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El CSN reconoce que la nuclear de Vandellós II estuvo funcionando con dos fugas


  • Escrito por Greenpeace
  • Publicado en Planeta
Imagen de la central nuclear de Vandellòs II. Imagen de la central nuclear de Vandellòs II.

En el 31 aniversario del accidente en la Central Nuclear de Vandellós I (en Tarragona), cuyas consecuencias sigue pagando la ciudadanía y que pudo ser toda una catástrofe, la organización medioambiental Greenpeace ha conocido a través de la asesoría jurídica de la asociación Sociedad Humana, que en la tercera declaración pericial en el proceso contra su central nuclear vecina, Vandellós II, realizada por el exdirector de seguridad nuclear del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), se deduce que Vandellós II estuvo funcionando con al menos dos fugas en la barrera de presión durante 17 días en 2018. Sin embargo, las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF) indican que no puede haber ninguna fuga.

“El Consejo de Seguridad Nuclear hace las normas, las ejecuta y las evalúa, por lo tanto nunca nadie podrá exigirle verdaderas responsabilidades, ya que el mismo que elabora el examen, lo hace y lo corrige; es imposible que nunca suspenda”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace.

En abril de 2018, la asociación Sociedad Humana interpuso una denuncia por los indicios de negligencia e imprudencia grave ante esta fuga de la barrera de presión sin que el operador llevara la central a parada, tal y como indica la normativa técnica, solicitando diligencias de instrucción a la Fiscalía que fueron admitidas a trámite, así como prueba pericial para acreditar la realidad de los hechos objeto de denuncia.

La central recibió la renovación de la autorización de explotación el pasado 23 de julio, con la que superará su vida de diseño (1), sin haber realizado ninguna evaluación de impacto ambiental de carácter transfronterizo, sin un proceso de participación pública y en mitad de un proceso jurídico derivado de la denuncia interpuesta por Sociedad Humana por negligencia e imprudencia grave.

Desde el mes de febrero del año 2018 la central nuclear de Vandellós II ha registrado una serie de incidentes (2) que han obligado a pararla en cinco ocasiones, sin considerar la parada por recarga que fue mucho más prolongada de lo habitual, y que ahora se repite.

El accidente de Vandellòs I

La noche del 19 de octubre de 1989 la planta atómica de Vandellós I sufrió un incendio provocado por un fallo mecánico en el generador que ocasionó varias explosiones. La planta, operada en aquel entonces por la compañía Hispano-Francesa de Energía Nuclear S.A. (Hifrensa), y que llevaba 17 años en funcionamiento tuvo que cesar su actividad y el 31 de julio de 1990 cerró definitivamente. En la actualidad está a cargo de la empresa pública Enresa y se encuentra en su nivel 3 de desmantelamiento del cajón del reactor. La última fase de clausura de la central será ejecutada en torno al año 2028.

“Tres décadas después del accidente, Vandellós I sigue necesitando financiación, gestión y seguridad. Esta es la realidad de la energía nuclear, con o sin accidentes, es muy cara e imprevisible”, ha apuntado Montón, quien ha recordado que “los beneficios de las centrales nucleares se los llevan las empresas, pero sus errores los paga la ciudadanía”.

El año pasado, con motivo del 30 aniversario, el CSN celebró una jornada sobre las lecciones aprendidas (3). En esta Julio Pérez Sánz, decano de la Escala Superior del Cuerpo Técnico del CSN, explicó que “Gracias a la intervención heroica de los trabajadores la situación se pudo recuperar” y que “Vandellós no atendió los avisos del Comité de Empresa (cinco años y cinco meses antes del incendio), y gastó varios años con técnicas dilatorias para no llevar a cabo las 5 modificaciones implantadas en la central de referencia, ni lo solicitado por el CSN”, y que “el CSN permitió dichas dilaciones y no tomó cartas en el asunto”.