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UGT demanda más inversión en bienes esenciales para frenar la pobreza y la desigualdad estructural


  • Escrito por UGT
  • Publicado en SINDICATOS

La Unión General de Trabajadores comparte gran parte de las líneas generales de las previsiones económicas provisionales publicadas en el día de ayer por la OCDE, sobre todo en lo referente a la intervención pública.

El pronóstico ha mejorado respecto al escenario más pesimista que se anticipaba en junio. Las razones que se argumentan son, en primer lugar, el masivo impulso que los gobiernos y bancos centrales han dado y que ha amortiguado mucho el efecto que la crisis habría tenido, tanto en el paro como en cierres empresariales; en segundo lugar, que la segunda ola de la pandemia no está siendo, en general, tan destructiva como la primera; y en tercero, que han empezado a aparecer vacunas con resultados prometedores.

No obstante, esta mejoría respeto al peor escenario previsto hace algunos meses no supone que el panorama sea optimista, ya que los principales problemas suscitados por la crisis permanecen. Sigue estando claro que el impacto es muy desigual por países: apenas cinco habrán recuperado el nivel de 2019 a final de 2021, EE.UU. lo hará en 2022 y el resto de las economías más avanzadas, incluyendo a las cinco mayores de la eurozona (Alemania, Francia, Italia, España y Holanda) tendrá que esperar a hacerlo en algún momento durante 2023.

UGT también comparte que los daños de la crisis han aumentado las desigualdades, por lo que hay que tomar medidas que repercutan, en mayor instancia, en los colectivos más vulnerables. Los daños de la crisis han sido muy desiguales por nivel de renta, de cualificación o de tamaño empresarial. En general, los colectivos más vulnerables incluyendo a jóvenes, mujeres, trabajadores precarios y con menor acceso a la protección social, hogares con menos recursos etc, han sufrido más los efectos de esta crisis. Por ello, el sindicato considera imprescindible que no se cometa el error de iniciar programas de ajuste presupuestario antes de que la recuperación se asiente, que fue uno de los errores capitales, y que España sufrió especialmente, en la crisis de 2009.

Inversión en bienes esenciales, evitar que la pobreza se vuelva estructural y una respuesta coordinada entre países

En este escenario, la OCDE recomienda tanto a los bancos centrales como a los gobiernos que mantenga las medidas de apoyo al crecimiento, sin cometer el error de retirarlas demasiado pronto. El problema del incremento de la deuda pública que se deriva de tener déficits públicos se ve muy matizado por los bajos tipos de interés en los mercados financieros.

Dado el panorama económico, la OCDE establece tres prioridades con claridad: inversión en bienes y servicios esenciales como salud, educación e infraestructuras físicas y digitales; en segundo lugar, evitar que la pobreza y la desigualdad se vuelvan persistentes; y en tercer lugar, que haya una coordinación de los países en torno a una respuesta multilateral sin medidas comerciales proteccionistas. “El aumento de la intervención pública no debe ser un problema si sirve para proporcionar un crecimiento mayor y más justo”, dice la OCDE literalmente.

En este sentido, UGT comparte la importancia de mejorar la dotación de servicios esenciales como salud y educación. Respecto a las reformas, el sindicato ha demandado en varias ocasiones una mejora de las políticas activas de empleo, lo mismo que incrementar el esfuerzo en formación y cualificación de los trabajadores.

Los ERTE han amortiguado el efecto de la crisis en España

En lo que respecta a las previsiones específicas para España, la OCDE señala el especial impacto que la pandemia ha tenido en el país por la importancia del sector turístico y hostelero. Esto hace que sea uno de los mayores afectados a nivel mundial. A finales de 2022 el PIB aún estará casi un 4% por debajo de los niveles de 2019. En ese sentido, se recomienda mantener las medidas de apoyo, focalizando los ERTE y combinándolos con medidas de cualificación de los trabajadores afectados. En un ámbito más general, el organismo recomienda medidas estructurales que mejore la eficacia de los servicios públicos de empleo y en cuanto a la inversión productiva, inversiones que faciliten en la transición verde y la digital.

UGT considera que los ERTE han sido el mecanismo principal que ha amortiguado el impacto en el paro, esto ha hecho que una crisis tan profunda haya provocado una respuesta mucho menor en desempleo a la que normalmente la economía española proporcionaba. La flexibilidad interna siempre fue una de las reclamaciones sindicales en materia de necesidades de reforma en el mercado laboral, por considerarla más útil que las soluciones desreguladoras o precarizadoras.

Este hecho, junto con otras evidencias, como pueden ser las referidas al impacto del salario mínimo, o a la falta de relación entre paro y prestaciones por desempleo, abre un cuestionamiento amplio de varias de las medias que desde los organismos multilaterales se han venido recomendando desde los años 90 y que han estado en la raíz del deterioro de los servicios públicos, de la capacidad protectora de los estados del bienestar y, posteriormente, en la precarización y desigualdad. La OCDE parece haber abierto el abanico de recomendaciones, iniciado un pequeño reequilibrio. Respecto a España, con una tasa de paro muy alta, especialmente en la juvenil, y también una elevada de temporalidad, sería oportuno que otras instituciones, nacionales y extranjeras, siguieran este ejemplo de cambio.