Creemos, con cierta ligereza, que la creación de organizaciones e instituciones que favorecían el desarrollo de una legislación sociolaboral, de arbitraje, etc, así como la aprobación de esa legislación constituyó un proceso inevitable y de fácil implantación especialmente después de la Gran Guerra. Nada más lejos de la realidad. Conseguir crear esas instituciones u organismos en los niveles locales, nacionales e internacionales y también que se aprobaran leyes, decretos y reglamentos en favor de los trabajadores, por una mayor equidad salarial y en favor de unas condiciones de trabajo dignas fue una tarea ardua, con muchas luchas, conquistas, sinsabores y retrocesos. No debe olvidarse que los poderes económicos y políticos, en ocasiones también, hicieron todo lo posible por retrasar estos avances o para impedir su puesta en marcha en toda su extensión.