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León XIV ante Israel-Palestina: paz, derecho humanitario y un tenso cruce con Netanyahu


(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha debido enfrentar la compleja realidad de guerras activas, en especial la renovada guerra entre Israel y Palestina (con epicentro en Gaza desde 2023) y la guerra en Ucrania. En términos generales, el Papa ha mantenido una posición firme a favor de la paz negociada y la protección de los civiles, aunque con un estilo diplomático mesurado.

León XIV ha realizado llamados públicos al fin de la guerra en múltiples ocasiones, aunque prefiere a menudo la vía discreta. En julio de 2025, tras un recrudecimiento de la violencia en Gaza, el Papa hizo in situ un llamamiento a deponer las armas afirmando que “el mundo ya no lo soporta, hay demasiado conflicto, demasiadas guerras... Tenemos que trabajar de verdad por la paz”. Su estilo, sin embargo, contrasta en parte con el de Francisco. Analistas señalan que Francisco solía lanzar mensajes espontáneos y contundentes que copaban titulares –llegó a sugerir a finales de 2024 que la campaña militar de Israel en Gaza podía equivaler a un “genocidio”, lo que provocó duras reacciones del gobierno de Netanyahu–. En cambio, León XIV opta por un tono más moderado y negociador: prefiere trabajar entre bastidores con la diplomacia vaticana y hablar directamente con los líderes involucrados, antes que sorprender con declaraciones explosivas. “El papa Francisco aprovechaba más la atención mediática; León prefiere comunicarse por cauces tradicionales y en persona”, explican observadores del Vaticano sobre estas diferencias de enfoque.

No obstante, moderado no significa pasivo. León XIV ha alzado la voz contra las consecuencias humanitarias de la guerra en Tierra Santa, condenando explícitamente ciertos actos. Durante las audiencias generales evitó menciones directas a Gaza, pero posteriormente, en reuniones privadas y comunicados, condenó los bombardeos indiscriminados, alertó sobre la “hambruna creada en Gaza” y rechazó cualquier plan de desplazar forzosamente a la población gazatí. En palabras de un veterano corresponsal del Vaticano, “la preocupación [por Gaza] ha sido la misma [que la de Francisco], pero el lenguaje ha sido algo diferente”. Esa preocupación se traduce en gestos concretos: León XIV fue mediador de una conversación telefónica con Benjamín Netanyahu tras un hecho trágico y enfatiza constantemente la necesidad de proteger los lugares sagrados de todas las religiones en la región, así como de garantizar ayuda humanitaria a los civiles atrapados en el conflicto.

Cabe destacar que León XIV también ha mantenido la atención en otras guerras actuales, particularmente en Ucrania. Ha declarado, por ejemplo, que “el Vaticano no tiene que ser el mediador” único en esa guerra, pero sí debe alzar la voz por la paz y ofrecer terreno neutral para negociaciones. Aunque apoya iniciativas de paz, reconoció que ni Rusia ni Ucrania aceptaron al Vaticano como sede mediadora, pese a los intentos de su antecesor. Esto subraya una continuidad en el rechazo ético de la guerra: igual que Francisco, León XIV condena las agresiones y pide soluciones dialogadas, pero sin posicionar a la Santa Sede como protagonista si las partes no lo desean. En síntesis, León XIV aboga por la paz en todos los frentes, con llamados persistentes a negociar en Oriente Medio y Europa, pero calibrando cuidadosamente el tono para mantener abiertos los canales diplomáticos.

Hambre como arma de guerra: la denuncia ética de León XIV

Uno de los mensajes más contundentes de León XIV en el plano ético-diplomático ha sido su denuncia del “hambre como arma de guerra”. El Papa ha calificado esta táctica como inmoral y criminal, alineándose con el derecho internacional humanitario. En octubre de 2025, durante los actos del Día Mundial de la Alimentación en la sede de la FAO (Roma), León XIV ha alzado la voz contra quienes emplean el asedio y la privación de alimentos para forzar poblaciones enemigas. “Los conflictos actuales están reviviendo el uso de los alimentos como arma de guerra”, advirtió en su discurso inaugural del foro, lamentando que “cada vez parece alejarse más ese consenso […] que considera la inanición deliberada un crimen de guerra”. El Papa recordó que negar intencionalmente el acceso a comida a poblaciones enteras viola gravemente el derecho humanitario, que prohíbe atacar bienes esenciales para la supervivencia civil.

León XIV fue explícito al reafirmar que usar el hambre como arma es un “crimen de guerra”. Con evidente carga de tristeza e indignación, señaló que “somos testigos del uso continuo de esa estrategia cruel, que condena a hombres, mujeres y niños al hambre”, algo que “no podemos seguir así”, exclamó ante los delegados internacionales. En su alocución —pronunciada en español e inglés— el pontífice enumeró las regiones actualmente afectadas por esta táctica deplorable: mencionó la escasez deliberada de comida y agua en lugares como Gaza, Ucrania, Haití, Afganistán, Mali, Yemen o Sudán del Sur, entre otros. Que citara a Gaza y Ucrania no fue casual: en Gaza, el bloqueo y bombardeo israelí tras los ataques de Hamás ha dejado a la población al borde de la hambruna, según denuncias de la ONU; y en Ucrania, la guerra de invasión rusa ha empleado asedios que privaron de víveres a ciudades sitiadas. El Papa condenó esas situaciones con firmeza, recordando que la comunidad internacional ha repudiado de forma unánime la utilización del hambre contra poblaciones en guerra.

