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Buscando a Carmen


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Carmen de España, manola

Carmen de España, valiente

Carmen con bata de cola

Pero cristiana y decente.

Le letra tiene su aquel y resuena y resuena en Latinoamérica que ahora vienen cargados de letras cosificadoras hacia las mujeres que son la caña de España. Ellos sabrán, se diría. Pero influyen y mucho en las huestes de jóvenes y jóvenas.

¿Dónde está Carmen? Este fue tema de conversación en un debate el otro día en Francia. Yo, la única española. La mujer española ha dejado de ser el mito que era hasta este momento, probablemente esta conquista haya mejorado la situación, seguro. Hoy en día la mujer española es consciente de sus derechos y de dónde puede o quiere llegar. Nuestras vecinas francesas han conquistado aparentemente por un lado mayores y mejores plazas que las españolas, sobre todo en lo que se refiere a derechos sociales y de trabajo, con todo, no es oro todo lo que reduce. Lo que quiero decir es que con las ayudas sociales que tienen y lo que les apoya su gobierno a la hora de ser madres...era para que hubieran cambiado todas las civilizaciones y yo sin embargo, encuentro que al margen del período maternal, están más pringadas que Carracuca. ¿Por qué? Porque los hombres españoles van tomando conciencia de lo que hay, justamente ahora, y saben –algunos claro- lo difícil que es tener dos trabajos, uno fuera y otro dentro de la casa y quizás empiecen a cambiar si no lo han hecho ya. Pero es por eso precisamente que conscientes de la situación se da el caso de que aquellos que no quieren o no saben o no tienen tiempo para hacer las tareas de la casa, pues no les importe pagar algún dinero para que la desgraciada que tiene al lado no tenga que soportar todo el peso familiar. Si eres muy hombretón y no quieres hacer nada en casa, da un puesto de trabajo para que venga alguien a ayudar y no te desentiendas. Esta semilla al final suele crecer y provocar más de una separación y bronca sin fin. La cosa es que tampoco veo yo a franceses faire le menage, osea, hacer las cosas de la casa, lo hacen sus esposas o no lo hace nadie. Además, no pueden contratar ayuda doméstica porque está por las nubes –hablo de la Francia real, no de París- y no hay mucho personal. El problema de Francia es que no hay servicios y te lo tienes que hacer todo tu. Una pena. Eso es cosa de los españoles que son unos burgueses, dicen ellos. Vale, pero lo cierto es que en España se pone mala tu madre y haces lo imposible para contratar a quien sea y cuidar de tu madre, cosa que los franceses solucionan enviando a la susodicha madre a la Maison de retraite, osea a la Residencia. Aunque esa madre esté más o menos bien.

Estas cosas hay que tenerlas en cuenta porque lo que sucede es que en España las relaciones familiares son muy importantes y llevamos en los genes cuidar y preocuparnos por los nuestros. No hace falta decir que algunos pensionistas mantienen a sus hijos y nietos. Bien, pues eh ahí el problema. Como en España todo el mundo ve a sus abuelos y demás familiares, nos contagiamos. En Europa se ven una vez al año y ya estaría, de ahí que no se contagien tanto y que si lo hacen no lo digan. Su deshumanización es tremenda.

Por mucho tiempo hemos paseado y paseamos todos aquellos caracteres destacados de la Carmen que tan maravillosamente inmortalizó Bizet, cuando en realidad no han dejado de ser agua pasada, si se mira bien, aunque como se dice en mi tierra lo cortés no quita lo valiente. Esta ficción es eso, una fabula estereotipada, muchas que otrora fuimos cármenes ahora estamos ya para el arrastre. En cualquier país que nos presentemos siendo un poquitín morenas...¡ahí está! el gracioso de turno tarareando en un nefasto español la canción del toreador para referirse a tu país, haciendo gestos raros, como de exuberancia para referirse a las mujeres españolas y a continuación de machote, de torero para referirse a los hombres españoles. Tú en ese momento lo flipas bastante, pero ¡qué vas a hacer! Cómo le vas a quitar la ilusión de pensar que sí, que tú eres Carmen, aunque en realidad te pareces más a Santa Teresa...pues que piense lo que quiera el hombre, total...

Para qué desengañarlos. Sin embargo y una vez reflexionado sobre el tema, me parece que Bizet en realidad llevó ciertos rasgos de la mujer francesa más que de la española. La mujer española por lo que veo, tiene más parecido con la protagonista por ejemplo de la zarzuela así llamada Luisa Fernanda, tontorrona, inocente, siempre pendiente de los demás...elementos que nos son más cercanos que el desenfado con el que se defendió la Carmen de Bizet, si se mira bien bastante ajena a nuestras costumbres históricas, morales, siempre en manos de clérigos, de contexto moral y de mando masculino, en definitiva, inválidas de libertad.

Carmen, la Carmen no sé si es un sueño de querer ser, una mujer en manos de las circunstancias, una proyección, nada más, una macarra en su trabajo, una broncas que muere al fin por un amor pasional. No sé. Lo de ser pasional, puede, pero lo de revelarse y tomar iniciativas va muy poco a poco. Los mensajes – y en esto me da igual la corriente sexual a la que se aspire- es la de dejarlo todo por amor y olvidarte de ti. Este comportamiento se vuelve a ver con mucha frecuencia en los institutos. Grandes futuras feministas que se pierden por un chaval o por una chavala que se subyugan a sus caprichos, o que permiten que las traten mal. Es ahí donde no veo yo a esa Carmen mitológica y rebelde que se adapta a los nuevos tiempos. Por eso me repatea ser un estereotipo para los europeos, viva los toros, la tortilla y la Carmen que hago lo que quiero con ella. Una imagen cosificada que algunos políticos tristemente quieren volver a traer a la palestra.

Luisa Fernanda con todo su contexto zarzuelil representa con mayor realismo nuestros caracteres. Han habido muchas otras eso sí: Fortunata, Teresa de Ávila, Jacinta, Ana Ozores, Dulcinea, Tristana, Celestina, la dama duende, doña Inés...hay muchos prototipos de mujer española llevadas a la inmortalidad por la literatura y ninguna tiene ni un solo rasgo de Carmen, sin embargo...cargamos con esa tipificación que nos lleva a la horca.

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