplos.

Lo de ayer fue un día histórico sin duda, que no debe impedir conocer la realidad de unas jugadoras que la mayoría de las veces han estado solas y desamparadas. Esperemos que no se quede en agua de borrajas. Queda mucho por hacer.