De mi alma, sacro Antonio
- Escrito por Isabel Perillán y Quirós
- Publicado en Poetas
De mi alma, sacro Antonio,
nada os haze resistencia,
porque como un bienvenido,
os da todas sus potencias. De vuestra noble prosapia
se conoce la grandeza
en ese escudo divino,
que a vuestros pechos se muestra. No os ha dado la hidalguía
de este mundo la riqueza,
pues valéis, con un escudo,
mucho más que otros con renta. Contra los tres enemigos
él os sirve de defensa,
porque embrazando a Jesús,
qué enemigo hay, que no tema? No sé si diga que sois,
más que Dios, pues la appariencia
ostenta de vos pendiente
del Cielo la mexor prenda. Amaros son nuestras glorias,
que es una correspondencia
política de los Cielos,
que no conoció la tierra. Siendo Portugués, el Sol
no os derrite, aunque está cerca,
que es cera lo que derrite,
y es nuestra fe muy sincera. Como un coral sois, Antonio,
por lo fino en las finezas;
el que se pierde de amores,
por qué de hallador se precia? En transformación divina
con Pablo movéis la lengua,
que ya no vivís en vos,
pues solo Dios en vos reyna. Mas yo también pierdo el norte,
y ya çoçobra, y se anega,
(qual flaca nave) mi ingenio
en mar de vuestras grandezas. Alumbrad me, pues tenéis
buen genio para Poeta,
porque es en cosas perdidas
buena inventiva la vuestra. La paz se nos ha perdido
porque los de vuestra tierra
contra Castilla rebeldes
empuñan armas sangrientas. Mal parece, claro Antonio,
que entre vuestro lauro y fiesta,
se esté derramando sangre
Castellana y Portuguesa. Hallad esta paz perdida
entre las provincias nuestras,
y pues son unas en vos,
también entre sí lo sean. Si tenéis en vuestra mano
al que es la causa primera,
de quien pende toda causa,
hazed que esta favorezca. Esto de veras os pido,
porque siempre hablo de veras,
aunque mi musa burlada
se quede, si no la premian.