Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Del cromañón a Banksy: muchas paredes…


Banksy ha reinterpretado en un muro de un bloque de viviendas sociales el cuadro de Jacques-Louis David, Bonaparte cruzando el Gran San Bernardo. Banksy ha reinterpretado en un muro de un bloque de viviendas sociales el cuadro de Jacques-Louis David, Bonaparte cruzando el Gran San Bernardo.

Todo un show. Mucha gente, y un evento social al que no se puede faltar sin contravenir las normas de los más modernos capitalinos y foráneos del extrarradio y allende nuestras fronteras.

Vaya expectación la suscitada por esta muestra artística, ahora casi a punto de finiquitar, la que nos ofrece el Círculo de Bellas Artes en Madrid.

Y sí, es todo un puntazo. Mediático. Ya se sabe que lo que mueven los medios se revuelve y crece como el suflé aunque luego resulte un “bluff”.

Documental y salas llenas de reacción a situaciones muy puntuales, históricas, sociales, políticas…¿Vandalismo? ¿Transgresión? ¿Misterio?

Pereza y repetición. Originalidad, escasa. Interés, relativo.

Curiosidad, siempre: por el público y porque visitar el CBA me recuerda a esos bailes de máscaras tan famosos.

Ojos saltones, “smilers” disfrazados de kamikazes, monos parlamentarios y simios ujieres de hoteles rutilantes. El globo acorazonado de la niña que nos mira desconsolada, paredes y paredes.

Misiles abrazados y ojos saltones que se escapan de sus máscaras.

Leyendas, mensajes, y más ¿paredes…? Vídeos, carteles, mensajes…

El fenómeno Bansky es eso, un fenómeno: no sé si de “merchandaising” o mercadotecnia.

Me malicio que alguien muy avispado ha sabido encontrar un filón al gusto de los tiempos actuales y pasados: desde el jipismo hasta la posmodernidad, desde el “peace, peace, love, love” hasta el nuevo pop.

Mezclar para impactar, batiburrillo de elementos imposibles de conjuntar, cuestión de diseño gráfico materializados en lienzos exteriores o lonas callejeras.

Y muy aburrido: mucho. Tengo la sensación de un déjà vu, de exposición muy larga y desordenada, pocos muros y mucho taller, poca invención y mucha copia.

A mí siempre me ha impresionado el hombre de “Cro-Magnon”, en la actualidad “homo sapiens” según los especialistas. Desde nuestro presente, imaginar aquel paleolítico resulta complicado: en las profundidades lóbregas de la “creux magne”, hombres que “pintaban” sobre paredes de grutas o cavernas, en el más recóndito interior o en las inmediaciones de la salida a la luz.

Con carácter mágico, religioso o artístico…¿quién sabe?

Pero siempre para expresar y comunicar algo. Policromía o preferencia por el único color, trabajo pictórico de pigmentos sin plantillas, aprovechando las irregularidades o las lisuras de esas paredes que acogían tantas formas de vida solo alumbradas por primitivas “lámparas” de tuétano.

Soplar, escupir y dedos: pringue de artistas sin nombre; raspados, irregularidades y ramas.

Todo es cuestión de adaptarse al medio y a los o recursos.

Esperaba algo distinto, no sé si meritorio, pero sí atractivo o significativo: encuentro un revoltillo de eslóganes publicitarios, imágenes impostadas e importadas.

Flores arrojadizas y miradas provocadoras, militares trasnochados y Disney reinventado.

Cómic, retratos, reivindicación… La calle a los museos o los museos a la calle. El alma humana –y animal- siempre materia de atención.

Polémica y que hablen de uno; ¡vaya caravana que le acompaña!: todo un montaje que lejos de conmover, inspirar o impresionar, provoca cierta palidez y atonía: ninguna reacción más allá de asistir a un acto cultural anunciado a bombo y platillo.

Qué más da si tiene identidad propia o ajena, si es uno o son varios…grafiti para colocar a modo de póster testimonial en el cuarto privado de alguien nostálgico.

A mí me siguen impresionando las calles de Filadelfia, por ejemplo, con sus arrabales llenos, a lo grande, de pintadas reales, muy reales en las fachadas de edificios casi en ruinas, tapiados y sin asomo de mánager ni de seudónimos, sin subastas astronómicas que luego se hacen trizas, sin el “numerazo” casi circense que le acompaña a …Banksy.

Si los cromañón asomaran de sus grutas se iban a partir de la risa, como poco.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider