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Pride, el orgullo y la clase


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Reconozco que tenía muchas ganas de ver la película Pride (Matthew Warchus, 2014), perteneciente a ese género del cine comprometido británico con el movimiento obrero. Aunque conocía el film, hace un par de años, unos alumnos hicieron de mi asignatura “Historia del movimiento obrero” hicieron un interesante trabajo sobre la temática de la película y ya me puso sobre la pista.

Pride (Orgullo) es una historia real, donde se ubican personajes que existieron en la realidad con otras circunstancias propias de la creatividad del director. Durante las manifestaciones del orgullo gay en Londres en 1984, un grupo de gays y lesbianas se solidarizan con las movilizaciones de los mineros, atacados por las políticas neoliberales del gobierno de Margaret Thatcher. Para ello constituyen una asociación: Lesbians and Gays Support the Miners (Lesbianas y Gays apoyan a los mineros). La solidaridad del colectivo se extiende pero se topa con la resistencia del Sindicato Nacional Minero, con prejuicios sobre el movimiento social de gays y lesbianas. Sin embargo, el colectivo gay se desplaza hasta las zonas de movilización, y a pesar de las resistencias, ambos movimientos acaban interactuando y solidarizándose entre sí.

El protagonista de la película es el comunista y activista gay Mark Christian Asthon, militante de las juventudes comunistas y uno de los pioneros del movimiento activista por el derecho de los gays en Reino Unido. Junto a él aparecen otros personajes reales como Hefina Headon, Siân James o Jonathan Blake, primer gay diagnosticado con VIH en Londres.

La película es un canto a la solidaridad y a la diversidad de luchas. Un movimiento obrero que se tiene que adecuar a los nuevos focos de lucha y un movimiento gay que se hace solidario con la lucha de clase. Durante la película hay momento que recuperan el objeto básico del movimiento obrero: la lucha de clases por la mejora de sus condiciones materiales y la lucha por un mundo más justo. Una frase de uno de los mineros en lucha, explicando que el logo de las manos entrecruzadas es el símbolo de lucha común, de solidaridad es un ejemplo de ello.

Además, como telón de fondo, las políticas neoliberales del gabinete conservador de Thatcher, que desmontó de forma irreversible el estado del bienestar británico, del que se había dotado tras la Segunda Guerra Mundial. Un modelo económico que se impuso en el mundo anglosajón, al calor de las políticas conservadoras británicas y las norteamericanas de Ronald Reagan, y que sumió en una crisis sin precedentes el mercado laboral. En Inglaterra, país donde le obrerismo había mantenido un fuerte pulso siempre a las instituciones y donde las condiciones laborales eran estables, se fueron diluyendo en unas políticas y una ofensiva neoliberal que fueron incapaces de afrontar, aunque hubiese mucha resistencia. Un concepto económico que con la caída del muro de Berlín en 1989 comenzó a extenderse también en la Europa continental y alcanzó a todos los países en distintas medidas.

Esta historia real, de apoyo de los movimientos sociales gays al movimiento obrero es perfectamente recreada en la película. Un film muy en la línea del cine social británico de defensa de los derechos de los trabajadores en películas como Full Monty o La Cuadrilla.

Además, es una reivindicación de la figura de Mark Asthon, que falleció en 1987 como consecuencia del SIDA, otro de los males que la película plantea. La lucha de Asthon y su grupo, así como la solidaridad mostrada hacia la huelga de los mineros, fue un factor fundamental para que en 1986 el Partido Laborista incluyese entre sus reivindicaciones los derechos sociales de los gays y lesbianas en Inglaterra, auspiciado y apoyado por el Sindicato Nacional Minero.

Esto conlleva también un trasfondo didáctico y pedagógico, pues la conquista de los derechos, a lo largo de la historia, solo ha venido precedida por la lucha de sus sujetos protagonistas. Todo derecho ha sido conquistado y tras esa conquista hay todo un camino de lucha. La película lo plantea muy bien. Además, no deja de ser una reivindicación de unificación de luchas. Lo mismo que en el siglo XIX el movimiento abolicionista y feminista en EEUU caminaron de la mano, en este caso fue una lucha obrera y la reivindicación de un movimiento social como el gay. Algo perfectamente aplicable a la actualidad, donde existen multitud de movimientos sociales que no están conectados entre ello.

Acérquense a Pride y disfruten de una buena película

Profesor e historiador. Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha desarrollado su labor docente en distintos centros de enseñanzas medias y universitarias así como en distintos grupos de investigación. Actualmente profesor de secundaria y de la Universidad Carlos III de Madrid.

Especializado en Historia Contemporánea de España y Europa ha centrado su labor de investigación en la historia del movimiento obrero, del socialismo y del anarquismo. Fruto de estas investigaciones ha publicado varios libros entre los que destacaría: Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción (LaMalatesta editorial, Madrid, 2011), Abriendo brecha. La lucha de las mujeres por su emancipación. El ejemplo de Soledad Gustavo (Volapük ediciones, Guadalajara, 2013), El movimiento obrero en Alcalá de Henares (Silente académica, Guadalajara, 2013), Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa (Volapük ediciones, Guadalajara, 2017), Socialismo en el siglo XIX. Del pensamiento a la organización (Queimada ediciones, Madrid, 2017) o Historia de la CNT. Utopía, pragmatismo y revolución (Los libros de La Catarata, Madrid, 2019). Es autor de numerosos artículos, capítulos de libros y conferencias sobre estas cuestiones tanto a nivel nacional como internacional.

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