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EL PERIÓDICO
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Josep Burgaya

Criptomonedas

No hay foro de jóvenes en el que no aparezca el tema del Bitcoin u otras monedas virtuales como camino para enriquecerse de manera rápida y fácil. Quien más quien menos ha puesto algún dinero y los más osados ​​han convencido a padres o abuelos, que no entienden de que carajo hablan, que compren con sus ahorros ya que se ve que esto de la tecnología blockchain resulta la versión moderna y segura de lo que a nivel evangélico era la multiplicación de los panes y los peces.

Biden

No se puede negar que el nuevo presidente de Estados Unidos está sorprendiendo, y mucho, durante los primeros meses de su mandato. Especialmente y de manera positiva en política interna. Otra cosa seria su errática y contradictoria política exterior Un líder sin aureola ni carisma, más bien insulso, bastante convencional, muy religioso, de perfil centrista y moderado dentro del Partido Demócrata.

Madrid marca el paso

La política española hace un tiempo que ya no se define y cocina en Cataluña sino en Madrid. No al Madrid capital sede de las instituciones y la administración del Estado, sino en la Comunidad de Madrid. La victoria abrumadora de Isabel Díaz Ayuso significa el triunfo, ahora sí, de un movimiento de nueva derecha populista fuertemente identitaria que se ha hecho con el control del Partido Popular, el cual ha sido arrastrado hacia posiciones extremas.

Encarcelados por los algoritmos

El algoritmo ha pasado a ser un término casi mágico en el mundo digital que, al parecer, está detrás de todo lo que recibimos o hacemos. Con este nombre endiablado, no hay sino un concepto que define un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la respuesta o la solución a un problema.

Ocho mil despidos y 1 500 oficinas menos: un resultado previsible de la fusión de CaixaBank y Bankia

No hace ni siquiera seis meses que se anunció la absorción de Bankia por parte de CaixaBank, creando así el primer grupo bancario español, y ya tenemos unos primeros efectos que eran del todo previsibles: más de ocho mil despidos y el cierre de más de 1 500 oficinas. Dicho de otro modo, se recorta casi un 20% de la plantilla y se cierran más del 25% de sus oficinas.

  • Publicado en Capital

La guerra se libra en las redes sociales

Cada vez se pone más en duda que Twitter sea un espacio saludable donde mantener diálogo e interacción. Estos días han anunciado su renuncia a esta red social la alcaldesa de Barcelona Ada Colau o bien la periodista Cristina Fallarás. Se han cansado de recibir insultos, descalificaciones y amenazas. Abandonan una selva donde más que diálogo hay una multitud de gregarios dispuestos a machacar al adversario o de gran cantidad de cuentas falsas destinados a crear una sesgada noción de la realidad, más que a reflejar la pluralidad de visiones sobre ella. Pero, aunque todo esto se haya acentuado, probablemente el error de inicio fue pensar que Twitter era una plaza pública, un lugar para la reflexión o el razonamiento. Esta red, siempre ha sido un arma, un mecanismo de activación y de movilización, y no de diálogo además de ser, como todas las redes sociales, un gran negocio hecho a partir de la apropiación de nuestros datos y el valor de poseer nuestros perfiles.

Hacia un totalitarismo tecnológico

Que internet y las tecnologías digitales han dado un gran vuelco a nuestra economía y nuestra sociedad es algo bastante fuera de toda duda. Unos cambios radicales, difíciles de digerir en muchos sentidos, con efectos multiplicadores e imparables. Nada es lo que era hace un par de décadas y lo más sólido parece haberse convertido en evanescente.

A los Youtubers les gusta Andorra

Últimamente ha habido un cierto debate raíz de la "fuga" a Andorra del Rubius y algunos otros nuevos ricos nacidos a la sombra de los negocios de internet, los cuales han tirado del argumentario individualista y egoísta más rancio de cara a justificar de manera insolente el no pagar impuestos, con el contrapunto muy digno de Ibai Llanos. Que los ídolos adolescentes hagan bandera de escaquearse de contribuir dice muy poco de ellos, pero resulta muy preocupante por la cultura que abonan.

