Marroquíes: entre la tiranía de un sátrapa y la dictadura del capital
Los 140 ahogados y los más de 80.000 africanos, la mayoría marroquíes jóvenes –y también menores– que entraron en Ceuta desde Marruecos a finales de julio, han supuesto una gran tragedia.
Los que llegaron no son invasores, pero tampoco son inmigrantes; son personas que seguramente fueron inducidas y/o manipuladas por el sátrapa que gobierna Marruecos. Sea como fuere, en su mayoría son gente con carencias y necesidades que merecen el máximo respeto y ayuda. Pero no más que los millones de seres humanos que viven pobres y mueren de hambre y penurias en el resto del mundo. Porque toda persona humana, sea marroquí, africana o asiática, tiene derecho a vivir con dignidad, igual que los ciudadanos de Ceuta, que, de un día para otro, han visto ocupados sus espacios para la convivencia local y el ocio, que ahora no pueden disfrutar con tranquilidad.
- Publicado en Tribuna Libre