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EL PERIÓDICO
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Fanny Rubio

Doña Emilia y el naturalismo

La primera edición de La cuestión palpitante en 1882 y la cuarta en 1883. Cuando a Emilia Pardo Bazán le piden un prólogo a la edición cuarta de La cuestión palpitante la escritora se muestra en tan poco tiempo autocrítica: “Al repasar las hojas de La Cuestión Palpitante, antes de resolverme a reimprimirla al frente de mis Obras completas, noto más deficiencias en la composición del libro que diferencia entre mis ideas estéticas de entonces y las de ahora. Si intentase corregir o refundir tendría que añadir mucho sin variar absolutamente nada”. Como que, en realidad, la discutida, combatida, asendereada y- perdóneseme la afirmación- leidísima Cuestión Palpitante, no fue catecismo de una escuela, según erradamente creyeron los que la vieron con ojos maliciosos o descuidados, sino exposición de teorías que aquí se habían entendido al revés, con saña y reprobación tan antiliterarias como ciegas…(…) Hoy, que se ha serenado el cielo, cualquiera que se tome el trabajo de repasar las hojas de mi libro verá que no es tal Biblia del naturalismo (así le llamaba, en chanza probablemente, cierto sapientísimo historiador) sino una tentativa de sincretismo, tan batalladora en la forma como serena y tolerante en el fondo” (1883: 1).

  • Publicado en Cultura