La levedad de la política

La política resulta hoy más necesaria que nunca. No sólo debe ser una actividad apacible, aburridamente institucionalizada, para épocas de estabilidad y bonanza. En momentos de mudanza y en tiempos críticos se debería especialmente visualizar que este es el camino, y no hay otro, para encaminar la sociedad. Vivimos momentos convulsos y muy confusos. A nivel global, pero también y especialmente, a nivel local. Conflictos enconados y fuera de control que manifiestan una cierta negación de la política. Un fracaso de lo político por partida doble, afectado tanto por la pérdida de su centralidad y su intenso viaje hacia la ingravidez, así como el deterioro de sus expresiones institucionales, de sus organizaciones partidarias y de sus líderes. Estamos en una sociedad donde la ciudadanía ha visto desdibujar esta condición fundamentalmente "política", por la de consumidores compulsivos, desengañados e indiferentes. La dimensión de la crisis actual tiene, lógicamente, connotaciones sanitarias, económicas y sociales de carácter estructural, pero también de ligereza política en el sentido de establecer bandos confrontados e irreconciliables y un partidismo mal entendido. Se han roto o están en proceso de hacerlo todos los equilibrios imprescindibles para una estabilidad mínima y necesaria. Se han extraviado por el camino valores fundamentales que habrían asegurado la convivencia y la cohesión. Hay futuro, lógicamente, y no deberíamos caer en tentaciones derrotistas ni apocalípticas. Pero son tiempos de falsos apóstoles, de referencias escasas y de liderazgos débiles. En épocas de confusión, el principal peligro, nuestra principal debilidad, como ya señalaba Antonio Gramsci en sus escritos de juventud, es la indiferencia. Detrás de ella se entrevén las fauces del totalitarismo.

Economía de casino

Llevamos ya varias décadas viviendo peligrosamente. Desde los años noventa en los que se impuso la desregulación del sector financiero, este dejó de ser un instrumento al servicio de la economía para convertirse él mismo en un sector económico. Y no una actividad cualquiera, sino en la más importante y trascendente. Ligado a esto, el dinero dejó de ser un depositario de valor para convertirse en una mercancía con la que poder especular, mientras cualquier operación de crédito no hacía sino crearlo en abundancia.

Cataluña y el voto identitario

Aunque en unas elecciones al final lo que se dirime es qué mayorías se pueden dar para gobernar a partir de la voluntad ciudadana, en realidad y desde el punto de vista del elector, se pueden poner muchas y variadas cosas en juego. Las motivaciones pueden ser múltiples. Se puede apostar por propuestas por lo que ofrecen puramente en un momento dado, por sentido de oportunidad o por una noción de equilibrios y reequilibrios de las fuerzas en liza. También se puede votar a la contra o sencillamente apostar por opciones extremas no tanto por convicción como para expresar algún descontento profundo. Se puede votar por ideología, por practicidad, para cambiar o, incluso, por el aburrimiento de ver siempre las mismas caras. Se puede optar por no ir, que es también una manera de expresar desmotivación, distancia o asco. Se puede elegir el mejor programa, el liderazgo más atractivo o sencillamente lo que se cree es más oportuno en un momento preciso. Finalmente, también se puede votar para demostrar un sentido de identidad: soy de alguien, formo parte de una manera de pensar, este es mi bando. Voto emocional, de vínculo más allá de talento, proyectos adecuados o idoneidad. Al margen de la credibilidad de la propuesta o la demostración o no de capacidad de gestión; sin razonar si lo que voto es realista, posible o lleva a algún lugar. Una pregunta esta última que iría bien que nos hiciéramos siempre.

