‘Palazzina Laf’: Espléndida película sobre el acoso laboral
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Estrenada ayer en las salas de cine italianas, sin fecha prevista en nuestro país donde se ha podido ver de forma fugaz en el Festival de Cine Italiano de Madrid, 'Palazzina Laf' (2023) se constituye en una de las mejores películas de ese cajón de sastre que se ha llamado 'cine social', donde caben desde títulos de Ken Loach a películas neorrealistas que en el fondo eran puros melodramas, a historias en clave de una militancia o un fervor que se da de bruces con la necesidad de que los espectadores sean capaces de decidir por si mismos sin 'mensajes' predeterminados.
La historia está basada en hechos reales: el primer caso sentenciado de acoso laboral contra una gran siderurgia y se basa en el libro 'Fuomo sulla citá' de Alesandro Leogrande. A finales de los años 90, en pleno proceso de restructuración de la economía un hombre ingenuo, con apenas cultura y muy primario en sus sentimientos, carente de la menor conciencia de clase, que trabaja en un complejo industrial es captado por un alto ejecutivo de la compañía, un personaje sinuoso muy bien interpretado por Elio Germano, para que se convierta en improvisado 'espía' de sus compañeros en el momento en el que estallan conflictos laborales en la empresa. 'El chivato' -título añadido que podía llevar la película en su estreno español- es convertido en capataz y se le entrega un coche muy usado como símbolo de su nuevo status.
Su misión es fisgar en el aislado y casi abandonado pabellón donde se ha destinado a trabajadores díscolos o que no encajan por sus titulaciones o preparación en las nuevas categorías de la siderurgia, a quienes se castiga para que no tengan ocupación alguna a lo largo de su horario laboral, sin encomendarles ninguna función, hasta que hastiados, víctimas de la tensión interna o deprimidos se vean obligados a aceptar un puesto de trabajo aunque no responsa a su perfil. El aparente 'paraíso' donde se está pero no se trabaja porque no hay tareas encomendadas no es más que un perverso juego estratégico para doblegar a trabajadores inquietos o 'fuera del circuito'.
El lector podrá pensar a la vista de este argumento que el protagonista, como el personaje de Alfredo Landa en 'El puente' (Bardem, 1977), acabará adquiriendo conciencia de clase y como un 'héroe de película americana' asumirá la reivindicación y el liderazgo para salir de ese forzado castigo y confinamiento laboral. Pues no: Caterino el protagonista, relativamente ingenuo, servil, poco ilustrado y malhablado, aunque pueda atisbar la situación en la que él ha acabado por ser una pieza en manos de la empresa, el chivato, seguirá mostrándose como tal hasta el último momento.
Contar este caso de acoso laboral en una narración cinematográfica puede tener muchas vías. Se ha elegido una narración aparentemente carente de subrayados, en el que los personajes la mayoría bien construidos y a base de un par de pinceladas, se exponen por si mismos a los ojos de la platea. Sin derivar hacia la comedia costumbrista, el melodrama, el drama solemne o el manifiesto, generando las condiciones para describir el medio en el que se desenvuelven los roles, desde el degradado entorno natural de la siderurgia, al barrio obrero, o al viejo caserío donde vive el protagonista, Caterino. A los que se presenta sin enfatización dejando que los personajes 'hablen' por si mismos, aunque sean tan vulgares como su novia. La creación de tipos está muy conseguida a partir del obrero-capataz-chivato en torno a quien se construye la historia.
Lo sorprendente de 'Palazzina Laf' es que la dirección, el papel protagonista, e incluso el trabajo de co-guionista pertenezcan a la misma persona, el hasta ahora solo conocido como actor Michele Riondino (1977) en series como 'El joven Montalbano'. Riondino ha rodado una película bien construida, con secuencias brillantes -la llegada del obispo a la factoría, o el montaje sobre la procesión religiosa- sabiendo sacar un buen juego al amplio reparto en pequeños papeles que con un simple gesto definen a los personajes, bajo una acertada fotografía de tonos sin brillos ni reflejos de luz, exponiendo en esa especie de panel de tipos que cada uno de ellos pueda aparecer con vida propia. Dirigir también consiste en saber rodearse de aquellos que puedan ir a favor de un proyecto, destacando tanto el trabajo del excelente montaje como de la muy inspirada música de Teho Teardo.
Resumiendo: habrá que estar atento para ver 'Palazina Laf' en España, si es que llega a ser estrenada comercialmente, porque la película da para mucha discusión y amplio debate, tal como se puso en evidencia a la salida del cine madrileño que ofreció su único pase español. Y desde luego anotar el trabajo inteligente de Michele Riondino en su triple cometido, al que hay que augurar un gran futuro en la dirección. Como actor está magnífico dirigiéndose a si mismo porque no es fácil hacer creíble un personaje de hombre vulgar sin que derive en caricatura o arquetipo, y aquí su Caterino está muy bien creado.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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