LA ZURDA

Mercedes Peces Ayuso

Florence Foster Jenkins la mejor peor soprano del mundo

Que Florence era una optimista redomada, veía la vida en rosa, poseía un elevadísimo (y equivocado) concepto de sí misma o era una excéntrica a la cual le resbalaba todo, son afirmaciones no excluyentes y que muy probablemente se apliquen a la perfección a esta maravillosa mujer que aun cantando tal mal provocaba tanta ternura. Las claves están en que ella misma se consideraba un auténtico talento y que era una enamorada de la música, con buenas dotes pianísticas pero, aunque para su desgracia con una voz destrozona. Y si no que se lo pregunten al aria de la Reina de la Noche de la Flauta Mágica de Mozart (por favor no os lo perdáis: https://www.youtube.com/watch?v=V6ubiUIxbWE).

Loïe Fuller. La bailarina eléctrica o la gran ilusionista escénica

He aquí que se presenta la bailarina-no bailarina, vestida con una túnica de seda blanca de varios metros, la crisálida anunciando una mariposa cuyas alas van moviéndose al son de la música y cambiando de color según el ritmo que impone Loïe en su danza serpentina, mudable, abrupta, coloreada, sintética y sincrética, en los albores del XIX parisino de la Belle Epoque...