La montaña mágica

Como cada año por estas fechas, se reúne en Suiza el Foro Económico Mundial, justamente allí donde Thomas Mann situó el sanatorio de su excepcional novela sobre la decadencia de Europa. Este año el encuentro se celebrará necesariamente de forma virtual, aunque no se descarta una segunda parte presencial a celebrar en mayo y en Singapur. El encuentro de Davos acostumbra a reunir lo mejor de las fortunas y del capitalismo mundial en una especie de "feria de las vanidades" donde resulta muy importante dejarse ver. Lo más granado de los mayores patrimonios, el empresariado de referencia, los grandes gurús de la tecnología, los más reputados catedráticos y opinadores, algunos influencers y todo tipo de vendedores de la ideología dominante explicitan sus recetas para hacer un sistema más competitivo y sostenible, permitiéndose algunas dosis de afectada humanidad. Lugar también donde los que cortan el bacalao de la economía mundial aprovechan para reunir a jefes de Estado de todo el mundo y leerles la cartilla, induciéndoles a practicar la “buena política” que les sugieren y hacerlos comprometer a la mínima intervención estatal en la economía. Hay multitud de sesiones públicas con una gran variedad de temas, pero sobre todo había cuando era presencial, muchos encuentros privados y sin cámara donde se deciden cuestiones importantes y se hacen grandes negocios. También hay esquí y muchas fiestas organizadas por las más reputadas corporaciones. Ser o no ser invitado a determinadas soirées determina hasta qué grado cuentas o no en un mundo que, en realidad, lo forman gente que vive fuera del mundo. No será casualidad que el cantón suizo donde se concentra esta gente, resulta el paraíso fiscal más grande del planeta y donde están fiscalmente radicadas más de 30.000 grandes empresas.

Fragilidad

Cada vez más las empresas modernas son solo marcas, con estructuras muy ligeras, que consisten básicamente en unas sedes centrales donde se concentran la dirección, el I+D y el marketing, pero dónde no se produce. De hecho, el término "trabajador" ya no se utiliza hace años en las empresas. No es tanto una cuestión de consideración o de respeto, como dejar las cosas claras: las firmas ya no se sienten responsables de sus empleados. Han pasado ya los tiempos en que las compañías, aunque fuera a través de fórmulas paternales, se consideraban una gran familia con obligaciones hacia los que formaban parte de ella. La antigüedad de una corporación se apreciaba como un importante valor de reputación y, en las épocas críticas, se mantenía la ocupación hasta donde se podía a costa de los beneficios de la sociedad. Los despidos eran una desgracia y ya no digamos el cierre. Los dividendos no es que fueran secundarios, pero tenían la plasticidad de adaptarse a las situaciones de expansión y de recesión económicas. Las condiciones de trabajo eran duras y los salarios bajos, pero en contrapartida había algunas seguridades que en el capitalismo posmoderno se han perdido. El lenguaje se ha adaptado. Las escuelas de negocios introdujeron primero el concepto de recursos humanos, como término genérico e impersonal, para pasar después al concepto aparentemente más elevado: capital humano, en el que los individuos que forman parte de él ya tienen la condición de colaboradores. Pero como se trataba más que de una cuestión nominativa, sino de actitud hacia los trabajadores, las nociones de outsourcing y de offshoring se convirtieron en el nuevo paradigma de la gestión empresarial, que ahora se llamaría management. Despedir personas ya no era una acción ominosa de último recurso, sino que se blandía con orgullo por parte de los nuevos gurús del capitalismo formados en las escuelas de negocios, muy propensos a readaptarse a "las necesidades de capital humano" hecho en nombre de la mejora de la competitividad. Pura literatura. Lástima que los numerosos trabajadores despedidos con EROS a costes bajos y dejados en la estacada por la nueva legislación laboral que se había hecho para combatir "las rigideces" del mercado laboral y poder ganar mayor "flexibilidad", no lo comprendieran de esta manera.

Clandestinos

Hace un par de semanas se prendió fuego en una nave industrial en Badalona que se utilizaba como asentamiento por gente que no tiene otro techo al que acudir. Cuatro muertos y numerosos heridos como resultado. Pocos, porque podían haber sido mucho peor.

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Volver a casa por Navidad

Las reunificaciones navideñas, las celebraciones en grupos familiares amplios tienen una fuerte tradición en nuestra cultura. Son un hábito sólidamente adquirido. El entorno de la Navidad significa comercio a gran escala y es también repliegue y sociabilidad.

