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Separaciones y divorcios


Parece que uno de los (múltiples) efectos colaterales de la pandemia va a ser el aumento de las crisis de pareja que lleven a una ruptura definitiva de la misma. El haber estado sometidos a una tensión importante, encerrados, algunos, en pocos metros cuadrados, el teletrabajo, el cuidado de menores las veinticuatro horas, todo ello ha llevado a muchas parejas a querer acabar con la convivencia.

En esos momentos, nos preguntamos: ¿qué tengo que hacer para separarme o divorciarme? ¿Qué es mejor, la separación o el divorcio?, ¿necesito abogado? ¿cómo funciona el divorcio notarial? ¿cuánto me puede costar? ¿cómo funciona la custodia compartida?

Muchos clientes llegan al Despacho con estas dudas y algunas más, pero a mí, personalmente, siempre me gusta preguntarles otra cosa ¿estás seguro? ¿de verdad lo tienes claro? ¿no hay manera de solucionarlo? En las crisis matrimoniales hay veces que hacen falta abogados y veces que hacen falta consejeros matrimoniales.

La diferencia entre la separación y el divorcio radica en la posibilidad de reconciliación posterior por lo que no existe una disolución definitiva del vínculo matrimonial. Al no variar mucho en cuanto a su tramitación y regulación, nos centraremos primordialmente en el segundo, si bien, los tres supuestos que vamos a explicar son casi idénticos para el supuesto de separación.

Una vez el cliente tiene claro que ha llegado el momento del divorcio tiene que saber que el mismo puede ser contencioso o de mutuo acuerdo, dicho de otra manera, por las buenas o por las malas.

En los supuestos de mutuo acuerdo, la Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria abrió la posibilidad de que los Notarios asumieran competencias para el divorcio. Su regulación, en términos generales, se contiene en el Art. 54 de la Ley del Notariado, pero para poder tramitar todo el proceso será preciso acudir a otros preceptos del Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil. También se permite la separación a través de Notario. Para poder acceder a este tipo de divorcio, se requieren: 1) que los cónyuges no pueden tener hijos, salvo que sean mayores de edad o estén emancipados y tengan plena capacidad jurídica y de obrar; 2) que deberá presentarse en la Notaría un Convenio Regulador, redactado de conformidad con los artículos 90 y siguientes del Código Civil; 3) entregar en la Notaría los certificados actualizados y el Libro de Familia y 4) acudir a la firma a prestar el consentimiento de divorcio asistidos de un abogado en ejercicio.

Si por el contrario existen hijos menores o no emancipados, necesariamente deberemos acudir al Juzgado, presentando una demanda de divorcio por mutuo acuerdo, acompañando a la misma los certificados de matrimonio y nacimiento de los hijos, todos ellos actualizados, y presentando también un Convenio Regulador, donde estableceremos las medidas que han de regir el divorcio, el derecho de alimentos de los menores, la patria potestad y guarda y custodia de los menores, el régimen de visitas, etc. Dicho Convenio será auditado por el Ministerio Fiscal, quien velará por el interés de los menores y, si todo es correcto, los cónyuges se ratificarán, en sede judicial, de todas las medidas que se recogieron en el Convenio. En este supuesto, intervendrán tanto abogado como procurador.

La dificultad de los divorcios de mutuo acuerdo se encuentra en conseguir pactar un Convenio con el que las dos partes estén de acuerdo, razón por la cual, muchos cónyuges prefieren tener cada uno un abogado que le asista y negocie por él la redacción definitiva. No obstante, en supuestos en los que está todo muy claro y no hay problemas, nada impide que ambas partes puedan tener un único abogado que se encargará de mediar y representar a ambos cónyuges y redactar el Convenio.

Frente a los divorcios realizados de mutuo acuerdo, la última modalidad es la contenciosa. Todos los procedimientos de familia tienen una regulación específica en la Ley de Enjuiciamiento Civil, que se recoge en los artículos 748 y siguientes. Se exige que las partes concurran representadas por procurador y asistidas de abogado en ejercicio.

En caso de que existan menores, intervendrá el Ministerio Fiscal y se sustanciarán ante “el Juzgado de Primera Instancia del lugar del domicilio conyugal. En el caso de residir los cónyuges en distintos partidos judiciales, será tribunal competente, a elección del demandante, el del último domicilio del matrimonio o el de residencia del demandado.

Los que no tuvieren domicilio ni residencia fijos podrán ser demandados en el lugar en que se hallen o en el de su última residencia, a elección del demandante y, si tampoco pudiere determinarse así la competencia, corresponderá ésta al tribunal del domicilio del actor.” De conformidad con el artículo 769 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

En estos procedimientos ya no se presentará un Convenio, sino que serán las partes las que soliciten las medias que deberían incorporarse al mismo y el Juez, en Sentencia, el que determinará, finalmente, las medidas que regularán el divorcio y las relaciones paternofiliales.

En cuanto a las medidas de carácter económico matrimonial en todos los supuestos anteriores, las partes podrán optar por solucionarlas de manera coetánea o dejarlo para un futuro. Dichas medidas se tratarán en otro artículo posterior.

Por lo tanto, en los supuestos de separación y divorcio, se recogen tres tipos de procedimientos: dos ante el Juzgado, uno de común acuerdo y otro contencioso y el tercero ante el Notario. En todos los supuestos se requiere esperar tres meses desde que se contrajo matrimonio, tras la reforma operada en el Código por la Ley 15/2005, de 8 de julio, salvo que existan supuestos de violencia contra la mujer. En este último supuesto, el procedimiento será siempre judicial y se sustanciará en los Juzgados especializados de Violencia sobre la Mujer.

Nacido en 1988 en Madrid. Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Carlos III. Ha desarrollado su actividad profesional ejerciendo para Banca y despacho en temas civiles y mercantiles. Actualmente se encarga de gestionar los Servicios Jurídicos de la mercantil Uno Efe S.L. Abogado del turno de oficio en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.