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La historia del soldado Deborah Sampson


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Durante siglos y por distintos motivos muchas mujeres huyeron de sus destinos travestidas como hombres.

A pesar de las duras penas que pesaban sobre las mujeres que querían infiltrarse en el ejército, muchas lo hicieron, aunque los motivos pudieron ser distintos. En la Guerra de Secesión USA muchas mujeres se enrolaron en el ejército norteño haciéndose pasar por hombres.

Deborah Sampson (1760-1827) fue uno de los casos mejor documentados sobre la presencia de mujeres travestidas en el ejército. Durante un año y medio sirvió en el ejército, siendo licenciada tras ser herida en 1782. Su nombre de soldado fue Robert Shirtliff.

Hija de una familia modesta de Massachusetts, se le negó todo tipo de educación al ser mujer, trabajando como sirvienta desde los 10 años. Pero pudo estudiar a escondidas y conseguir, a partir de los 18 años, dedicarse a enseñar y tejer.

A los 20 años ya usaba una identidad masculina, lo que le permitió alistarse en el ejército. En 1783 una herida inoportuna hizo que el médico descubriera el secreto que guardaba. A pesar de las penas a las que se enfrentaba, Deborah/Robert fue licenciada/o con honor.

Robert Aldrich explica que las publicaciones de la época le señalaban diversas relaciones con otras mujeres, pero estos mismos medios dicen que fue más por necesidad que por deseo. Es difícil saber exactamente si fueron por un motivo u otro.

Lo cierto es que Deborah se casó con un granjero, con el que tuvo tres hijos. Tras una situación económica complicada solicitó que le concedieran el salario retenido por ser mujer. Finalmente era concedido, pero al ser insuficiente tuvo que dedicarse a dar conferencias explicando su experiencia. En ellas defendía la presencia de mujeres en el ejército y acudía con su uniforme militar. Cuando pudo escoger siempre optó por una identidad masculina.

En la Guerra Civil se repitió esta presencia al margen de la legalidad. Otro caso muy conocido fue el de Frances Louisa Clayton, alias Jack Williams. Dicen que bebía, maldecía y masticaba tabaco como el más duro de los soldados.

La historia de Calamity Jane también nos muestra una mujer que optó por una vestimenta masculina, que rivalizaba con los hombres bebiendo, masticando tabaco o maldiciendo, y señalando sus muchos corazones masculinos rotos. Fue una exploradora pionera que luchó contra los indígenas americanos, aunque se le relaciona con el aventurero Wild Bill Hickok, también se conocen algunas conquistas femeninas.

En México conocemos la historia del coronel Amelio Robles, héroe de la revolución mexicana, allí acabó sus días Don Antonio de Erauso, la monja alférez, a quien el Vaticano autorizó mostrar su identidad masculina.

Experto en historia LGTBI.