Además de la denuncia, León XIV hizo un llamado ético a la acción global: pidió “movilizar todas las energías disponibles, con espíritu de solidaridad, para que nadie en el mundo carezca de los alimentos necesarios”, instando a pasar de las palabras a los hechos para lograr el Objetivo Hambre Cero cuanto antes. También defendió el multilateralismo y la cooperación internacional frente a tentaciones autocráticas o aislacionistas, subrayando que no se deben imponer soluciones desde lejos sin escuchar a los pueblos afectados. En suma, la postura de León XIV es clara: provocar hambre masiva como táctica bélica es un crimen y un escándalo moral, y la comunidad internacional no puede ignorarlo. Se trata de un pronunciamiento coherente con la doctrina social de la Iglesia: la dignidad humana no es negociable ni siquiera —y mucho menos— en el contexto de la guerra.

¿Hubo choque con Netanyahu? Lo que pasó tras el ataque a la iglesia de Gaza

A raíz de las posturas del Papa sobre la guerra en Gaza, surgió la pregunta de si ocurrió un “cruce de declaraciones” o incidente diplomático con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Más que un enfrentamiento público, lo sucedido fue un episodio tenso seguido de gestiones discretas. El contexto fue el siguiente:

En julio de 2025, en plena ofensiva israelí sobre Gaza, un bombardeo alcanzó la iglesia de la Sagrada Familia —la única parroquia católica en la Franja—, donde se habían refugiado cientos de civiles. El ataque causó tres muertos y nueve heridos entre la pequeña comunidad católica local. Este hecho desencadenó un momento crítico en las relaciones Vaticano-Israel. El secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, reaccionó con inusual contundencia, poniendo en duda la versión israelí de que fue un accidente: declaró que habría que ver “si ha sido verdaderamente un error… o ha habido voluntad de atacar una iglesia cristiana”. Estas palabras, pronunciadas sin rodeos, reflejaron la indignación y el escepticismo de la Santa Sede ante la violencia sufrida por objetivos civiles y religiosos.

La respuesta de Israel vino al más alto nivel: el primer ministro Netanyahu llamó por teléfono al Papa León XIV al día siguiente para excusarse por lo ocurrido. Durante esa conversación, según informó el propio Vaticano, el Papa pidió a Netanyahu un alto el fuego y el fin de la guerra en Gaza, así como un renovado esfuerzo de negociación. Es decir, León XIV reiteró directamente al líder israelí los mismos puntos que luego expresaría en público: cese de las hostilidades, protección de los civiles y búsqueda de la paz negociada. Si bien no trascendieron todos los detalles (fue una comunicación privada), el mero hecho de que Netanyahu, que llevaba años sin hablar con el Papa Francisco, se comunicara con el nuevo Papa indica la gravedad de la situación y el interés de ambos por evitar un quiebre diplomático mayor.

Pese a la disculpa, las tensiones no desaparecieron de inmediato. Semanas más tarde, las autoridades israelíes ordenaron la evacuación de todos los residentes de Gaza, incluyendo a los religiosos de la Iglesia católica. El Patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, junto con el Patriarca greco-ortodoxo, rechazaron públicamente esa orden, negándose a abandonar a los fieles: “Dejar Gaza City e intentar huir hacia el sur sería una condena a muerte”, afirmaron. La comunidad católica de Gaza (tres sacerdotes y cinco monjas que cuidaban a unos 500 desplazados, incluyendo enfermos y discapacitados) permaneció en su lugar, amparada por este respaldo eclesial. El Vaticano, por su parte, elevó protestas también por otros hechos, como los ataques de colonos extremistas contra la aldea cristiana de Taybeh en Cisjordania. Todos estos incidentes han conformado una crisis diplomática entre la Santa Sede e Israel en el verano de 2025.

Afortunadamente, ambas partes buscaron pronto un acercamiento para rebajar la tensión. En septiembre de 2025 el Papa se reunió con el presidente israelí Herzog en un clima de diálogo constructivo, marcando un intento de reset en la relación bilateral. Previamente hubo un pequeño desencuentro protocolario —Israel anunció la reunión como invitación del Papa, y el Vaticano aclaró diplomáticamente que en realidad fue a solicitud del presidente, para evitar malentendidos—, muestra de la susceptibilidad en el aire. Sin embargo, el encuentro se llevó a cabo exitosamente, con intercambio de mensajes de respeto mutuo. Herzog agradeció la “cálida acogida” del Papa y destacó que Israel “se enorgullece de su comunidad cristiana”, comprometiéndose a garantizar su seguridad. A su vez, el Vaticano pudo plantear directamente sus preocupaciones humanitarias sobre Gaza. Este gesto de ambos lados señaló el fin de la crisis inmediata.

Conclusión

León XIV ha dejado clara una doble huella: diplomacia paciente y liderazgo moral firme. Defiende el derecho humanitario, pide el alto el fuego y la protección de civiles, denuncia el uso del hambre como táctica bélica y, cuando la relación con Israel entró en zona roja tras el ataque a la iglesia de Gaza, sostuvo el pulso ético sin romper los puentes. Moderado en el tono, exigente en los principios: esa parece ser, por ahora, su manera de estar en el mundo.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.


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