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Ética y tecnología

La ciencia y la tecnología juegan un papel definitorio en nuestras vidas. Cada vez más. Aunque nos resulten incomprensibles los campos de investigación más vanguardistas y el uso de una jerga de superexpertos, sus aplicaciones prácticas inmediatas e impactantes transforman la economía y la sociedad de manera más espectacular y drástica de lo que lo han hecho nunca las ideas políticas y sociales. Nadie decidió sobre la conveniencia o no de desarrollar y disponer de internet, pero la verdad es que apareció y los cambios que ha provocado, y con él toda la cultura digital, ha resultado la mayor disrupción de la historia, como mínimo desde la revolución industrial. Parece como si lo realmente importante en el mundo y en nuestras biografías no se decidiera, sino que se produce espontáneamente. Las capacidades científicas y tecnológicas actuales nos sitúan a menudo ante dilemas éticos y morales de un cierto calado, o al menos deberían hacerlo.

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La derrota de la sociedad americana

Probablemente Joe Biden acabe siendo proclamado oficialmente ganador de las elecciones estadounidenses, pero el reconocimiento de ello por parte de Donald Trump le costará aún muchos días y grandes esfuerzos institucionales y judiciales. Como había anunciado previamente, Trump no aceptaría una derrota la que a su juicio y la de sus seguidores sólo era posible si le robaban las elecciones. El peor de los escenarios electorales que se temían se ha acabado produciendo: una victoria demócrata muy ajustada –aunque no tanto en voto popular-, y el no reconocimiento de ello por parte de unos republicanos dispuestos a litigar hasta donde haga falta y, de paso, hacer tierra quemada y destruir la credibilidad de las instituciones y del sistema político. En la calle, grupos armados poseídos por teorías conspiratorias como las que difunden grupos tanto demenciales como QAnon, dispuestos a ir hasta el final en esta locura. Aunque Trump al final tendrá que abandonar la Casa Blanca, el trumpismo se quedará en una sociedad americana profunda y lastimosamente dividida.

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Algo se mueve en América Latina

En medio de los nefastos indicadores de la Covid que desnudan nuestra sociedad y ponen en evidencia sus inmensas debilidades, en Bolivia y Chile se han dado procesos que pueden inducir a un cierto optimismo y evitar caer en la espiral de la derrota. La aplastante victoria electoral de la izquierda del MAS certifica la voluntad de la ciudadanía boliviana de continuar avanzando de manera cohesionada y echar ostentosamente del poder a una derecha insultantemente reaccionaria que había llegado hace un año al gobierno de manera vergonzante de la mano de un golpe de estado claramente dirigido, como si volviéramos a los setenta, desde la embajada de los EE.UU. En la cruzada contra los gobiernos llamados nacional-populares latinoamericanos, derribar el de Bolivia y la figura exótica de Evo Morales resultaba crucial para fortalecer el retorno de las oligarquías en el poder de un continente sudamericano del que a nadie interesa la situación desde sus habitantes, pero en cambio sí los abundantes recursos del suelo y del subsuelo. Desde Europa, el indigenismo de Morales nos podía parecer folclórico en exceso y su discurso y formas exageradamente populistas. La realidad, sin embargo, es que proporcionó a la población indígena una condición de ciudadanos que les habían negado los gobiernos conservadores y oligárquicos durante buena parte de su historia. Les devolvió su dignidad, además de llevar a cabo unas poderosas transformaciones económicas que iban sacando al país del secular atraso y a una parte significativa de sus habitantes de la miseria. Con la cuidadosa visión europea, probablemente no nos acababan de gustar las formas de Morales, el cual seguramente no se supo retirarse a tiempo y quiso estirar su presidencia llevando a cabo una dudosa reforma constitucional. Pero resulta incuestionable que durante los catorce años de políticas progresistas el PIB del país se triplicado, la pobreza extrema ha pasado del 40% de la población al 15% y la ciudadanía con ingresos medios ya supera el 60%. La esperpéntica derecha que ocupó el palacio presidencial biblia en mano hace un año también fue muy elocuente cuando lo primero que hizo fue incendiar la fornida biblioteca del reputado intelectual y vicepresidente hasta entonces, Álvaro García Linera. Ahora ha sido derrotada de manera contundente y abrumadora.

  • Publicado en Opinión