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EL PERIÓDICO
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El régimen económico matrimonial. Liquidación de la Sociedad de Gananciales


Una vez producido el divorcio, se extingue el vínculo matrimonial, se consideran revocados todos los poderes que tienen los cónyuges y desaparece el régimen económico matrimonial; es decir, todos los conceptos económicos que rigen durante el matrimonio.

En España conviven distintos regímenes económicos para el matrimonio, aunque los dos más habituales son la sociedad de gananciales y la separación de bienes. No obstante, las Comunidades Autónomas con derecho civil propio, como Navarra, Aragón o Cataluña, tienen sus particularidades fruto de las antiguas Compilaciones y derechos forales.

El régimen económico rige durante todo el matrimonio, pero se permite cambiarlo cuantas veces se desee a lo largo de la vida conyugal. Para escoger los cónyuges el régimen, se deben preparar capitulaciones matrimoniales; ahora bien, si antes de contraer matrimonio no hemos firmado capitulaciones, la propia Ley nos dará un régimen económico.

El Derecho aplicable, vendrá determinado por la vecindad civil de los contrayentes. En el caso de los territorios que se rigen por el Derecho común, éste será, conforme al Art. 1316 CC, la sociedad de gananciales. Por contra, el Código Civil Catalán, prevé que será la separación de bienes (Artículo 231-10) y la Legislación foral navarra el régimen de conquistas (ley 87 de la Ley 1/1973).

Si optamos por escogerlo nosotros, lo haremos, como ya se ha indicado, a través de capitulaciones. Las capitulaciones matrimoniales son un instrumento para recoger un conjunto de medidas de carácter económico, principalmente el régimen económico de nuestro matrimonio, aunque no excluyen otras medidas de carácter personal y se regulan en los artículos 1325 a 1335 del Código Civil. Estas capitulaciones deben de constar en escritura pública, conforme al artículo 1327 CC, por que deberemos acudir a un Notario para firmarlas, pero son revocables en cualquier momento, firmando capitulaciones nuevas.

Así, podremos comenzar un matrimonio que rija por la sociedad de gananciales, diez años después por separación de bienes y terminar, finalmente volviendo a gananciales. El único problema que tendremos será disolver la sociedad. Como su propio nombre indica, en el caso de encontrarnos en gananciales, se creará una sociedad con bienes, frutos y rentas, pero también gastos y compensaciones, a la que los cónyuges irán aportando y gastando durante el tiempo que se mantenga la misma. Una vez queramos disolverla para cambiar el régimen económico o por razón de divorcio, tendremos que inventariar el activo y el pasivo y proceder a la adjudicación que lo que quede de la misma.

Este proceso es al que llamamos la liquidación de la sociedad de gananciales y que puede realizarse de mutuo acuerdo por los cónyuges o acudir al Juzgado para resolverlo.

Lo que debe incluirse dentro del activo y del pasivo de la sociedad son todos los bienes y deudas de carácter ganancial; ahora bien, ¿Qué es ganancial y qué es privativo de cada cónyuge? Pues bien, el Código Civil en los Art. 1346 y siguientes intentan distinguir entre uno y otro concepto, pero la verdad es que en algunos casos, determinadas rentas o deudas han dado lugar a ríos de tinta tanto doctrinales como jurisprudenciales.

En un sentido muy general, debemos tener en cuenta que todo aquello que se derive de nuestro trabajo y las rentas y frutos de todos los bienes constante la sociedad, serán gananciales, mientras que los bienes que teníamos antes de contraer matrimonio, y las herencias y donaciones que recibamos durante y el matrimonio son privativos nuestros. Una vez vayamos a disolver la sociedad, distinguiremos entre nuestros bienes, que no entran a valorarse y los de la sociedad, que se repartirán por mitad.

Por último, recordemos que estas operaciones están sujetas a tributación, por lo que según como se realice el reparto, podrá generar obligaciones sujetas en renta, transmisiones patrimoniales o incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, por lo que es interesante contratar a un profesional que nos ayude y nos guíe en la disolución de la sociedad.

Nacido en 1988 en Madrid. Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Carlos III. Ha desarrollado su actividad profesional ejerciendo para Banca y despacho en temas civiles y mercantiles. Actualmente se encarga de gestionar los Servicios Jurídicos de la mercantil Uno Efe S.L. Abogado del turno de oficio en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.