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Abdeslam Bouteyeb: "Los estereotipos nos perjudican a todos, pero la cultura crea puentes de cordialidad y amistad"


Marruecos y España han compartido momentos importantes de la historia, los cuales no podemos obviar. Como países vecinos algunos sectores de la sociedad ofrecen resistencia para entender la verdadera identidad de unos y de otros. Se olvidan los siglos de cultura e influencia que hemos tenido en nuestra tierra, la unión en muchos aspectos de elementos en común que han construido la historia y el tiempo de la misma. Un hermanamiento casi familiar ha convivido con muchos de nosotros. España con su protectorado no ha sabido obtener su mejor partido en el país, como sí han hecho los franceses y ahora recogemos las consecuencias de esa dejadez cultural, espiritual diría yo. Alonso Quijano, El Quijote, habría caído en la cuenta de que fue Hércules quien apoyó un pie en cada continente y casi por azar los separó. Ahí está la Gruta de Hércules para los visitantes que nos recuerda de forma metafórica la poderosa unión de los continentes. Al hablar con el profesor e intelectual Abdeslam Bouteyeb he recordado las miles de veces, las tantas horas que hemos pasado en Marruecos, las que pasaron mi abuelo y tantos otros de mi familia. He recordado con él, la reflexión crítica, los elementos en común que tenemos con nuestro pueblo vecino y amigo que como individuos sociales tenemos que tener presente porque todos somos historia. Ser culto es ser inteligente, pero sobre todo es ser tolerante y crítico para poder empujar los países hacia su excelencia.

Abdeslam Bouteyeb residente en Meknès (Marruecos) es presidente fundador del Centro de la Memoria común por la democracia y la paz, Director del festival Cinèma et Memoire, escritor y hombre influyente en la cultura de Marruecos. Analiza con rigor la situación sociocultural entre Marruecos y España con la historia de trasfondo contextual y los acontecimientos sucedidos, aportándonos una visión diferente, reflexiva y contextualizada del momento histórico que vivimos. Fronteras cerradas además por la pandemia desde el año pasado y con nuevos cuestionamientos no solo territoriales sino socioculturales.

EL OBRERO.- ¿Cuáles son las nuevas perspectivas culturales del cine marroquí?

Bouteyeb.- Me parece que el cine marroquí pasa por un muy buen momento. Los jóvenes realizadores que se han venido formando en las últimas décadas nos ofrecen un catálogo de películas muy interesantes e internacionalmente reconocidas. Tal es el caso de Nabil Ayouch, recientemente seleccionado en la competición oficial de Cannes y cuyos filmes tienen un contenido social importante. Sin embargo, esto no significa que antes no existiera un cine marroquí de muy alto nivel. Ya en los años setenta, en un momento político complicado, cineastas como Ahmed Bouanani o Mostafá Derkaoui llevaron a cabo un magnífico trabajo.

EL OBRERO.- ¿Cómo evalúa la presencia de lo hispánico en la cultura actual? Teniendo en cuenta que la política de expansión cultural de España siempre ha dejado mucho que desear.

Bouteyeb.- Es muy difícil generalizar porque no podemos obviar las relaciones históricas de España con ciertas regiones del país. No es lo mismo hablar de la presencia de lo hispánico en el norte del país, en el Sahara, que en el resto, pues los vínculos heredados del Protectorado /colonialismo juegan un papel importante en ese sentido.

EL OBRERO - ¿Puede decirnos si la influencia latinoamericana está más presente que la española?

Bouteyeb.- No puedo afirmarlo pero sí puedo reconocer que lo latinoamericano está cada vez más cerca de nuestro país. En efecto, la cultura latinoamericana está presente en varias regiones del país a través de la literatura, la música y las artes. No solamente a través de los departamentos de español que existen en nuestras universidades, sino en el ámbito general. Autores como Pablo Neruda, Octavio Paz, artistas como Víctor Jara, pintoras como Frida Khalo, son parte de la cultura general de nuestro país. Y si nos vamos a otra dimensión, de carácter más popular, no podemos olvidar la influencia de las telenovelas, sobre todo mexicanas, en los hogares marroquíes. Por otro lado, como consecuencia de la pandemia y de la utilización de las plataformas virtuales, se han intensificado los encuentros entre universitarios, investigadores o diplomáticos marroquíes y latinoamericanos, sobre todo en el caso de Chile, México, Colombia, Argentina y Panamá.

