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EL PERIÓDICO
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La prensa española y el asesinato de Ramón Boada por homofobia en 1967


La prensa española durante el franquismo mantuvo una actitud agresiva contra cualquier indicio de homosexualidad.

Esta homofobia periodística jugó un papel fundamental en la defensa de la "Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social". Semanarios como ¿Por Qué? o Guadiana, diarios como Pueblo, La Vanguardia o ABC publicaron artículos incendiarios contra las personas LGTB. Periodistas como Enrique Rubio (¿Por Qué) o Emilio Romero (Pueblo) publicaron artículos incendiarios y llenos de odio contra homosexuales y transexuales.

Un ejemplo fue el sacerdote Félix García, éste escribía en 1970 en el diario ABC: "La homosexualidad antes nefanda, crecida ahora como una planta morbosa, no se recata, sino se hace fuerte y reclama derechos y justicia... A este proceso de degradación del hombre corresponde ese otro fenómeno feo de la masculinización de la mujer" (1)

La prensa, con el diario PUEBLO al frente, asociaba homosexualidad a delincuencia y crimen. Un titular de un diario sevillano decía: "Niño asesinado por un homosexual", La noticia hablaba de un perturbado mental, sin antecedentes como pederasta ni como homosexual. No es necesario señalar la incapacidad que tenían para distinguir homosexualidad de transexualidad; Enrique Rubio decía en un editorial de su panfleto: "Usted lector ha oído hablar de los travestis, de los gais, de lo que en castellano puro se llaman maricas o, finalmente, homosexuales."

Un buen ejemplo de esta hostilidad fue trato que dio la prensa al asesinato de Ramón Boada a finales de los años 60 es una buena muestra de ello. Fernando Olmeda en "El látigo y la pluma" nos relata este hecho. Se trataba de un señor mayor, 73 años, asiduo de las zonas de cruising y prostitución próximos al Camp Nou, en el barrio de Les Corts de Barcelona. Un día subió a un taxi y antes de llegar a este destino fue asesinado por el taxista. Olmeda narra el carácter violento y agresivo del taxista, un hombre que lleva una doble vida con dos mujeres, que frecuenta locales de alterne y conocido por sus duras palizas a su esposa. Pero un maltratador asesina a un homosexual y éste último debía ser el culpable.

El artículo del semanario "Por qué", de Enrique Rubio, señalaba la indudable culpabilidad de Ramón que hizo objeto del pobre taxista de sus "desviaciones sexuales", usando un vocabulario "impúdico, vergonzoso e inconfesable". Para el articulista el taxista se defendió de un acoso sexual intolerable acabando por estrangular al "perverso" homosexual". El periodista acaba poniendo en duda el dictamen forense, dudando que hubiese muerto por estrangulamiento. (1)

Por suerte el sistema judicial hizo caso omiso y condenó al taxista. La Vanguardia lo contaba así:

Madrid, 27. — La sala segunda del Supremo ha dictado sentencia en el recurso interpuesto por Domingo Cesanova Escoda, confirmando la recurrida, que condenó a Domingo, por un delito ' homicidio, a quince años de prisión y a indemnizar a los herederos de su víctima con ciento cincuenta mil pesetas. En Barcelona, en la explanada existente cerca del cementerio de Las Corts, Domingo, taxista, discutió con el viajero de su vehículo, don Ramón Boada Llobet; se pelearon después viajero y conductor y éste cogió el cuello a don Ramón y le apretó hasta darle muerte.

Después, Domingo llevó a un descampado el cadáver de su víctima, lo cubrió con hierbas 'y tiró al mar en el rompeolas del puerto la documentación del señor Boada.

El defensor de Domingo mantuvo ante el Supremo, durante la vista del recurso, que su patrocinado no tenía intención de producir un mal tan grave como el que resultó por su acción. Pero los magistrados del alto tribunal han rechazado los argumentos del letrado recurrente.

Por suerte no siempre las sentencias judiciales fueron tan beligerantes como algunos periodistas.

(1) Cita procedente de El látigo y la pluma, Fernando Olmeda.

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