LA ZURDA

Manuel Román Lorente

De lo que es previsible en Madrid

Después de los prometedores resultados de las generales de abril, los de las municipales y autonómicas fueron un golpe muy duro para la izquierda madrileña, singularmente la de la ciudad, específicamente el PSOE. Lamento tener que decir que era previsible, los indicadores estaban ahí para quien quisiera verlos.

El valor de nuestra alimentación

Una de las herramientas más interesantes para una transición justa es la promoción y desarrollo de la agroecología, un modelo agroalimentario justo y saludable con el que mejoramos nuestro medio ambiente, la sociedad y el territorio en el que nos movemos. Y al señalar la alimentación ponemos el foco en una de las actividades que más contribuye a la actual situación de emergencia ambiental. Una alimentación saludable implica necesariamente unos métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y las personas, y sin embargo esta relación no parece ser evidente para quienes visitamos el lineal del supermercado.

De la emergencia climática a la transición justa

El Consejo de Ministros (y Ministras) del pasado 21 de Enero aprobó la declaración de emergencia climática que desde tantos colectivos se había reclamado. Es una propuesta política de mucho calado, y que adquiere aun más sentido y profundidad visto como se están poniendo las cosas en este país. La reciente cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático fue tan pobre en resultados que los compromisos voluntarios sin posibilidad de verificación independiente parecían hasta un avance, así que cumplir lo anunciado tiene mucho valor.

Doscientas mil toneladas

Con el fin de año se clausuró el macrovertedero que la Mancomunidad de municipios del Este tiene en Alcalá de Henares, una reivindicación vecinal y de la izquierda en la zona. Lo triste es que solo es una buena noticia allí, pues se trata de un proceso de cierre por colmatación, previsible, y la necesidad sigue existiendo, no se ha producido ningún cambio que permita hablar de una mejora. En consecuencia, se seguirán produciendo vertidos y la única cuestión a dilucidar es dónde. Convendría subrayar el concepto previsible, sobre el que volveré.

El infierno esta en los detalles

La cuestión más estratégica, de mayor calado, en la crisis y emergencia ambiental en la que nos hallamos, y que nos devuelve realmente al origen de nuestro mal, no es un asunto climático o fisicoquímico, tampoco una necesidad tecnológica o una carencia científica. Es una vieja conocida de la sociología y la economía: la equidad. En el artículo anterior ya mencioné que las diferencias entre países eran significativas, por lo que es el momento de analizarlas. Esas desigualdades explican mucho del comportamiento de los gobiernos.

Ordenes de magnitud

Al escribir sobre la emergencia climática en la que nos encontramos he recibido algunos comentarios que me han hecho ver hasta qué punto hay dificultades en apreciar su gravedad y perentoriedad. Probablemente se deba a que no tenemos ni idea de la envergadura que supone nuestra presencia sobre el planeta. De hecho, una vez introducida la idea de la imposibilidad de un crecimiento continuo sobre un espacio limitado, lo que no le sorprende a nadie que lo piense un poco, trasladarla al problema del crecimiento económico no es tan inmediato porque prima la sensación de que “el planeta es aún muy grande”. Supongo que el concepto “huella ecológica” resulta abstracto, o no se comprende adecuadamente.

Emergencia climática

Mientras el Parlamento europeo declara la emergencia climática, la ciudadanía de la Unión se ha preparado para el gran e inminente acontecimiento ¿la cumbre sobre cambio climático? No, el black friday y el inicio de la campaña comercial de navidades. Aunque a estas alturas ya nadie sensato duda de que es un derroche con severas consecuencias ambientales, no parece que haya tanta conciencia sobre hasta que punto su gravedad y, sobre todo, su perentoriedad. Desde luego, los alcaldes de Madrid y Vigo no parecen muy concernidos.

Turismo y especulación

En un artículo anterior hablé de que la turistificación es un fenómeno esencial en el proceso de construir una nueva burbuja especulativa. Merece la pena una reflexión, porque es algo más amplio que la simple explosión de las viviendas turísticas y tiene un calado considerable. Por definir de alguna forma el fenómeno, la turistificacion es un proceso en el que un área de la ciudad (o un pueblo, o incluso un espacio más amplio) se transforma desde unos ciertos usos generales a otros enfocados estrictamente al turismo, y la comunidad originaria y los usos que la han caracterizado desaparecen.

Construyendo la nueva burbuja

En las ultimas semanas algunas noticias han contribuido a generar más turbiedad en un mercado tan de por sí opaco como es el inmobiliario. Por una parte, a finales del pasado mes de septiembre la escalada de los precios del alquiler fue matizada por los datos publicados por el Ministerio de Fomento, basados en las fianzas de los alquileres. Por otra parte, he tenido ocasión de leer en un digital un análisis que intentaba demostrar que las viviendas turísticas no son una presión realmente seria que justifique el alza del precio del alquiler. Y por último, han aparecido en los últimos días noticias sobre comparativas que hablaban de un coste menor de la compra sobre el alquiler partiendo del esfuerzo medio sobre la renta disponible en determinadas zonas. Esto último tenía como fuente un portal inmobiliario, justo el tipo que ha sido puesto en cuestión por el Ministerio de Fomento. Obviamente, no es una casualidad, pues los mayores y más conocidos portales inmobiliarios en España están financiados por empresas del sector, las conocidas SOCIMI, por lo que son mecanismos para disparar los precios al alza. Y como remate a este gancho de entrada, de nuevo empiezan a verse en nuestras ciudades aperturas de locales comerciales ocupados por inmobiliarias. ¿Qué sentido tienen estos movimientos?

El crecimiento imposible

En mi artículo anterior señalaba la reducción de la huella ecológica como una de las líneas de acción política a seguir para atenuar el cambio climático. Es la más relevante, y buena parte de la pereza a la hora de implantar medidas eficaces es porque afectarán a nuestro estilo de vida, y ahí no podemos echar la culpa de todo a las perversas multinacionales. Sucede que la ciencia nos ha demostrado que estamos degradando irreversiblemente las bases ambientales que soportan nuestra existencia como especie. Eso significa que no es que vayamos a destrozar el planeta, lo que estamos haciendo es poniendo en marcha nuestra extinción.

Cumbre del clima y perspectivas

La recienta cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático ha sido pródiga en imágenes y gestos, desde los grandes líderes mundiales como el presidente norteamericano Trump, hasta simples representantes de la sociedad civil como Greta Thumberg, pero tristemente hay que decir, una vez más, que eso ha sido casi todo y seguimos con las manos vacías. Más allá del postureo, lo que realmente ha trascendido es la cruda realidad de la inacción tras el Tratado de Paris. En los cuatro años transcurridos desde la cumbre, la necesidad de impulso político contrasta mucho con su ausencia, y la joven Greta es una muestra del desasosiego de una parte creciente de la opinión publica mundial, en especial los jóvenes.