EL OBRERO.- En su opinión ¿qué imagen de España se transmite en este momento con la cuestión saharaui?

Bouteyeb.- Pienso que es clara la imagen de una falta de apoyo necesario para no decir ”vital” para nuestro proceso de democracia en una cuestión que tiene que ver con nuestra integridad territorial. Marruecos considera haber sido leal en ese sentido a España por lo que es doloroso este conflicto ya que, aún con nuestras diferencias, nos consideramos cercanos como países mediterráneos y por las relaciones históricas que nos unen. En ese sentido, el Centro por la Memoria Común, la Democracia y la Paz, que presido ,siempre ha buscado esos puentes y no el enfrentamiento, lo que no significa que callemos sobre asuntos que consideramos deben ser hablados y arreglados desde el respeto a los derechos humanos.

EL OBRERO.- ¿Podemos decir que las relaciones entre España y Marruecos están cambiando, es decir, se están distanciándose?

Bouteyeb.- No todos los cambios son negativos, y de hecho son necesarios. En ese proceso, puede ser necesario tomar distancia para volverse a encontrar de igual a igual y con un respeto mutuo, horizontal. Estamos en plena era de la descolonización y es importante reconocer al Otro, con quien en algún momento mantuvimos relaciones coloniales, como un interlocutor con su propia capacidad crítica.

EL OBRERO.- Tenemos muchos institutos Cervantes que enseñan español ¿qué función tienen si los productos culturales de esas instituciones no son considerados como suficientemente representativos?

Bouteyeb.- La enseñanza de la lengua es ya un punto muy importante en el conocimiento de las otras culturas. Hay muchos marroquíes que asisten a las actividades del Instituto Cervantes en busca de ese conocimiento lo que, desgraciadamente, no sucede en sentido inverso. Es decir que quizás mientras los marroquíes se han acercado más a la cultura y lengua españolas, los españoles, incluyendo a los que viven aquí, no han hecho lo mismo, y eso puede constituir un desencuentro. Recuerdo que en uno de los encuentros que hizo el CMCDP hace algunos años intentando acercar a periodistas marroquíes y españoles, los primeros hablaban perfectamente el español, mientras los segundos, aún trabajando en Marruecos y otros países árabes, desconocían la lengua. Tampoco han contribuido a crear masa crítica mixta, es decir que mientras otras instituciones, como el Instituto Francés, trabajan constantemente en foros de discusión, sobre todo con nuestros jóvenes, el Instituto Cervantes no tiene un papel fuerte en ese sentido.

EL OBRERO.- De esto personalmente damos fe. Desde España, tenemos el sentimiento de que los marroquíes quieren venir aquí, pero no sé si aman verdaderamente este país ¿qué esfuerzos se despliegan para tender puentes entre estos dos países vecinos que parecen hoy en día enfrentarse por cuestiones políticas?

Bouteyeb.- Aquí tocas un punto que me concierne directamente como presidente fundador del Centro para la Memoria Común, la Democracia y la Paz. No hemos cesado de hacer esfuerzos para acercar a ambos países de una manera intelectual, política, social y cultural. Hemos realizado una gran cantidad de Encuentros y contamos además con el Festival Internacional de Cine y Memoria Común de la Ciudad de Nador, que llega este año a su décimo aniversario. En él, hemos privilegiado la participación de nuestro vecino español como se puede constatar en nuestro equipo de organización, donde uno de los consejeros especiales es de origen granadino. Igualmente, colaboran con nosotros cada año tanto el Instituto Cervantes de Fez como la Fundación Tres Culturas, además de que hemos tenido la presencia de varios políticos de la talla de María Teresa Fernández de la Vega o el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos han sido muy bien recibidos en nuestra región en particular y en el país en general. Por otro lado, intentamos desbloquear temas de la memoria común de ambos países desde la cordialidad y la investigación científica, para derribar los estereotipos que nos perjudican en ambos países.

EL OBRERO.- Sí, el problema es otro.

Bouteyeb.- Ahora bien, preguntarse si los marroquíes quieren ir pero quizás no amen verdaderamente el país es complejo. Para amar hay que sentirse parte de algo, y aunque en realidad ya lo somos por nuestra historia común, algunas veces la sociedad de acogida no lo pone fácil a la gente que llega. No es el caso de toda la sociedad, evidentemente, pues igualmente nos encontramos con amigos de nuestro país que velan por los derechos humanos de los migrantes. Creo que trabajar sobre los estereotipos y discutir amablemente nuestros problemas comunes es fundamental para crear relaciones más armoniosas entre ambos partes. Habrá que olvidar, es verdad, pero para ello hay que primero que reconocer.

