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Mohammad Rasoulof: "No voy a renunciar a la libertad para hacer cine"


  • Escrito por Magdalena Tsanis
  • Publicado en Cine

Con dos sentencias de cárcel pendientes de ejecución y sin posibilidad de viajar fuera de su país, el cineasta iraní Mohammad Rasoulof (Shiraz, 1972) rodó de forma clandestina su última película, "La vida de los demás", ganadora del Oso de Oro de la pasada Berlinale y que gira en torno a la pena de muerte.

"Me apasiona el cine pero tanto o más la libertad, no voy a renunciar a la libertad para poder hacer cine", dice a Efe el director desde Teherán en una entrevista telemática con motivo del estreno del filme en España, el próximo viernes.

Hace años que Rasoulof decidió dejar de lado las alegorías para hablar abiertamente de lo que supone vivir en un régimen "totalitario".

En este caso son cuatro historias relacionadas con la pena de muerte que plantean desde distintos puntos de vista hasta dónde llega la responsabilidad individual en un sistema sin libertades básicas.

PREGUNTA.- ¿Cual es su situación legal en estos momentos?

RESPUESTA.- Hay dos sentencias (por amenazas a la seguridad nacional con sus películas), una de 2010 y otra de 2017, las dos tienen validez y a veces amenazan con ejecutarlas, pero hasta ahora no lo han hecho. Ahora me dicen que tengo que esperar y que una vez pase esta situación sanitaria por la covid lo aplicarán.

P.- Una de las historias de su película habla de jóvenes que se ven obligados a llevar a cabo ejecuciones durante su servicio militar. ¿Hasta qué punto es una realidad extendida en Irán?

R.- Por desgracia es algo que sigue ocurriendo. Depende del tamaño de la cárcel, cuando es grande y las ejecuciones son rutinarias tienen un equipo especializado, pero en prisiones más pequeñas donde son casos puntuales lo hace a quien le toque, incluidos soldados en servicio militar.

P.- ¿Por qué eligió ese formato de cuatro historias independientes?

R.- En un principio fue debido a mi situación personal, no podía planificar un periodo largo de rodaje por la calle, era demasiado peligroso; sobre los cortos hay menos vigilancia y en términos de días de rodaje era más fácil de realizar. Por otro lado, una vez que empecé a escribir me pareció muy apropiado para el tema que quería tratar considerarlo desde puntos de vista diferentes.

P.- En el título original ("There is no evil") resuenan ecos de Hannah Arendt y su teoría sobre la banalidad del mal.

R-. Hannah Arendt fue una inspiración, quería desarrollar la idea de que no existe una instancia exterior que lleve la carga y la responsabilidad del mal, cada uno somos responsables de nuestros actos. Y también ver hasta dónde llega esa responsabilidad individual en un régimen totalitario. La principal herramienta de estos regímenes es la represión, que funciona con el miedo. A veces no es obvio, se introduce a niveles difíciles de describir y sentir en la vida cotidiana, en cierto modo esto les arrebata a las personas la posibilidad de asumir sus decisiones y actos.

P.- ¿Se ha planteado dejar de hacer cine o dejar de hacer un cine tan crítico con el sistema de poder en Irán?

R.- Me apasiona el cine, pero tanto o más la libertad, no voy a renunciar a la libertad para poder hacer cine, intento conservar ambos. No sé nada del futuro, no puedo prever lo que me espera, pero sé que intentaré seguir haciendo esfuerzos para contar historias, es lo que me gusta hacer.

P.- Sus películas están prohibidas en Irán pero imagino que de algún modo llegarán al público y tendrá reacciones.

R.- Mis películas tienen un efecto bumerán, se estrenan fuera y eso tiene eco en mi país y llega a los espectadores. Hoy precisamente recibí un mensaje de una página web que ofrecía todas mis películas gratis, con los enlaces para verlas todas. Me hizo mucha gracia y se lo envié a mi productor ¡hasta yo puedo verlas!.

P.- ¿Qué partes del rodaje resultaron más complicadas?

R.- Lo más difícil era la escena de la prisión, al final lo hicimos en un colegio que transformamos en una cárcel. Las escenas de campo eran más fáciles, pero en la ciudad siempre se daba esta situación ambigua, teníamos los permisos para otro corto que no era el nuestro y yo siempre estaba cerca, en un coche o por la calle, siempre en contacto con el equipo sin estar en el set. La única escena en la que no pude estar fue la del aeropuerto al comienzo de la cuarta historia, la hizo mi ayudante. También fue difícil la del supermercado, yo entré como cliente y en cierto momento me fui a ver el monitor, luego hice mi compra y me marché.

P.- El sector más duro del régimen acaba de ganar las elecciones en Irán pero la participación ha sido muy baja, ¿qué valoración hace de los resultados?

R.- Me imagino a las autoridades iraníes, a todos los hombres del poder sentados juntos en un coche que sigue avanzando y por el ruido de fuera saben que no les queda mucho, pero mientras puedan seguirán.