EL OBRERO.- Esta confrontación ¿es real o se trata de una simple maniobra política?

Bouteyeb.- Depende cómo definamos lo real. Que tiene efectos reales sobre la sociedad los tiene, como sabemos esta crisis ha provocado fuertes apasionamientos de ambos lados del mediterráneo. Además, considero que hay una argumentación también real a la que no llamaría confrontación, sino desacuerdo.

EL OBRERO .- ¿Qué representa para usted que el estrecho esté cerrado?

Bouteyeb.- Representa una situación que además de posibilitar una lectura política y económica, es simbólica. De cualquier manera, no olvidemos que estamos frente a una crisis sanitaria que ha precedido la actual desavenencia diplomática. Es decir que el cierre de fronteras ha obedecido principalmente a una estrategia de protección de la salud pública.

EL OBRERO .- ¿Marruecos busca otros aliados?

Bouteyeb.- Creo que el hecho de tener aliados es, para cualquier país, legítimo y positivo. Si con ellos se pueden desarrollar proyectos que sean benéficos para ambas partes resulta lógico. Marruecos es un país que ha pasado por momentos difíciles pero que ha ido evolucionando en una dirección positiva. Como es normal, faltan aún muchas cosas por hacer y una de las funciones de nuestro Centro es colaborar en esa transformación. Su Majestad el Rey Mohamed VI creó además, en el 2019, la Comisión Especial sobre el Modelo de Desarrollo, donde convergen las más altas y capacitadas mentes no solo del mundo de la política sino también de las ciencias sociales, la medicina, el cine, la ingeniería, el mundo de los negocios, etcétera. Creo que a través de iniciativas como esta se puede apreciar la política de integración de la ciudadanía en la toma de decisiones.

EL OBRERO - ¿Cuáles son las iniciativas que pudieran servir para aproximar al pueblo marroquí y el pueblo español en el plano sociocultural?

Bouteyeb.- Le he hablado hace un momento de la contribución del CMCDP en ese aspecto, a través de los múltiples encuentros pero también de su Festival de Cine. Ese es un ejemplo directo de una iniciativa de carácter sociocultural. Pero posiblemente, anterior a ello, o paralelamente, es necesario trabajar juntos sobre los estereotipos que nos aquejan en ambos sentidos. Mucho se ha escrito sobre la representación del Otro, en este caso el marroquí o el “moro” como se le llama despectivamente, desde los primeros contactos y durante la época del protectorado, lo cual es palpable en las imágenes, por ejemplo, de las postales.

EL OBRERO.- Ciertamente la palabra moro de la palabra latina maurus, usada por los romanos para referirse a cualquier persona musulmana, independientemente de si eran bereberes, árabes o convertidos al Islam, ha ido utilizándose con una connotación negativa. No así la palabra mora, reina mora, belleza mora…

Bouteyeb.- Unido a ello hay una historia “negra” asociada a otros acontecimientos como la guerra civil española, en la que como sabemos participó un contingente marroquí. Si analizamos juntos las verdaderas causas de la participación de estos, veremos que en realidad podrían ser más víctimas que victimarios, pues su participación estuvo condicionada por una situación política determinada – el Protectorado – y económica – el hambre en las zonas rurales- , por lo que contextualizar acontecimientos que se han deslizado en el imaginario colectivo negativizando al “Otro” sería importante para empezar a comprendernos. Creo que se puede extrapolar el modelo de la Justicia Transicional que, aunque está diseñado para problemas internos, puede servirnos para orientar nuestras relaciones desde el reconocimiento, el diálogo y por lo tanto la reconciliación. Es un proceso que, a mi juicio, debe acompañar la difusión de otros aspectos de Marruecos en el exterior tales como su arte vanguardista – lo cual entiendo que el Museo Reina Sofía ha hecho últimamente - la calidad científica de sus investigadores, posicionados como los mejores del mundo en varias disciplinas, etcétera. Repito, como dije al principio de esta entrevista, que abogamos por una relación horizontal para que las manifestaciones socioculturales rindan su deseado efecto.

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